34Esaú tenía cuarenta años cuando tomó por esposa a Judit, hija de Beerí, el hitita, y a Basemat, hija de Elón, el hivita. 35Éstas fueron una amargura para Isaac y Rebeca. Génesis (26, 26-35).
26, 26 Abimeléc vino a él desde Guerar
Este Abimeléc, según veo, no siempre está en paz con Isaac, sino que a veces está en desacuerdo y a veces busca la paz. Si os acordáis, anteriormente dijimos de Abimeléc que era figura de los sabios y estudiosos de este mundo que, mediante el estudio de la filosofía, han llegado al conocimiento de buena parte de la verdad; se comprende, pues, que no pueda estar siempre en desacuerdo, ni siempre en paz con Isaac, que es figura del Verbo de Dios que está en la Ley. La filosofía, en efecto, ni está totalmente en contra de la Ley de Dios, ni concuerda en todo con ella. Efectivamente, muchos son los filósofos que escriben que Dios es único y que ha creado el universo. En esto convienen con la Ley de Dios. Algunos añadieron, incluso, que Dios ha hecho y rige todas las cosas mediante su Verbo y que es el Verbo de Dios el que lo regula todo. En esto están de acuerdo no sólo con la Ley, sino también con los Evangelios. Y casi toda la filosofía llamada moral y natural piensa como nosotros. Pero disiente de nosotros cuando dice que la materia es coeterna con Dios o cuando sostiene que Dios no se ocupa de los seres mortales, sino que su providencia se reduce a los espacios supralunares. Están en desacuerdo con nosotros cuando hacen depender la vida de la posición de las estrellas al momento de nacer y cuando dicen que este mundo es eterno y no tendrá fin. Hay además otros muchos puntos en los cuales ya disienten, ya no concuerdan con nosotros. Por eso Abimélec, en conformidad con la figura que representa, a veces está en paz, a veces en desacuerdo con Isaac. Orígenes, Homilías sobre el Génesis, 14, 3.
26, 30 Isaac le preparó un banquete
Un gran festín de entendimiento. Pues es cierto que el que sirve la palabra "es deudor de los sabios y de los ignorantes". Luego porque éste ofrece un banquete a los sabios, por eso se dice que dio no un pequeño, sino un gran banquete.
También tú, si no eres todavía pequeño y no estás necesitado de leche, sino que muestras sentimientos probados y, después de mucha instrucción, ta has hecho mucho más capaz de comprender la palabra de Dios, tienes a tu disposición un gran banquete. No se te prepararán legumbres, la comida de los débiles, ni se te alimentará con la leche con que se nutren los pequeños, sino que el ministro de la palabra te dará un gran banquete. Te hablará de la sabiduría que se predica entre los perfectos; te predicará "la sabiduría de Dios", escondida en el misterio que ninguno de los príncipes de este mundo ha conocido.
Prepara, pues, para ti un gran banquete y Él mismo come contigo, a no ser que te encuentre tal que tenga que decirte: "No pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo".
Esto les dice [Pablo] a los corintios, a quienes también añade: "Pues mientras haya entre vosotros envidias y discordias, ¿no es verdad que sois carnales y vivís a lo humano?". Para éstos Pablo no hizo un gran banquete, hasta el punto de que, estando entre ellos y padeciendo necesidad, no fue carga para nadie ni comió gratis el pan de ninguno, sino que ganó para sí y para todos los que con él estaban, trabajando con sus manos día y noche. Tan lejos estaban los corintios de que se les diera un gran banquete, que el predicador de la palabra de Dios no pudo tener con ellos más que un pequeño convite.
Pero, para los que saben escuchar más perfectamente, para los que presentan un espíritu formado y ejercitado en la escucha de la palabra de Dios, hay un gran banquete. Orígenes, Homilías sobre el Génesis, 14, 4.
26, 35 Éstas fueron una amargura para Isaac y Rebeca
El carácter indisciplinado de Esaú. Mira cuánto puede aprenderse de estas breves palabras. Me pregunto, ¿por qué se nos indica la edad de Esaú? No ociosamente, sino para que conozcamos la vejez de Isaac y el hecho que era de edad muy avanzada. Si nosotros volvemos sobre lo que se dijo antes, en el momento que él se casó con Rebeca tenía, de hecho, cuarenta años, y considerando que cuando los niños nacieron él tenía sesenta años, podemos ahora saber que él había alcanzado la vejez, con más de cien años. De hecho, en seguida se nos cuenta que, debido a su edad, tenía debilitada la vista, con objeto de indicarnos el número de sus años y así facilitarnos conocer con acierto la edad de Isaac. Por esto dijo: Esaú tenía entonces cuarenta años.
Y para que podamos conocer la temeridad del hijo, sin que fuese necesario traer a la memoria a las novias, nos revela su linaje, diciéndonos que una era de los hititas, y otra de los hivitas. Sin embargo conociéndolo, el patriarca puso mucho cuidado dando órdenes expresas a su sirviente para elegir una novia para Isaac de su propia tribu y que, al igual que Rebeca su madre vino de Jarán, él no debía desear algo distinto. Mas para que se muestre desde el principio la rebeldía del carácter de Esaú, tomó a esas esposas antes de buscar consejo. Y para que conozcamos que era de naturaleza rebelde, dice la Escritura: "Éstas fueron una amargura para Isaac y Rebeca". ¿Qué podría ser más cruel que esta hostilidad, si las que estaban obligadas a mostrarles un total respeto, no sólo no lo hicieron sino que incluso estaban predispuestas para la disputa? Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Génesis, 53,1.
La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Tomo 2, p. 246-249
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez












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