Jacob pide la liberación


10Entonces clamó Jacob: "Dios de mi padre Abrahán, Dios de mi padre Isaac, el Señor, que me dijiste: "Vuelve a tu tierra, a tu descendencia, que yo seré generoso contigo". 11Soy indigno de todos tus favores y de toda la lealtad que has mostrado con tu siervo, pues atravesé el Jordán sin otra cosa que mi cayado, y ahora he llegado a formar dos campamentos. 12Líbrame de la mano de mi hermano Esaú, porque tengo miedo de él, no vaya a venir y mate a la madre con los hijos. 13Tú mismo dijiste: "Seré muy generoso contigo y multiplicaré tu descendencia como la arena del mar, que, por ser tanta, no se puede contar. (Génesis, 32, 10-13).


32, 11   Ahora he llegado a formar dos campamentos


"Cruzó el Jordán únicamente con su cayado" Era un portentoso misterio que tomara anticipadamente en su mano el signo de la cruz del gran profeta. Levantó sus pies hacia la tierra de la gente del Este, pues de ella surgiría la luz para los pueblos. Se reclinó sobre el pozo que tenía una piedra sobre su brocal y que muchos no habían podido levantar (muchos pastores no pudieron levantarla y abrir el pozo hasta que vino Jacob) y por la fuerza del Pastor que estaba oculto en sus miembros, levantó la piedra y dio de beber a su ganado. Muchos profetas vinieron y no pudieron revelar el bautismo, hasta que vino el gran profeta y lo abrió por sí mismo y fue bautizado, llamando y diciendo con su agradable voz: "Todo el que esté sediento que venga a mí y beba". Afraates, Sobre la oración, 6.


La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Tomo 2,  p. 305
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

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