Jacob unge la piedra


18Se levantó Jacob muy de mañana y, tomando la piedra que había colocado de cabecera, la erigió como estela y derramó aceite sobre ella. 19Y llamó a aquel lugar Betel (aunque al principio el nombre de la ciudad era Luz). 20Entonces Jacob hizo un voto diciendo: "Si Dios está conmigo y me guarda en este viaje que hago, si me proporciona pan para comer y ropa para vestirme, 21y vuelvo con bien a casa de mi pardre, el Señor será mi Dios. 22Esta piedra que he he erigido como estela será una casa de Dios, y de todo lo que me concedas te ofreceré el diezmo". (Génesis 28, 18-22).


28, 18   La erigió como estela


El aceite que derramó sobre la columna lo tenía con él o bien lo había traído de la aldea. Por medio del aceite que derramó sobre la piedra prefiguró el misterio del Mesías que estaba oculto en ella. Efrén de Nisibi, Comentario sobre el Génesis, 26, 2.


28, 22   Será una casa de Dios


Mira la gratitud del justo. Al hacer su petición, no pidió ostentosamente, sino sólo pan y vestido. Por otro lado, prometiendo al Señor lo que estaba en su poder y comprendiendo la generosidad de los dones de Dios y cómo supera nuestras expectativas, dice: "Yo consideraré esta piedra como la casa de Dios, y de todo lo que me concedas te ofreceré el diezmo". ¿Ves su actitud piadosa? Todavía no ha recibido nada y ya ha prometido consagrar a Dios el diezmo de lo que le dé.
   No pases por estas palabras ociosamente, queridísimo. En cambio, imitemos a este justo en todo lo que vivimos en la edad de la gracia, a este hombre que vivió antes de la Ley, y no reclamemos al Señor nada de este mundo. Aun cuando nosotros no lo pedimos, nos concede lo que necesitamos. "¿Acaso no hace que el sol salga sobre malos y buenos y que llueva sobre el justo y el injusto?". Obedezcamos por tanto a quien nos aconseja estas palabras: "Buscad primero el reino de Dios, y todas las cosas se os daran por añadidura". ¿No ves cómo nos ha preparado lo primero y nos ha prometido dar lo segundo como premio? Por tanto, no invirtamos el orden debido. En cambio, busquemos lo primero, según nos ha pedido, para que podamos disfrutar lo uno y lo otro. Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Génesis, 54, 5.


La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Tomo 2,  p. 277-279
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

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