Los pozos de agua entre Guerar y Berseba

12Isaac sembró en aquella tierra y recogió aquel año el ciento por uno, pues el Señor le bendijo. 13El hombre se fue enriqueciendo poco a poco hasta llegar a ser muy rico; 14y tuvo rebaños de ovejas y vacas, y mucha servidumbre. Pero los filisteos le tuvieron envidia, 15y cegaron, llenándolos de arena, todos los pozos que habían cavado los siervos de su padre, en vida de su padre Abrahán. 16Abimeléc dijo entonces a Isaac: "Vete de nuestro lado porque te has hecho más poderoso que nosotros".
   17Isaac partió de allí, acampó junto al torrente Guerar, y se quedó allí. 18Después Isaac volvió a excavar los pozos de agua que habían cavado en vida de su padre Abrahán, y que los filisteos cegaron tras la muerte de Abrahán. Y puso a los pozos los mismos nombres que les había puesto su padre. 19Además, los siervos de Isaac cavaron junto al torrente y encontraron allí un manantial de agua viva. 20Pero los pastores de Guerar discutieron con los pastores de Isaac diciendo: "Esta agua es nuestra". Por ello llamó a aquel pozo Ésec, porque aquéllos habían reñido con él. 21Excavaron otro pozo y también discutieron sobre él, y lo llamó sitná. 22Se retiró de allí, cavo otro pozo, y ya no discutieron por él. Lo llamó Rejobot pues dijo: "Ahora el Señor nos ha dado anchura para prosperar en el país".
   23Desde allí subió a Berseba 24donde el Señor se le manifestó aquella noche y le dijo: "Yo soy el Dios de tu padre Abrahán; no temas porque yo estoy contigo, te bendeciré, multiplicaré tu descendencia en atención a mi siervo Abrahán. 25Isaac construyó allí un altar e invocó el nombre del Señor; plantó allí su tienda y sus siervos cavaron un pozo. Génesis (26, 12-25).


26,12   Isaac sembró en aquella tierra


Isaac cosechó el ciento por uno. Después de esto, dice: "Isaac sembró cebada y cosechó el ciento por uno. El Señor lo bendijo y aquel hombre se engrandeció y se iba enriqueciendo cada vez más, hasta que se hizo muy grande".
   ¿Qué significa que Isaac sembró cebada y no trigo y que es bendecido por sembrar cebada? ¿Qué significa que es engrandecido hasta ser grande? Resulta claro, por tanto, que aún no era grande; pero, una vez que sembró cebada y recogió el céntuplo, se hizo muy grande.
    La cebada es ante todo el alimento de los jumentos y de los esclavos del campo. Pues su aspecto es bastante áspero y da la impresión de aguijonear con estiletes al que la toca. Isaac es la palabra de Dios, palabra que siembra cebada en la Ley y trigo en los Evangelios. Él prepara, en efecto, este alimento para los más perfectos y espirituales y aquél para los ignorantes y animales; porque está escrito: "Salvarás a hombres y animales, Señor". Luego Isaac, en cuanto palabra de la Ley, siembra cebada y, no obstante, en la cebada misma obtiene como fruto "el ciento por uno", pues también en la Ley encontrarás mártires, que recogen el ciento por uno.
   Pero también nuestro Señor, el Isaac de los Evangelios, hablaba a los apóstoles cosas más perfectas, y a las multitudes, en cambio, cosas simples y ordinarias. ¿Quieres que te demuestre que también Él ofrece alimentos de cebada a los principiantes? Está escrito en los Evangelios que dio de comer a las multitudes por segunda vez. Pero a los que da de comer por vez primera, es decir, a los principiantes, los alimenta con panes de cebada. Después, una vez que ya han progresado en la palabra y en la doctrina, les ofrece panes de trigo. Orígenes, Homilías sobre el Génesis, 12, 5.


26,13   Se fue enriqueciendo poco a poco


Isaac se hace grande. Isaac era pequeño en la Ley; pero, con el tiempo, se hace grande en los profetas. Pues mientras está solamente en la Ley no es grande todavía, ya que la Ley está cubierta por un velo. Crece, por tanto, ya en los profetas; pero, llegado al punto en el que le sea quitado también el velo, se hará muy grande. Cuando la letra de la Ley empiece a ser separada como la paja de la cebada y se ponga de manifiesto que "la Ley es espiritual", entonces Isaac se engrandecerá y se hará grandísimo.
   Presta atención, además, al hecho de que el Señor en los Evangelios no parte más que unos pocos panes; pero, ¡a cuántos miles de personas devuelve las fuerzas y cuántos cestos de pan sobrante quedan! Mientras los panes están enteros, nadie se sacia, nadie es restablecido, ni siquiera los mismos panes parecen aumentar. Y ahora considera el pequeño número de panes que partimos: las palabras que tomamos de las divinas Escrituras son pocas, más ¡a cuántos miles de hombres sacian! Pero si estos panes no se hubieran partido, si los discípulos no lo hubiesen reducido a pedazos, es decir, si la letra no hubiese sido minuciosamente examinada y analizada, su sentido no hubiese podido llegar a todos. Cuando nosotros empecemos a examinar el fondo y a tratar cada cosa en singularidad, entonces las turbas se alimentarán de ello en la medida en que puedan; lo que no sean capaces de tomar deberá recogerse y guardarse para que nada se pierda.
Conservemos, por tanto, también nosotros lo que las multitudes no puedan entender y recojámoslo en cestos y espuertas... Nosotros lo recogimos con gran cuidado para que no se perdiesen y lo conservamos en espuertas y cestos hasta que veamos qué nos manda hacer también de ellos el Señor. Orígenes, Homilías sobre el Génesis, 12, 5.


26,15   Los pozos que habían cavado los siervos de su padre


El misterio de "excavar" en las fuentes de la Escritura. Empezó, dice, a excavar pozos, "pozos que habían excavado sus siervos en tiempos de Abrahán, su padre, pero que los filisteos habían obstruido y llenado de tierra". Por tanto, primero "habitó junto al pozo de la visión", e, iluminado por el pozo de la visión, emprende la tarea de abrir otros pozos, y no en primer lugar pozos nuevos, sino los que había excavado su padre, Abrahán.
   Y, habiendo excavado un primer pozo, dice la Escritura: "Los filisteos lo envidiaron". Pero él no se dejó intimidar por sus celos y no cedió a la envidia, sino que "de nuevo excavó los pozos que habían excavado los siervos de Abrahán, su padre; y les puso los mismos nombres que les había dado su padre". Excavó, pues, los pozos que había excavado su padre y que, debido a la maldad de los filisteos, habían sido cubiertos de tierra. Cavó también otros pozos nuevos en el valle de Guerar, aunque [a decir verdad] no él, sino sus siervos, y encontró allí, dice la Escritura, "un pozo de agua viva". Pero los pastores de Guerar riñeron con los pastores de Isaac, diciendo que el agua era suya; y llamó al pozo "iniquidad", pues se habían comportado inicuamente con él. Mas Isaac se alejó de su maldad y cavó otro pozo y también riñeron por él, y le dio el nombre de "enemistad". Y se alejó de allí y de nuevo cavó otro pozo y ya no riñeron por él, y lo llamó "amplitud", diciendo: "Ahora Dios nos ha dilatado y nos ha hecho crecer sobre la tierra".
   Con razón el Apóstol, considerando la grandeza de los misterios, dice en cierto lugar: "¿Y quién es capaz de [penetrar] estas cosas?". De modo semejante -o mejor, de modo muy disímil, tanto cuanto le somos inferiores-, también nosotros, viendo tan gran profundidad en los misterios de los pozos, decimos: ¿Y quién es capaz de [penetrar] estas cosas? ¿Quién, en efecto, podría explicar dignamente los misterios de estos pozos tan profundos y de los hechos referidos a los mismos, si no invocamos al Padre de la Palabra viviente y Él mismo no se digna poner la palabra en nuestra boca, para que de estos pozos tan abundantes y numerosos podamos sacar un poco de agua viva para nosotros, los sedientos? Orígenes, Homilías sobre el Génesis, 13,1


26,16   Vete de nuestro lado


La envidia no puede aceptar el éxito de otros. Considera el grado de maldad de esos habitantes que incluso envidian el agua del justo. Ni siquiera el rey, a pesar de tener tanta riqueza, pudo resistir el impulso de la envidia, sino que dijo: "Vete de nuestro lado porque te has hecho más poderoso que nosotros". Qué terrible malicia; ¿por qué alejas al justo? ¿Acaso hizo algún mal? Pero así es la envidia: No realiza nada con lógica. Pues viendo al justo que gozaba tal favor de Dios, hubiera sido mejor para Abimeléc respetarlo, mejor mostrarle honor y ganar por esto el favor de lo alto. Pero en lugar de hacerlo, hasta intentó que se fuera, y así le dice: "Vete de nuestro lado porque te has hecho más poderoso que nosotros".
   Así es la envidia: No puede aceptar tranquilamente el éxito de otro; sino que el recuerdo de la prosperidad del vecino es como un desastre para sí mismo, y a sí mismo se destruye por la buena fortuna del vecino. Eso es precisamente lo que pasó aquí: teniendo la autoridad sobre toda la ciudad y sosteniendo a todos bajo su amenaza, el rey dijo a este nómada, a este vagabundo, errante por acá y allá: "Vete de nuestro lado porque te has hecho más poderoso que nosotros". Y es que Isaac realmente era más poderoso con la ayuda de arriba en toda circunstancia y protegido por la diestra de Dios. Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Génesis, 52,1.


26, 19   Encontraron allí un manantial de agua viva


Los filisteos llenaron los pozos de tierra. ¿Quién, en efecto, podría explicar dignamente los misterios de estos pozos tan profundos y de los hechos referidos a los mismos, si no invocamos al Padre de la Palabra viviente y Él mismo no se digna poner la palabra en nuestra boca, para que de estos pozos tan abundantes y numerosos podamos sacar un poco de agua viva para nosotros, los sedientos?
   Hay, pues, pozos, excavados por los siervos de Abrahán que los filisteos habían llenado de tierra, Isaac empieza por limpiar éstos. Los filisteos detestan las aguas y aman la tierra; Isaac ama las aguas, está siempre a la búsqueda de los pozos, limpia los viejos, abre otros nuevos.
   Mira a nuestro Isaac, que "se ofreció como víctima por nosotros", míralo venir por el valle de Guerar -nombre que significa "barrera" o "cerca"-; viene para "destruir en su carne el muro de separación que está en medio, la enemistad"; viene a quitar la barrera, es decir, el pecado que nos separa de Dios, la barrera que se interpone entre nosotros y las virtudes celestes, para "hacer de los dos uno solo" y devolver a los montes, llevándola sobre sus hombros, a la oveja que había perdido, restituyéndola a las otras "noventa y nueve que no se habían dispersado". Orígenes, Homilías sobre el Génesis, 13, 1-2.


26,22   Lo lamó Rejobot


Los siervos de Isaac cavaron pozos. Después de esto, Isaac cavó un tercer pozo y dio a aquel lugar el nombre de "amplitud" diciendo: "Ahora el Señor nos ha dilatado y nos ha hecho crecer sobre la tierra". Realmente ahora se ha dilatado Isaac y su nombre ha crecido en toda la tierra, cuando ha llevado a su cumplimiento para nosotros la ciencia de la Trinidad. En efecto, entonces Dios era conocido sólo en Judea y su nombre no era invocado más que en Israel; ahora, en cambio, "su voz ha llegado a toda la tierra y hasta los límites del orbe su lenguaje". Pues, habiendo salido por todo el mundo los siervos de Isaac, cavaron pozos y mostraron a todos el agua viva, "bautizando a todas las gentes en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; porque "del Señor es la tierra y todo lo que contiene". Orígenes, Homilías sobre el Génesis, 13, 3.

 26,24   Yo soy el Dios de tu padre Abrahán


La palabra en la Ley o los profetas. Por tanto, como el Señor mismo, conforme al lugar y al tiempo, adapta la imagen de sí mismo a cada circunstancia, así también debemos creer que los santos, que eran figura de Él, han representado tipos de misterios de varios modos, según los lugares, los tiempos y las circunstancias. Es lo que ahora vemos que se verifica también en Isaac, del cual nos ha sido leído: "De allí subió al pozo del juramento y aquella noche se le apareció el Señor y le dijo: "Yo soy el Dios de tu padre Abrahán; no temas, pues yo estoy contigo; te bendeciré y multiplicaré tu descendencia por causa de Abrahán, tu padre".
   El apóstol Pablo nos ha mostrado dos figuras de este Isaac: la primera, cuando dijo que Ismael, hijo de Agar, representaba al pueblo según la carne, e Isaac, al pueblo que procede de la fe; la otra, cuando afirma: "No dijo: Y a tus descendientes, como a muchos, sino: Y a tu descendencia, como a uno, que es Cristo". Isaac es, por tanto, figura tanto del pueblo como de Cristo. Es cierto, además, que Cristo en cuanto a Verbo de Dios habla no sólo en los Evangelios, sino también en la Ley y en los profetas. Pero en la Ley enseña a los principiantes, en los Evangelios a los perfectos. Luego aquí Isaac es figura del Verbo, que está en la Ley y en los profetas. Orígenes, Homilías sobre el Génesis, 14, 1.


26,25   Isaac construyó allí un altar


La tienda de Isaac será plegada. Ciertamente, en la Ley Isaac levanta un altar y planta su tienda; pero en los Evangelios no planta una tienda, sino que construye una casa y pone los fundamentos. Escucha, en efecto, a la Sabiduría que dice de la Iglesia: "La Sabiduría se ha construido una casa y ha puesto en la base siete columnas". Y a propósito de esto, escucha también al Apóstol que dice: "Nadie puede poner otro fundamento fuera del que ha sido puesto, que es Cristo Jesús".
   Luego donde hay una tienda, aunque esté bien plantada, es evidente que está llamada a desaparecer; en cambio, donde hay fundamentos y la casa está edificada sobre roca, esa casa no se destruye jamás, pues está fundada sobre roca. También allí cava un pozo Isaac y no cesa nunca de cavar pozos hasta que brote "la fuente de agua viva" y "la corriente del río alegre la ciudad de Dios". Orígenes, Homilías sobre el Génesis, 14, 2.


La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Tomo 2,  p. 237-245
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

0 comentarios

Publicar un comentario