Los hijos de José

50Le nacieron a José dos hijos antes de que llegara el año del hambre; se los dio Asenat, hija de Poti-Fera, sacerdote de On. 51Al primogénito, José le puso por nombre Manasés, porque dijo: "Dios me ha hecho olvidar toda mi fatiga y toda la casa de mi padre". 52Al segundo le puso por nombre Efraím, pues dijo: "Dios me ha hecho crecer en la tierra de mi aflicción. (Génesis 41, 50-52).

El nombre que José le puso a su hijo Manasés recuerda su pasado padecimiento y expresa su constante agradecimiento. El nombre que le dio a su segundo hijo también expresa el olvido de su anterior angustia y gratitud. (Crisóstomo).

41, 51   Manasés

Considera el a amor a Dios que muestra este hombre, pues en el nombre de su hijo deposita la memoria de todo lo ocurrido, de tal manera que lo convierte en una constante acción de gracias para que también quien nació de él llegue a tener por medio de su nombre conocimiento de las pruebas y de la paciencia que el justo manifestó hasta elevarse a tan alto grado de preeminencia. "Porque me hizo olvidar todas mis penas y la casa de mi padre". ¿Qué significa "todas mis penas"? Aquí me parece que se refiere tanto a la primera esclavitud como a la segunda, incluido el sufrimiento de la cárcel. "Y todo lo de la casa de mi padre" alude a la separación que padeció al haber sido alejado de los brazos de su padre, porque si en su más temprana juventud fue criado con solicitud grandísima, cambio luego libertad por esclavitud. Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Génesis, 64, 1.

41, 52   Efraím

El nombre sugiere gratitud. "Porque no solamente -viene a decir José- me hizo olvidar las penas, sino que además me hizo prosperar en la tierra donde soporté tanta humillación hasta verme en situaciones extremas y correr peligro de muerte. Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Génesis, 64, 1.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Tomo 2,  p. 369
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

Los siete años de abundancia


45José salió a recorrer el país de Egipto. 46Tenía José treinta años cuando se presentó ante el faraón, rey de Egipto. Salió José de presencia del faraón y recorrió todo el país de Egipto. 47La tierra produjo copiosamente en los siete años de abundancia, 48y él recogió todo el alimento que hubo durante los siete años en el país de Egipto, y lo guardó en las ciudades; el alimento del campo que rodeaba cada ciudad lo guardó en ella. 49Así José almacenó muchísimo grano, como las arenas del mar, hasta el punto que dejó de medirlo, pues sobrepasaba la medida. (Génesis 41, 45-49).

41, 46   Recorrió todo el país de Egipto

No pensemos que la referencia a la edad de José carece de motivo. Su fin es que aprendamos que no hay justificación para nadie a que descuide la virtud, y que no es posible pretextar juventud cuando uno tiene que dar prueba de virtud. He aquí a José, que no sólo era joven, sino además bello de aspecto y de hermosa apariencia. Es posible no ser físicamente hermoso aun siendo joven, pero es que José, además de joven, era de bello aspecto y de hermosa apariencia, y se encontraba prácticamente en la flor de la edad cuando fue capturado y hecho esclavo. Diecisiete años tenía, dice el texto, cuando lo llevaron a Egipto. Según eso se hallaba en el ardor mismo de la juventud cuando lo atacó la intemperante egipcia, que era a la sazón su ama, y ni así doblegó la fortaleza de aquel justo varón. Luego viene la cárcel y el sufrimiento allí durante tanto tiempo. Aguantó como el diamante, no solamente sin debilitarse, sino cobrando además mayor resistencia. Contaba, efectivamente, con la gracia de lo alto que lo fortificaba. Y como José había dado prueba de gran virtud por sus dones personales, pasó de la cárcel a ser llamado para mandar sobre todo Egipto.
   Oyendo estas cosas, no desfallezcamos nunca en las tribulaciones ni nos mostremos descontentos arrastrados por nuestros propios razonamientos. Antes bien, hemos de nutrirnos de esperanza y dar muestra de gran paciencia, conscientes de los recursos de nuestro Señor y de que no va a ignorarnos ni abondanarnos cuando sentimos la aflicción en momentos de prueba. Al contrario, lo que Dios quiere es que luchemos para ceñirnos una corona radiante. Por esto fueron celebrados todos los santos. Por esta razón también dijeron los apóstoles: "A través de muchas tribulaciones hay que llegar al reino de Dios". Y el mismo Cristo decía a sus díscipulos: "En este mundo tendréis tribulación". No nos dolamos, por tanto, ante las tribulaciones; escuchemos más bien a Pablo cuando dice: "Los que quieran vivir santamente en Cristo Jesús serán perseguidos". Y no nos extrañemos ni nos disgustemos, sino que hemos de soportar lo que venga con toda hombría y paciencia, sin volver la espalda a los problemas, sino sacando de ellos lo que nos sea de provecho. Porque se trata de un negocio puramente espiritual. Como quienes desean juntar dinero y se meten en el negocio de su vida, que no podrían hacer crecer sus ahorros de otra manera sino es soportando muchos peligros por tierra y por mar, además de ataques de ladrones (pues no les queda más remedio que arrostrar insidias de piratas), y sin embargo, están dispuestos a aceptar con gran temple cualquier cosa en espera de una ganancia sin tener sensación alguna de tristeza, de la misma manera nos pasa también a nosotros. Considerando la riqueza que así juntamos, que es una ganancia espiritual, hemos de alegrarnos por ello y regocijarnos, y no cuidarnos de lo que se ve, como reza la exhortación de Pablo: "No mirando lo que se ve".
   Porque esto es, en definitiva, la fe: cuando no nos basta con los ojos del cuerpo solamente, sino que imaginamos con la mirada intelectual cosas que no son visibles. Por eso celebramos al patriarca, pues creyó en la promesa de Dios más allá de la naturaleza y de las consideraciones humanas. Por eso: "Fue contado para su justificación". Ten en cuenta que justificación es creer lo que ha dicho Dios. Cuando Él promete algo, no pidas al asunto, por favor, una lógica humana, sino confía elevándote sobre tales razonamientos de acuerdo con el poder de quien hizo la promesa. Así llegaron a ser celebrados todos y cada uno de los justos, así también aquel varón admirable, José. A pesar de tantos obstáculos como se interpusieron tras su sueño, él no dejó que su mente se perturbara, no se inquietó, sino que todo lo soportaba valerosamente con su espíritu robustecido, consciente de que es imposible que fallen los planes de Dios. Por eso, a pesar de la esclavitud, de la cárcel y de una calumnia de tal embergadura, recibió el control sobre todo Egipto. Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Génesis, 63, 4-5.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Tomo 2,  p. 365-367
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

José es nombrado administrador de los bienes de Egipto


37Pareció bien la propuesta al faraón y a todos sus servidores. 38Y el faraón preguntó a sus servidores: "¿Encontraremos un hombre como éste en quien esté el espíritu de Dios?". 39Luego el faraón dijo a José: "Después de haberte dado Dios a conocer todo esto, no hay nadie tan inteligente y sabio como tú. 40Tú estarás al frente de mi casa, y todo mi pueblo obedecerá tus órdenes; tan sólo yo en el trono estaré por encima de ti". 41Y el faraón confirmó a José: "Mira, te he puesto al frente de todo el país de Egipto". 42Se quitó el faraón el anillo del dedo y lo puso en el dedo de José; lo vistió con ropa de lino, y le puso un collar de oro al cuello. 43Le hizo subir en su segunda carroza, y gritaban ante él: "¡De rodillas!". Así lo puso al frente de todo el país de Egipto. 44El faraón dijo a José: "Yo soy el faraón. Sin contar contigo nadie moverá ni mano ni pie entodo el país de Egipto". 45Y el faraón puso a José por nombre Safenat-Panéaj, y le dio por esposa a Asenat, hija de Poti-Fera, sacerdote de On. (Génesis 41, 37-45).

41, 39   No hay nadie tan inteligente y sabio como tu

La providencia ingeniosa de Dios. ¿Ves como el propio faraón reconoció que estas cosas le eran manifiestas por revelación de lo alto? "¿A quién encontraremos, dice el faraón, que goce de esta gracia como si el espíritu de Dios estuviera en él?". Y dijo a José: "Puesto que Dios te mostró todas estas cosas, no hay hombre más prudente que tú". Considera ahora que cuando nuestro ingenioso Dios quiere realizar sus planes, no hay circunstancia alguna que se interponga y pueda servir de obstáculo. He aquí, efectivamente, casi un asesinato, digámoslo así, a manos de sus hermanos, una venta, una acusación que lo expone a extremo peligro y cárcel durante tanto tiempo, para después de todo ser elevado, casi se puede decir, al trono real. Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Génesis, 63, 4.

41, 40   Estarás al frente de mi casa

La paciencia dio carácter a José. Mira cómo de golpe el prisionero se convierte en rey de todo Egipto. El que fuera ingresado en prisión por obra del jefe de los guardias, es elevado ahora por el rey al más alto puesto de honor; el que fue su amo veía de pronto que el hombre metido en prisión por adúltero recibía el mando sobre todo Egipto. ¿Ves cuán importante es soportar las pruebas dando gracias? Por eso decía Pablo: "La tribulación procura paciencia y la paciencia carácter, el carácter esperanza y la esperanza no defrauda". Así pues, toma nota: José soportó las tribulaciones con paciencia, la paciencia hizo de él un hombre reputado y, convertido en un hombre reputado, perseveraba en esperanza. La esperanza no le defraudó. Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Génesis, 63, 4.

41, 42   Se quitó el faraón el anillo del dedo

José habló de cosas místicas. Pienso que José mereció premios celestiales, porque habló de cosas celestiales. ¿Qué sentido tiene el anillo en su dedo, sino es dar a entender que le fue entregado el poder de la fe para que él confirmase a otros? ¿Y que significa la estola, que es vestidura de sabiduría, si no es que le fue concedida por el rey celestial la suprema sabiduría? El collar de oro parece significar gran inteligencia, y el carro, la plenitud de los méritos. Ambrosio, Sobre José, 7, 40.

41, 44   Sin contar contigo nadie moverá ni mano ni pie

El amo [anterior] de José estaba allí cuando fueron interpretados los sueños del faraón. Cuando vio que [José] era menor que el faraón solamente por el trono, fue rápidamente a su casa. Mientras llegaba con celeridad para informar a su mujer acerca de la grandeza de José, recordó la imagen de su mujer cuando ella fue a encontrarse con él para acusar a José. [Putifar] dijo a su mujer: "Nuestro siervo José se ha convertido en nuestro Señor. El  faraón ha puesto un vestido de Lino al que metimos en prisión sin vestidos. Ese al cual postramos en la prisión se sienta ahora en el carro del faraón. Ese al cual pusimos grilletes de hierro lleva en su cuello un collar de oro. ¿Cómo volveré a mirar a quien mis ojos no pueden dirigirse?".
   Entonces ella le contestó: "No tengas miedo de uno al que no hiciste mal, pues él sabe que la desgracia -merecida o no- que le sobrevino en nuestra residencia le llegó por medio de mí. Ve sin miedo con los nobles y los comandantes de las tropas que marchan tras su carro, para que no piense que la dignidad que ha recibido es una desgracia para nosotros. Y para demostrar que [José] no es malvado, ahora diré la verdad, que es contraria a mi mentira inicial. Yo amaba a José cuando lo acusé. Yo asalté su vestido pues estaba vencida por su belleza. Si es justo, me afligirá a mí y no a ti y, si es justo [de verdad], no me afligirá ni siquiera a mí, pues si no hubiera sido acusado no habría sido conducido a prisión, y si no hubiera sido conducido a prisión no habría interpretado los sueños del faraón y no hubiera llegado hasta esta dignidad de la cual me has informado. Aunque no lo hemos exaltado, es como si lo hubiéramos hecho, pues gracias a que lo afligimos fue glorificado y se convirtió en segundo [después] del rey".
   Fue, pues, el amo [anterior] de José y, con los que eran más nobles que él, marchó siguiendo el carro de José por los caminos de Egipto, José no le hizo daño, pues él sabía que era [Dios] el que había permitido que sus hermanos lo arrojaran en un aljibe del desierto y [el que le había sacado] del aljibe para que lo enviaran encadenado a Egipto. [Era Dios] el que había permitido que su amo lo mandara a la prisión a fin de que, desde ese lugar tan desgraciado, pudiera sentarse en el carro del faraón. Efrén de Nisibi, Comentario sobre el Génesis, 35, 7-9.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Tomo 2,  p. 365-367
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

José interpreta los sueños de faraón


25José respondió al faraón: "El sueño del faraón es solamente uno: Dios comunica al faraón lo que va ha hacer. 26Las siete vacas hermosas son siete años y las siete espigas lozanas son siete años; el sueño es solamente uno. 27Las siete vacas flacas y macilentas que salen detrás de aquellas son siete años, y las siete espigas delgadas y abrasadas por el solano serán siete años de hambre. 28Es lo que he dicho al faraón: Dios ha revelado al faraón lo que va ha hacer. 29Van a venir siete años prósperos en todo el país de Egipto; 30después sobrevendrán siete años de hambre que harán olvidar la abundancia en el país de Egipto, pues el hambre consumirá la tierra; 31no se reconocerá la abundancia en la tierra a causa del hambre que la seguirá, porque será terrible. 32Y en cuanto a que el sueño se haya repetido al faraón dos veces, significa que la decisión es firme departe de Dios, y Dios se apresura a realizarla. 33Ahora, pues, que el faraón se fije en alguien inteligente y sabio, y lo ponga al frente del país de Egipto. 34Proceda el faraón a nombrar inspectores sobre el país, y cobre la quinta parte al país de Egipto durante los siete años de abundancia. 35Que recogan el alimento de los años prósperos que van a venir, almacenen grano y alimento en las ciudades bajo la autoridad del faraón, y lo guarden. 36Así el país tendrá alimento de reserva para los siete años de hambre que va a haber en el país de Egipto, y el país no perecerá de hambre. (Génesis 41, 25-36).

41, 26   El sueño es solamente uno

Considero que este sueño no se ha revelado a uno o dos, sino que se ha dado a conocer a todos porque los siete años de este mundo, ricos y abundantes en bienes materiales, serán absorvidos por los siglos futuros. En ellos existirá el reposo eterno y la observancia de la ley espiritual, que aquella tribu de Efraím debe mantener dando muchos frutos al Dios de los padres, como una excelente vaca por la abundancia de leche espiritual y de gracia, no por la abultada ubre del cuerpo. Sobre su bella cabeza dice Dios que descansará, como está escrito: "Efraím, vaca domada que ama la victoria. Yo pasaré [el yugo] sobre la belleza de su cabeza". Por lo tanto, no debe ungir nuestra cabeza el aceite del pecador, ni nos debemos alegrar con falsos frutos, para que no se pueda decir de nosotros: "Habéis arado impiedad y habéis recogido iniquidad. Has comido un falso fruto, porque pusiste tu confianza en tus carros". Tampoco me preocupa el que haya espigas sin grano zarandeadas por el viento, porque también David era mejor cuando languidecía como una araña. Pues un espíritu contrito es un sacrificio para Dios. Y se hacen mejores aquellos a los que el espíritu maligno prueba con grandes rigores en este mundo. Ambrosio, Sobre José, 7, 39.

41, 33   Al frente del país de Egipto

Cuando dijo: "Que el faraón escoja a un hombre", hablaba de sí mismo. No mencionó su propio nombre abiertamente debido a su modestia, pero no lo cedió a otros porque sabía que [ningún] otro aparte de él era capaz de obtener provisiones para la gran carestía que estaba por venir. [José] fue grande a los ojos del faraón por la interpretación de sus sueños y mucho más por el beneficioso consejo que su mente había encontrado. Efrén de Nisibi, Comentario sobre el Génesis, 35, 5.

La Biblia comentada 
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Tomo 2,  p. 363-364
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

El faraón relata sus sueños a José


14El faraón mandó llamar a José, y se apresuraron a sacarlo del calabozo. Se cortó el pelo, se cambió de ropa y se presentó al faraón. 15El faraón le dijo a José: "He tenido un sueño y no hay nadie que lo interprete; pero me han informado sobre ti, que te basta escuchar un sueño para interpretarlo". 16Respondió José al faraón: "No depende de mí. Que Dios responda favorablemente al faraón". 17Y el faraón contó a José: "En mi sueño, yo estaba de pie a la orilla del Nilo; 18entonces salían del Nilo siete vacas gordas y hermosas que se ponían a pacer en el juncal; 19detrás de ellas salían otras siete vacas delgadas, muy macilentas y flacas. No las había visto tan macilentas en todo el país de Egipto. 20Y las vacas flacas y macilentas devoraron a las primeras  siete vacas gordas. 21 Después de que éstas fueron engullidas, no se notaba que estuvieran dentro, pues el aspecto de las vacas era tan macilento como al principio. Entonces me desperté. 22También vi en mi sueño que brotaban siete espigas de una misma caña, rellenas y lozanas; 23y; acontinuación, detrás de ellas, surgían otras siete espigas secas, delgadas, abrasadas por el solano; 24y, las espigas delgadas devoraron a las siete espigas lozanas. He contado esto a los magos y no se encuentra a nadie que me lo explique". (Génesis 41, 14-24).

14, 4   El faraón mandó llamar a José

Purificado por la paciencia. Mira cuánto honor para José de inmediato y desde el principio. Una vez convenientemente purificado por su paciencia, salió José de la cárcel como oro resplandeciente y fue conducido ante el faraón. ¿Ves cuánto vale la asistencia del favor divino? Mira cuántas cosas dispuso la divina providencia con el fin de realizar los designios referentes a José. Después de luchar en aquel grandísimo combate escapando a las redes de la infame egipcia y metido luego en la cárcel, todavía fue posible que el copero y el panadero del faraón estuvieran allí presos en el mismo momento, y que por la interpretación de los sueños llegaran a conocer la sabiduría de José para -en el momento oportuno recordarlo y sacarlo a relucir. Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Genésis, 63, 3.

14, 15   Te basta escuchar un sueño para interpretarlo

El buen sentido y la discreción de José. Mira como el faraón, avergonzado, no dice abiertamente que ninguno de sus sabios es capaz de interpretar los sueños. ¿Qué dice entonces?: "He tenido un sueño y no hay quien pueda interpretarlo, pero he oído que dicen de ti que con oír un sueño lo interpretas". Observa aquí la sagacidad de José y su discreción al contestar al faraón: "No supongas que yo digo nada por mí mismo ni que interpreto los sueños por mediación de la sabiduría humana. Porque es imposible tomar conocimiento de ellos sin que el cielo los revele. Debes saber, pues, que sin Dios yo no puedo responderte". Sin Dios, dice el texto, el faraón no habría obtenido la solución correcta. "Sabiendo ya, por tanto, que es el Señor de todas las cosas quien revela los sueños, no busques entre los hombres lo que sólo compete a Dios poner de manifiesto".
   Mira cómo mediante su respuesta José enseña al faraón a reconocer la debilidad de sus sabios y el poder de Dios. "Ahora que sabes por mí que no hablo movido por humana sabiduría ni razonamientos propios, dime lo que te ha comunicado Dios". Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Génesis, 63, 3.

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por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Tomo 2,  p. 362-363
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

El sueño del jefe de los panaderos y el cumplimiento de los sueños


16Al ver el jefe de los panaderos que había interpretado favorablemente, dijo a José: "También yo he soñado que llevaba tres cestas de pan sobre la cabeza; 17y en la cesta de arriba estaba toda la repostería que come el faraón; pero los pájaros se la comían de la cesta que llevaba en lacabeza". Respondió José: "Ésta es la interpretación: Las tres cestas son tres días; 19al cabo de tres días el faraón te levantará la condena, te colgará de un árbol, y los pájaros comeran tu carne".
   20Al tercer día era el cumpleaños del faraón, y preparó un banquete para todos sus servidores. Entonces levantó la condena del jefe de los coperos y la del jefe de los panaderos, en medio de sus siervos. 21Restableció al jefe de los coperos en su cargo de copero, y éste puso la copa en la mano del faraón. 22En cambio al jefe de los panaderos le colgó, como le había interpretado José. 23El jefe de los coperos no se acordó de José, sino que se olvidó de él. (Génesis 40, 16-23).

40, 23   El jefe de los coperos no se acordó de José

El cautiverio de José se alarga. Observa como el justo lucha en una especie de entrenamiento gimnástico o de pugilato, dando prueba de su virtud y soportando sin perturbación alguna, sin perder la cabeza o indignarse. Otro quizá se diría a sí mismo si fuera uno de tantos: ¿Qué es esto? El copero, como le interpreté la visión del sueño, recobró con tanta celeridad su antigua buena suerte que ni siquiera se acordó de mí, que lo avisé. Ahora él goza de gran libertad mientras que yo, sin haber hecho nada malo, estoy aquí encerrado entre asesinos, profanadores de tumbas, ladrones y gentes que han cometido miles de crímenes" José no dijo nada de esto, no se puso a hacer consideraciones. Sabía, en efecto, que el cautiverio se le alargaba más para ceñirse así una gloriosa corona después de haber luchado con perseverancia.
   José, como veis, había de aguardar el momento conveniente para salir de allí con un buen nombre. Si el copero, antes de los sueños del faraón, lo hubiera liberado de la prisión con su intervención, quizá la virtud de José no se hubiera hecho evidente a todo el mundo. Pero de esta manera nuestro hábil y sabio Señor, que sabe igual que un excelente artesano cuánto tiempo conviene tratar el oro con el fuego y cuándo hay que sacarlo, permite que durante un periodo de dos años el copero real se olvide de él, con el fin de que llegue la hora de los sueños del faraón y el justo José se haga conocido en todo el reino del faraón por la fuerza de las circunstancias. Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Génesis, 63, 2-3.

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por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Tomo 2,  p. 359-360
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Marcelo Merino Rodríguez