Jacob lucha contra un hombre


23Se levantó por la noche, tomó a sus dos mujeres, a sus dos esclavas y a sus once hijos y cruzó el vado de Yaboc. 24Los llevó y les hizo pasar el río; después pasó todo lo que tenía, 25y se quedó Jacob solo. Un hombre estuvo luchando con él hasta rayar el alba; 26y al ver aquel hombre que no lo podía, le alcanzó en la articulación del muslo; y se le dislocó a Jacob la articulación del muslo en su lucha con él. 27Y le dijo el hombre: "Suéltame, pues va a rayar el alba". Le contestó: "No te soltaré hasta que no me bendigas". 28Entonces le preguntó: "¿Cómo te llamas?". Respondió: "Jacob". 29Le dijo: "Ya no te llamarás más Jacob, sino Israel, porque has luchado con Dios y con hombres, y has podido". 30Jacob le pregunto: "Por favor, dime tu nombre". Le contestó: "¿Por qué preguntas mi nombre? Y le bendijo allí mismo. 31Jacob puso a aquel lugar el nombre de Penuel, porque se dijo: "He visto a Dios cara a cara y conservo la vida". 32Salía el sol cuando atravesó Penuel, e iba cojeando del muslo. 33Por eso los hijos de Israel no comen hasta hoy el tendón que está en la articulación del muslo, porque en el tendón fue alcanzada la articulación del muslo de Jacob. (Génesis 32, 23-33).


32, 25   Un hombre estuvo luchando con él


La lucha por la virtud. Así Jacob, que había purificado su corazón de todo rencor y tenía sentimientos de paz, después que hubo alejado se sí todas sus pertenencias, se quedó solo y luchó con Dios. En efecto, quien no se preocupa de las cosas mundanas se acerca más a la imagen y a la semejanza de Dios. En verdad, ¿qué quiere decir luchar con Dios sino emprender la lucha por la virtud y entrar en combate con uno que es más fuerte y llegar a ser un imitador de Dios mejor que de los demás? Y porque su fe y su devoción eran insuperables, el Señor le revelaba los misterios secretos golpeando la articulación de su muslo, porque de su descendencia estaba destinado a nacer de la Virgen el Señor Jesús, que no era ni inferior a Dios ni diverso de Dios. El lado del muslo que quedó entorpecido simbolizaba su cruz, porque Él traería la salvación a todos, extendiendo la remisión de los pecados sobre todo el mundo, y con el entorpecimiento y la muerte de su cuerpo alcanzaría la resurrección de los difuntos. Por este motivo, no inmerecidamente, sale el sol sobre el santo Jacob, por cuya estirpe resplandeció la cruz salvadora del Señor, y al mismo tiempo, porque el sol de justicia surge sobre aquel que ve a Dios, en cuanto Él mismo es la luz eterna. Ambrosio, Sobre Jacob y la vida feliz, 2, 7, 30.


32, 26   Al ver aquel hombre que no le podía


Cuando él fue vencido, venció por nosotros. Hay judíos creyentes y judíos incrédulos. ¿Dónde fueron condenados por primera vez? En el primero de todos, en el mismo Jacob, padre de todos, llamado también Israel. Jacob significa usurpador; Israel, el que ve a Dios. Cuando regresaba de Mesopotamia en compañía de sus hijos, luchó con él un ángel que representaba a Cristo, y en la lucha, a pesar de ser muy superior por su poder, sucumbió el ángel y prevaleció Jacob. De idéntica manera sucumbió Cristo el Señor ante los judíos; prevalecieron ellos cuando le dieron muerte. A pesar de su gran poder, fue vencido, y donde fue vencido, allí alcanzó la victoria para nosotros. ¿Qué significa lo dicho? Que de la parte de su ser en que pudo sufrir la pasión derramó la sangre con que nos redimió.
   Así está escrito: Jacob prevaleció sobre él. Y, con todo, el mismo que luchaba, Jacob, era conocedor del misterio. Un hombre prevaleció en la lucha sobre un ángel, y al decir éste: "Déjame", el que había prevalecido le respondió: "No te dejaré si no me bendices". ¡Oh gran misterio! El vencido bendice habiendo sufrido quien libera; entonces tuvo lugar la bendición plena: ¿Cómo te llamas?, le preguntó. Aquél respondió: "Jacob". No te llamarás Jacob, le dijo, sino Israel. La imposición de nombre tan sublime es gran bendición. Como ya dije, Israel se traduce por "El que ve a Dios", nombre para uno solo y premio para todos. Para todos, pero todos los fieles y los bendecidos, tanto judíos como griegos. En efecto, el Apóstol llama griegos a todos los gentiles, porque entre los gentiles destaca la lengua griega. "Gloria y honor -son palabras del Apóstol-, gloria, honor y paz a quien obra el bien; al judío primero, y luego al griego; ira, indignación, tribulación y angustia para todo espíritu que obre mal; para el judío primero, y luego para el griego". Bien para los judíos buenos y mal para los malos; bien para los gentiles buenos y mal para los malos. Agustín, Sermón 229F, 2.


32, 27   No te soltaré hasta que no me bendigas


La lucha cesa al amanecer. Ved cómo no permite que siga la lucha en el momento en que empieza a amanecer. Pues no se lucha con los que están en la luz. A quienes han sido llevados a una luminosidad tan grande, a éstos les es digno decir: ¡Oh Dios, Dios mío, a ti te vigilo desde la luz". Y además de esto, lo siguiente: "Por la mañana oirás mi voz, por la mañana me pondré en tu presencia y me mirarás". Cuando la luz de la justicia, es decir, Cristo, nace en nuestra mente e infunde en nuestros corazones la claridad espiritual, entonces finalmente nos mostraremos sumamente luminosos a él por la bondad en todo, y apareceremos como dignos a nosotros mismos de la mirada de Dios. Los ojos de Dios, dice, sobre los justos. Al levantarse la aurora, hace cesar la lucha. Cirilo de Alejandría, Inscripciones sobre el Pentateuco.


32, 29   No te llamarás más Jacob, sino es Israel


Esta lucha prefigura otra lucha. Un hombre -dice la Escritura- luchaba con Jacob. Si es sólo un hombre ¿quién es? ¿de dónde viene? ¿Por qué disputa o lucha con Jacob? ¿Qué había pasado entre ambos? ¿Qué había sucedido? ¿Cuál era el motivo de una tan gran contienda y de una lucha tan grande? Además ¿por qué Jacob que aparece como más fuerte al sujetar al hombre con el que luchaba, le pide la bendición a aquel a quien retenía, y se la pidió porque, según el texto, ya estaba levantándose la estrella de la mañana? Pues porque esta lucha prefiguraba ya la que tendría lugar entre Cristo y los hijos de Jacob, que en el Evangelio se dice que se consumó. En efecto, contra este hombre ha luchado el pueblo de Jacob y en esta lucha el pueblo de Jacob se ha mostrado más fuerte, ya que ha conseguido contra Cristo la victoria de su iniquidad. En esta ocasión por el delito cometido, comenzó a cojear penosísimamente inseguro y tambaleante, en el camino de la propia fe y salvación, y, aunque se ha mostrado superior al condenar a Cristo, sin embargo tiene necesidad de su misericordia y todavía necesita su bendición. Pero este hombre que luchó con Jacob le dijo: "Ya no te llamarás Jacob, sino que tu nombre será Israel". Y si Israel significa el hombre que "ve a Dios", elegantemente mostraba el Señor que no sólo era un hombre el que luchaba entonces con Jacob, sino también Dios. Ciertamente Jacob veía a Dios, con el cual luchaba, aunque en la lucha retuviese su aspecto humano. Y par que no pudiera quedar ninguna duda, Él mismo dio la interpretación diciendo: "Porque has luchado con Dios y eres poderoso con los hombres". Por este motivo el mismo Jacob, comprendiendo la importancia del misterio y viendo claramente la autoridad de aquel con quien había luchado, puso por nombre a aquel lugar en el que había luchado, "visión de Dios". Además añadió razones para ampliar la interpretación de la expresión "de Dios": "He visto a Dios cara a cara y mi alma ha quedado salvada". Ciertamente vio a Dios, con el que había estado luchando como si lo hubiera estado haciendo con un hombre, y casi como si fuera el vencedor sujetó al hombre, pero en cuanto inferior le pidió la bendición como si se tratara de Dios. Así luchó con un dios y con un hombre. Y si en este pasaje se trataba de una prefiguración, en el Evangelio se consumó la lucha entre Cristo y el pueblo de Jacob, en la cual, aunque el pueblo pareciera superior, resultó inferior, en cuanto que quedó demostrado culpable, ¿quién dudará en reconocer que Cristo y el pueblo de Jacob, en quien la figura de esta lucha tuvo su cumplimiento, es no sólo un hombre, sino también Dios, pues la misma figura de la lucha parece que muestra que es hombre y Dios? Novaciano, La Trinidad, 18, 113-114.

32, 30   Por favor, dime tu nombre


La fuerza y la debilidad de Jacob. Aquella noche se le apareció un ángel luchó con él. [Jacob] vencía al ángel y era vencido por él para que aprendiera lo débil y lo fuerte que era. Era débil porque el ángel tocó su tendón y éste se dislocó. Era fuerte porque el ángel dijo: "Déjame marchar". Para mostrar durante cuanto tiempo se había enfrentado, dijo: "Está amaneciendo". Entonces Jacob pidió ser bendecido para hacer saber que se habían enzarzado con amor. Y también el ángel lo bendijo para mostrar que no estaba enojado porque un ser terrenal hubiera prevalecido sobre él. Efrén de Nisibi, Comentario sobre el Génesis, 30, 3.


32, 31   Panuel


La consideración del Señor sobre nuestras limitaciones. ¿Ves cuánta confianza ganó Jacob por la visión que tuvo? Al decir: "Y conservo mi vida", está diciendo: Yo casi había perecido de miedo, soy un privilegiado puesto que he visto a Dios cara a cara "y conservo la vida". Entonces el sol brilló sobre él cuando pasó la visión de Dios.
   ¿Ves cómo el Señor siempre muestra consideración ante las limitaciones humanas, y lo realiza todo dando muestras de su amor característico? No te sorprendas, amadísimo, de la magnitud de su consideración; más bien recuerda que eso mismo lo hizo con el patriarca, cuando Abrahán estaba sentado bajo la encina y Dios vino en forma humana como invitado del justo en la compañía de ángeles, como una premonición del cielo de que Él asumiría un día la condición de los hombres para liberar a toda la naturaleza humana de la tiranía del diablo, y que nos conduciría a la salvación. En ese mismo momento, sin embargo, como eran tiempos tempranos, Dios se manifiesta a cada uno de ellos a modo de aparición, como también se dice por el autor inspirado: "Yo multiplicaré las visiones y haré lo mismo en las acciones de los profetas". Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Génesis, 58, 3.


32, 32   La articulación del muslo de Jacob


Insensibilidad a la gracia de la fe. Pero Jacob cojeó a causa de su muslo. "Por esto todavía hoy los hijos de Israel no comen el tendón".¡Ojalá lo hubieran comido y hubieran creído! Pero como no tenían intención de hacer la voluntad de Dios, por eso no lo comieron. Hay también algunos que entienden este pasaje del modo siguiente: Que Jacob quedase cojo de un muslo porque dos pueblos salieron de su descendencia y se revelaba ya el entorpecimiento que uno de ellos habría de tener respecto a la gracia de la fe. Así pues, éste es el pueblo que cojeó por el entorpecimiento de la perfidia. Ambrosio, Sobre Jacob y la vida feliz, 2, 7, 31.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Tomo 2,  p. 308-314
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

0 comentarios

Publicar un comentario