Tamar desaparece y es justificada


20Judá envió el cabrito por medio de su amigo el adulamita, para recuperar la prenda de manos de la mujer; pero éste no la encontró. 21Preguntó a la gente de aquel lugar: "¿Dónde está la prostituta que se ponía en Enaim junto al camino?" Le respondieron: "Aquí no ha habido ninguna prostituta". 22Él volvió a Judá y le dijo: "No la he encontrado, e incluso la gente del lugar dice que ahí no ha habido ninguna prostituta". 23Repuso Judá: "Que se lo quede para ella; no vayamos a ser objeto de burla. Yo he enviado este cabrito y tú no la has encontrado".
   24Pasados unos tres meses, le comunicaron a Judá: "Tamar, tu nuera, se ha prostituido, y además, está embarazada debido a su prostitución". Dijo Judá: "Que la saquen fuera y la quemen". 25Cuando la sacaban, ella envió a decir a su suegro: "El hombre a quien pertenece esto me ha dejado embarazada". Y añadió: "Comprueba por favor de quien son este sello, los cordones y el bastón". 26Judá los reconoció y dijo: "Es más inocente que yo, puesto que no le di a mi hijo Selá". Y no volvió a tener relaciones con ella. (Génesis 38, 20-26).

Tamar es justificada y declarada inocente por Judá (Efrén). Para hacer que el plan divino se cumpliera, Tamar necesitaba la semilla de la procreación, de la que su marido carecía (Cirilo de Alejandría). Judá admite que ella es inocente, y ya no la culpa más por la muerte de sus hijos, sino que acepta que fueron castigados por su maldad (Crisóstomo). Del mismo modo que el profeta Oseas tomó una prostituta por esposa, lo que resultó ser una metáfora de Dios, así también el adulterio de Tamar y Judá era un símbolo de la unión espiritual (Cirilo de Alejandría).

38, 26   Es más inocente que yo

Dijo: "Ella es más inocente que yo", es decir: "Es más justa que yo". "¡Qué pecadores fueron mis hijos! Por eso no se la entregué a mi hijo Selá. Puesto que era inocente de esa sospecha que tuve contra ella, le negué [que se casara con] mi hijo Selá". La que fue calumniada en el matrimonio fue justificada con la fornicación. La expulsó por causa de los dos primeros hijos; la hizo volver por causa de los dos últimos. "No [volvió] a estar con ella" porque había sido la mujer de sus dos primeros hijos; tampoco tomó otra mujer, pues era la madre de sus dos últimos hijos. Efrén de Nisibi, Comentario sobre el Génesis, 34, 6.

Judá admitió su pecado. ¿Qué significa "ella tiene más razón que yo"? Pues que ella no es responsable y yo, en cambio, me condeno a mí mismo y no me oculto ante ninguna prueba acusatoria. Tengo, más bien, prueba suficiente en la prenda que entregué. Luego, a su vez, hace una defensa de la propia Tamar diciendo: "Porque no la entregué a mi hijo Selá". Quizá esto ocurrió por la razón que paso a exponer. Como Judá pensaba que ella había sido el motivo por el cual la muerte había asaltado a Er y a Onán, tuvo miedo y no la entregó a Selá a pesar de que esto era lo prometido. El fin era saber por los acontecimientos mismos que Tamar no era la causa de aquellas muertes, sino que ellos recibían de esta manera un castigo por su maldad. Porque dice la Escritura: "Dios lo mató", y también en lo referente al segundo pone: "Lo mató". Por eso él tuvo relaciones con su propia nuera sin saberlo, comprendiendo así por la fuerza de los hechos que el motivo no era la mujer, sino la perversidad de aquéllos, que los convertía en responsables y culpables. Tras conocer, entonces, su pecado y habiéndola liberado de toda culpa, Judá "no tuvo más relaciones con ella", según dice el texto, con lo que vino a demostrar que tampoco antes se hubiera unido a ella si no es porque ignoraba este hecho mientras se producía la unión. Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Génesis, 62, 2.

Símbolos de unión espiritual. En primer lugar pienso que se ha de decir que, si entre las personas que aparecen en la Escritura divinamente inspirada con una fama muy esclarecida, hay algunas no plenamente respetables, sin embargo, como Dios persigue algo necesario para nuestra utilidad, debemos desechar lejos de nosotros el daño que procede del escándalo. Si tenemos buen cuidado en ser sabios e inteligentes, llegaremos a conocer lo que nos resulta útil. Pensemos que también el bienaventurado profeta Oseas tomó para sí en cierta ocasión la mujer prostituta y no repudió un matrimonio desaconsejado en esta forma y fue llamado padre de hijos odiosos, cuyos nombres eran: "No pueblo mío" y "No compadecida": ¿Qué significa este hecho y por qué se hacía? No dudaré en aclararlo. Después que los que parecían ser los más famosos de entre los de Israel se opusieron a los oráculos de los profetas y la palabra de Dios les resultó más inadmisible, Dios actuaba de esta forma por medio de los santos, para que viendo en los acontecimientos las cosas futuras, pintadas espléndidamente como en una tabla y a la vista de todos, aplicaran su mente en la búsqueda de lo que era conveniente, se esforzaban en elegir lo que era útil para ellos y persuadieran a los demás ha hacer lo mismo. Aprendieron que podrán ser a veces no pueblo y que serán colocados entre los no compadecidos, pues eran duros y no dispuestos a escuchar. Pues ¿qué? ¿No sufrieron estos dos defectos y se tuvieron que avergonzar de ellos en todas partes?... Al comprender ahora los planes de la salvación en aquellos tiempos, no condenaremos a Tamar y a Judá, sino que diremos que esta unión sucedió según el plan divino. Ella necesitaba la semilla de la procreación, pero su marido legítimo era estéril. [Judá] había cometido una falta leve, ya que era libre, pues su primera esposa había muerto. Así esta unión y procreación nos instruye sobre nuestra unión espiritual y el renacer de nuestra mente. La mente humana no puede ser conducida a la verdad de un modo más apropiado. Cirilo de Alejandría, Inscripciones sobre el Pentateuco, 6, 2.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Tomo 2,  p. 339-341
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

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