José, intérprete de sueños


1Después de estos sucesos, el copero y el panadero del rey de Egipto ofendieron a su señor, el rey de Egipto. 2El faraón se llenó de ira contra sus dos eunucos, el jefe de los coperos y el jefe de los panaderos, 3y los puso bajo custodia en casa del capitán de los guardias, en la cárcel donde José estaba preso. 4El capitán de los guardias se los encargó a José para que los sirviera, y estuvieron algún tiempo bajo custodia. 5Ambos, el copero y el panadero del rey de Egipto, que estaban presos en la cárcel, tuvieron sendos sueños en la misma noche, y cada sueño con un sentido. 6Por la mañana José entró a donde estaban ellos y los vio abatidos. 7Entonces preguntó a los eunucos del faraón que estaban con él en la cárcel bajo custodia: "¿Por qué tenéis hoy tan mala cara?". 8Le contestaron: "Hemos tenido un sueño, y no hay nadie que lo interprete". José les replicó: "¿No pertenecen a Dios las interpretaciones? Por favor, contádmelos. (Génesis 40, 1-8).

40, 4   Estuvieron algún tiempo bajo custodia

¿Y qué decir de estos eunucos? Deben servir de ejemplo para los demás eunucos, porque su situación es frágil y débil, y toda su esperanza está puesta en la voluntad del rey. Una leve ofensa es un gran peligro para todos ellos. La prosperidad está en su servicio vil. Uno se gloriaba de ser el copero, y el panadero el otro. Ambos ofendieron al faraón y fueron enviados a la cárcel y encomendados al bienaventurado José por el mismo carcelero. Ambrosio, Sobre José, 6, 29.

40, 7   Los eunucos del faraón

Evidencia de la virtud característica de José. Este hombre admirable, preocupado por el bien de ellos, al verlos turbados y con la mente confundida por la visión de unos sueños, les dice: "¿Por qué tenéis hoy mala cara? Porque el aspecto del rostro muestra el desorden interno. Por eso hubo un sabio que dijo: "Cuando el corazón se alegra, el rostro florece, mas si tiene penas, parece sombrío". Así pues, cuando José los vio abatidos por la visión de unos sueños, les preguntó la causa deseoso de saber. Observa cómo incluso encontrándose en la cárcel hace gala de su virtud y se apresura a descargar a otros de sus angustias. Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Génesis, 63, 1.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Tomo 2,  p. 355-356
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

0 comentarios

Publicar un comentario