Jacob envía mensajeros a Esaú


1Se levantó Labán muy de mañana, dio un beso a sus nietos y a sus hijas, los bendijo, y se fue. Labán regresó a su región. 2Jacob, en cambio, siguió su camino, y entonces le salieron al encuentro unos ángeles de Dios. 3Al verlos dijo Jacob: "Éste es el campamento de Dios". Y llamó a aquel lugar Majanaim.
   4Jacob envió por delante mensajeros a su hermano Esaú, a la tierra de Seír en la región de Edom, 5y les dio esta orden: "Así diréis a mi señor Esaú: Esto dice tu siervo Jacob: He permanecido con Labán hasta ahora, 6y poseo bueyes y asnos, ovejas y vacas, siervos y siervas. Lo mando comunicar a mi señor para hallar gracia ante él". (Génesis 32, 1-6).


32, 1   Se levantó Labán muy de mañana


La gran sabidurá de Dios. ¿No ves, amadísimo, la gran sabiduría de Dios demostrando su cuidado para el justo, apartando al otro de su injusticia y, prohibiéndole hablar mal de Jacob, dirigiéndolo así gradualmente al camino del conocimiento de Dios? Aunque Labán, como a una bestia salvaje, había intentado tenderle una trampa y destruirlo, le presentó sus excusas, besó a sus hijas y a sus hijos, se despidió y regresó a casa. Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Génesis, 57, 7.

32, 2   Unos ángeles de Dios

Muchos ángeles estaban con Jacob. Después de separarse el uno del otro, "los ángeles de Dios se encontraron con Jacob" para hacerle saber que si Labán no obedecía a Dios -que se le había aparecido por la tarde- tanto él como sus acompañantes serían destruidos al amanecer por los ángeles que protegían a Jacob. Del mismo modo que durante su descenso le mostró a los ángeles que le acompañaban, durante su ascenso le mostró también a los ángeles, para hacerle saber que la palabra que le había pronunciado era verdadera: "Yo bajaré contigo y Yo te haré subir allí". El ejército de ángeles que le mostró era para que no tuviese miedo de Esaú, pues (los ángeles) que estaban con él eran más numerosos que los que estaban con Esaú. Efrén de Nisibi, Comentario sobre el Génesis, 30, 1.

32, 4   Jacob envió por delante mensajeros


Dios calmó la ira de Esaú. Observa qué grande era el miedo que aún perseguía a Jacob incluso tras la visión que había tenido este justo. Él tenía miedo del ataque de su hermano y era consciente de que la memoria de lo que había hecho anteriormente podría provocar que Esaú le atacara. "Di a mi señor Esaú -dice Jacob a su sirviente-: Yo he estado morando con Labán y allí permanecí hasta ahora; he adquirido ganado y asnos y ovejas, siervos y siervas. He enviado esta palabra a mi señor en la esperanza que su siervo pueda encontrar favor contigo". Considera cómo Jacob tenía miedo de su hermano y, deseando aplacarlo, le envió una embajada que lo alertara de su venida, hablándole de la riqueza adquirida por él y del lugar donde había pasado todo este tiempo, de modo que consiguiera aplacar la cólera de Esaú y atraer su favor. Esto pasó de hecho, pues Dios aplacó su corazón, alivió su enojo y lo hizo cortés. Después de todo, si a causa de lo que dijo Jacob a Labán, quien lo había perseguido lleno de furor, [el Señor] le hizo sufrir tanta aprensión, con mayor razón obró que el hermano fuese más afable con el justo. Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Génesis, 58, 1.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Tomo 2,  p. 302-303
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

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