Los descendientes de Ismael y el nacimiento de Esaú y Jacob


12Estos son los descendientes de Ismael, hijo de Abrahán, el que le dio Agar, la esclava egipcia de Sara: 13Los nombres de los hijos de Ismael, según el orden de nacimiento son: el primogénito de Ismael fue Nebayot, después Quedar, Adbeel, Mibsam, 14Mismá, Dumá, Masá, 15Jadad, Temá, Yetur, Nafís y Quedmá. 16Así quedan dichos los hijos de Ismael y sus nombre según sus poblados y campamentos: son los doce príncipes de sus respectivos pueblos. 17Los años de vida de Ismael fueron ciento trinta y siete años, luego expiró, murió, y fue a reunirse con su pueblo. 18Sus hijos se establecieron desde Javilá hasta Sur, que está frente a Egipto en dirección a Asiria. Se situaron frente a todos sus hermanos. 19Estos son los descendientes de Isaac, hijo de Abrahán: Abrahán había engendrado a Isaac; 20y tenía Isaac cuarenta años cuando tomó por esposa a Rebeca, hija de Betuel, el arameo de Padán-Aram, y hermana de Labán, el arameo. 21Isaac imploró al Señor en favor de su esposa, pues era estéril. El Señor le escuchó y Rebeca, su mujer, concibió. 22Y como los hijos se hostigasen en su seno, exclamó: "Si esto es así, ¿qué va a ser de mí?". Y fue a consultar al Señor. 23El Señor le respondió: 
   "Dos pueblos hay en tu vientre;
   se separarán dos naciones surgidas de ti
   Una nación superará a la otra,
   y la mayor servirá a la menor".
24Se le cumplieron los días de dar a luz y resultó que tenía mellizos en su seno. 25El primero que salió era de tez rojiza, todo peludo como una zamarra de piel, y le pusieron de nombre Esaú. 26Después salió su hermano, agarrando con la mano el talón de Esaú, y le pusieron de nombre Jacob. Cuando nacieron, Isaac tenía sesenta años. Génesis (25, 12-26).


25,21   Isaac imploró al Señor en favor de su esposa


La esterilidad siempre precede al hijo santo. Antes de nada, conviene que te preguntes por qué la Escritura dice de tantas santas mujeres que fueron estériles; como la misma Sara y ahora Rebeca. Pero también Raquel, la amada de Israel, fue estéril. Y de Ana, la madre de Samuel, también se dice que fue estéril. En los mismos Evangelios se recuerda la esterilidad de Isabel. Para todas estas mujeres se menciona un solo título de honor: que, después de su esterilidad, dieron a luz un hijo santo. Orígenes, Homilías sobre el Génesis, 12, 1.


25, 22   Fue a consultar al Señor


Veamos ahora, entretanto, qué quiere decir eso de que Rebeca fue a consultar al Señor. "Fue". ¿Adónde fue? ¿Del lugar en el que no estaba el Señor fue al lugar en el que estaba? Porque esto es lo que parece indicarse cuando se dice: Fue a consultar al Señor. ¿No está el Señor en todas partes? ¿No dijo Él mismo: "Yo lleno el cielo y la tierra, dice el Señor"? ¿A dónde fue, pues, Rebeca?.
   Yo pienso que no fue de un lugar a otro, sino que pasó de una vida a otra vida, de una acción a otra acción, de lo bueno a lo mejor; yo pienso que progresó de lo útil a lo más útil, de lo santo a lo más santo. Pues sería absurdo pensar que Rebeca, que se había educado en la casa del sabio Abrahán, bajo su doctísimo marido Isaac, fuese tan inculta e ignorante que creyese que el Señor estaba encerrado en un determinado lugar y fuese allá para preguntarle por el sentido de la agitación de los bebés en su seno. Pero ¿quieres que te muestre que, cuando ven que Dios les enseña algo, es costumbre entre los santos decir "que van" y "que pasan"?
   Moisés, al ver que la zarza ardía sin consumirse, admirado por la visión, dijo: "Pasaré y veré está visión". No quería decir, ciertamente, que iba a franquear cierta distancia ni que iba a escalar montañas o a bajar pendientes abruptas de los valles. La visión era cercana, estaba delante de él, ante sus ojos. Sin embargo dice: "Pasaré" para mostrar que, advertido por la visión celeste, debe ascender a una vida superior y pasar del estado en que se encontraba a uno mejor. Orígenes, Homilías sobre el Génesis, 12, 2.


25,23   Se separarán dos naciones surgidas de ti


Yo pienso que de cada uno de nosotros, en singular, se puede decir que "dos naciones y dos pueblos" están en nuestro interior. Porque dentro de nosotros está el pueblo de las virtudes no menos que el pueblo de los vicios: "De nuestro corazón, en efecto proceden los malos pensamientos, los adulterios, los robos, los falsos testimonios", y además, "los engaños, las rencillas, las herejías, las envidias, las orgías y cosas semejantes". ¿Ves cuán ingente pueblo de maldades está dentro de nosotros? Pero si somos dignos de decir lo que dijeron los santos: "Por temor tuyo, Señor, concebimos en el vientre y parimos, hemos traído a la tierra el espíritu de tu salvación", entonces se encuentra también en nosotros el otro pueblo, engendrado en el espíritu. Pues "los frutos del Espíritu son la caridad, la alegría, la paz, la paciencia, la bondad, la mansedumbre, la continencia, la castidad" y cosas semejantes. He ahí el otro pueblo que está también dentro de nosotros; pero mientras que éste es menor, aquél es mayor; pues los malos son siempre más numerosos que los buenos y los vicios más copiosos que las virtudes. No obstante, somos como Rebeca y merecemos concebir de Isaac, esto es, del Verbo de Dios; también en nosotros "un pueblo dominará sobre el otro y el mayor servirá al menor"; en efecto, la carne servirá al espíritu y los vicios cederán a las virtudes. Orígenes, Homilías sobre el Génesis, 12,3.


25,25   Todo peludo como una zamarra de piel

Nacieron dos mellizos en el arcaico tiempo de los patriarcas (por hablar de los celébres) tan seguidos el uno tras el otro, que el segundo asía la planta del pie del primero. Fue tanta la desigualdad en su vida y costumbres, tanta la disparidad de sus acciones, tanta la desemejanza en el amor de sus padres, que la misma distancia llegó a hacerlos enemigos entre sí. ¿Acaso se dice esto porque paseando uno, el otro se sentaba, y cuando uno dormía, velaba el otro; cuando hablaba el uno, callaba el otro, cosas que pertenecen a las minucias, que no pueden comprender los que escriben sobre la posición de los astros en que cada cual nace, de lo cual se consulta a los matemáticos?
    Uno fue siervo mercenario, el otro no sirvió; el uno era amado por la madre; el otro no; el uno perdió el honor, que era tenido en tan grande estima entre ellos; el otro lo obtuvo. ¿Que decir de sus esposas, de sus hijos y de sus haciendas? ¡Cuánta diversidad! Luego, si esto pertenece a aquellas nimiedades de tiempo que media entre los mellizos y no se asigna a las constelaciones, ¿por qué, examinando las constelaciones de otros, se dicen estas cosas? Agustín, La Ciudad de Dios, 5, 4.


25, 26   Agarrando con la mano el talón de Esaú


Jacob suplantado. Mas una vez que suplanta la actividad del adversario y permanece solo para ver al Padre, cuando se hace hombre, Jacob es [llamado] también Israel. Lo mismo que nosotros somos luz porque Cristo es la luz del mundo, así Jacob es llamado Jacob e Israel es llamado Israel. Orígenes, Comentario al Ev. de Juan, 1, 35, 260.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Tomo 2,  p. 220-228
Director de la  edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

0 comentarios

Publicar un comentario