Tamar tiene gemelos


27Llegó el momento del parto, y resultó que tenía mellizos en el vientre. 28Al dar a luz salió una mano; la agarró la comadrona, y ató a la mano una cinta roja, diciendo: "Éste ha salido primero". Pero sucedió que retiró la mano, y salió su hermano. Entonces ella dijo: "¡Qué brecha te has abierto!". Y le puso por nombre Peres. 30Después salió su hermano con la cinta roja en la mano, y le puso por nombre Zéraj (Génesis 38, 27-30).

38, 27   Resultó que tenía mellizos en el vientre

Zéraj, un símbolo de la Iglesia. Observa aquí la misteriosa predicción de lo que va a pasar. Después de atar la nodriza la cinta escarlata en la mano para hacer al niño reconocible, entonces "retiró la mano y salió su hermano". Dejó el camino libre a su hermano, dice, y el que era considerado el último nació primero, mientras que el considerado primero llegaba después de aquél. Y dijo la matrona: "¡Qué brecha se abrió a través de ti!. Y le puso por nombre Peres. Porque el nombre significa "brecha" y también "división", podríamos decir. "Detrás salió su hermano, que llevaba en su mano la cinta escarlata y lo llamó Zéraj", nombre que significa "salida del sol". Y conste que estas cosas no han pasado sin razón, sino que eran una prefiguración de los hechos que habrían de ocurrir. Porque lo ocurrido no era conforme al proceso natural. ¿Cómo va ha ser posible que después de haber atado a la mano la cinta escarlata, el niño la retirara de nuevo y dejara paso al que venía detrás, si no es por algún tipo de fuerza divina que había dispuesto estas cosas de antemano? Como en una especie de sombra se prefiguraba ya que desde el principio y desde sus comienzos Zéraj, que significa "salida del sol" porque él es la imagen de la Iglesia, comenzara a salir delante. Como primero se movió hacia adelante y después se retiró, la observancia de la ley, representada por Peres, hizo su ingreso antes. Después de que éste fuese poderoso durante mucho tiempo, el primero -es decir Zéraj, que se había retirado- se adelantó, y todo el modo judaico de vida cedió el sitio a la Iglesia. Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Génesis, 62, 2.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Tomo 2,  p. 341-342
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

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