Esaú descubre el engaño


30Apenas había terminado Isaac de bendecir a Jacob, justo cuando Jacob salía de la presencia de su padre Isaac, su hermano Esaú regresó de cazar. 31También él preparó un buen guiso y se lo llevó a su padre, diciéndole: "Que mi padre se incorpore y coma de la caza de su hijo, para que tu alma me bendiga". 32Le preguntó su padre Isaac: "¿Quién eres tú?". Él respondió: "Soy Esaú, tu hijo primigénito". 33Entonces Isaac se llenó de gran espanto y preguntó: "¿Quién es, pues, el que trajo caza, me la presentó y comí de todo antes de que tú vinieras? Le he bendecido y por tanto quedará bendito". 34Cuando Esaú oyó las palabras de su padre, lanzó un tremendo grito lleno de amargura, y pidió a su padre: "Bendíceme a mí también, padre mío". 35Éste le dijo: "Tu hermano ha venido con engaño y ha recibido la bendición que te pertenecía a ti". 36Él contestó: "Con razón se llama Jacob, pues me ha suplantado dos veces: me arrebató la primogenitura y ahora se lleva la bendición que me pertenecía a mí". Y preguntó: "¿No te ha quedado una bendición para mí?". 37Respondió Isaac y dijo a Esaú: "Le he constituido tu señor, le he dado a todos sus hermanos como siervos, y le he entregado el trigo y el mosto, ¿qué voy ya a hacer por ti, hijo mío?". 38Respondió Esaú a su padre: "¿Solamente tienes una bendición? Bendíceme también a mí, padre mío". Y Esaú rompió a llorar a gritos. Génesis (27, 30-38).

27, 30   Esaú regresó de cazar

El reino será otorgado a la Iglesia. Después celebrada la bendición, llegó el hermano mayor. Esto demuestra que el reino de la predestinación se había conferido antes a la Iglesia que a la Sinagoga, pero se había introducido furtivamente la Sinagoga para que sobreabundase el pecado y, siendo sobreabundante el pecado, fuese sobreabundante también la gracia, y, al mismo tiempo, para que quedase claro a quien aspira al reino de los cielos que debe estar preparado para ser el primero en arrebatar la bendición y para hacer valer la prerrogativa que lo recomienda. Desde esta perspectiva su padre no se culpó sino que elogió al hijo menor, porque Isaac dijo: "Tu hermano ha venido con engaño y recibió tu bendición". El engaño es bueno cuando no es reprobado. Ahora la piedad está sin reprobación, porque "desde los días de Juan el reino del cielo sufre violencia, y el violento lo arrebata". Nuestros padres celebraron la Pascua de pie y comieron el cordero también de pie, sin retrasarse, como en el caso de Benjamín, que fue acogido por su hermano José con un piadoso engaño. Ambrosio, Sobre Jacob y la vida feliz, 2, 3, 10.


27,31   Él preparó un buen guiso


El plato de Esaú, pues, significa el culto del pueblo bajo la Ley. Repletos de vanagloria, están convencidos de alcanzar la justificación mediante la circunscisión, y ofrece a los paganos convertidos como alimento, mientras ellos mismos necesitan alimento porque no pueden tocar el pan del cielo. Hipólito, Sobre las bendiciones de Isaac y Jacob, 8.


27, 33   Isaac se llenó de gran espanto

Un misterio de la economía divina. Efectivamente, lo acontecido con Jacob era un misterio de le economía divina, prefigurado por él y referido a Cristo, el cual, bendecido por el Padre, fue bendecido para siempre al nacer.
   En cuanto a lo que dice la Escritura: "Entonces Isaac se llenó de gran espanto, viene a ser esto: Isaac quedó plasmado ante lo sucedido, pues de antemano veía que, gracias a su hijo menor, los gentiles serían bendecidos por Dios y entrarían en la alianza de la promesa hecha a los patriarcas". Y esta es la razón por la que Jacob, en el momento de nacer y salir el último del seno materno, se agarraba al talón de Esaú. Efectivamente, el último pueblo, por seguir fielmente las huellas de los profetas, se adueñaría de la primogenitura, al ser hallado primero en la nueva Alianza. Hipólito, Sobre las bendiciones de Isaac y Jacob, 8.


27, 34   Bendíceme a mi también, padre mío


La amargura de Esaú. Esaú se lamentó muchísimo, no por haber perdido las bendiciones espirituales sino por verse privado de los buenos frutos de una tierra bendita, no por no poder ser justo sino por no poder esclavizar a su hermano, no por no poder heredar la vida eterna sino porque la tierra de los cananeos no sería su heredad. Esaú tuvo envidia de Jacob [e intentó] matarlo, y Rebeca convenció a Jacob para que fuera a casa de Labán para que ambos [hermanos] no se mataran en su disputa. Ella quedó privada de los dos en un mismo momento. Efrén de Nisibi, Comentario sobre el Génesis, 25,3.


27, 35   Tu hermano... ha recibido la bendición


Las palabras que le dijo: "Tu hermano ha venido con engaño y ha recibido la bendición que era tuya", de manera misteriosa significan que el Verbo de Dios se encarnaría y tomaría forma de esclavo para que, nacido sin ser conocido, gracias a ella, recibiera la bendición del Padre y la compartiera también con nosotros. Hipólito, Sobre las bendiciones de Isaac y Jacob, 8.


27, 36   Con razón se llama Jacob


"Esaú respondió: con razón se llama Jacob". Efectivamente, Jacob significa "tropiezo". Ahora bien, el tropiezo tiene siempre su efecto cuando es entendido figuradamente, en el sentido de engaño. Es verdad que el hermano no tenía tanta malicia como para querer suplantar a su propio hermano, sino que fue llamado autor del tropiezo porque por la mano se aferró al pie del hermano en el momento de nacer; por eso fue llamado así. Incluso para quienes viven conforme a la carne, tropiezo es la vida de quienes viven según el espíritu. Todos los que viven carnalmente, cuando miran malintencionadamente a los que viven según el espíritu, ascienden a tropezones y se hacen peores. Escucha al Apóstol, que dice lo mismo, sobre todo porque en un pasaje habla del mismo perfume del que ha hablado aquí Isaac, cuando dice: "Mira el perfume de mi hijo como el de un campo florido que Dios ha bendecido". Y el Apóstol afirma: "Seamos en todo lugar el buen olor de Cristo", y añade: "Para algunos olor de vida que conduce a la vida; para otros, en cambio, olor de muerte que lleva a la muerte. Y ¿quién es capaz de elevarse a tales alturas?". Es decir, de comprender cómo, sin nuestra culpa, podemos ser olor de muerte que conduce a los hombres hasta la muerte. Los espirituales recorren su vida sin preocuparse de otra cosa que de vivir bien. Y los que miran con malos ojos a quien vive inocentemente cometen graves pecados que merecen el castigo de Dios. Por eso son olor que conduce a la muerte, mientras que los otros son olor que conduce a la vida. El Señor fue el primero en ser buen olor que conduce a la vida para los creyentes, en cambio para sus perseguidores fue olor malo que conduce a la muerte. Así, porque muchos habían creído en Él, los judíos, envidiosos, cometieron el más grave pecado de matar al inocente, al Santo de los santos. Si no lo hubieran hecho, el buen olor de Cristo no se hubiera transformado para ellos en olor que conduce a la muerte. Por eso, Esaú fue suplantado en la bendición del padre. Agustín, Sermón 4, 28.


La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Tomo 2,  p. 259-263
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

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