Bendición de Isaac a Esaú


39Isaac, su padre, le respondió diciendo:
"Mira, lejos de las tierras ricas
tendrás tu morada,
lejos del rocío que baja del cielo;
40gracias a la espada vivirás
y a tu hermano servirás.
Pero cuando te rebeles,
echarás su yugo de tu cuello" Génesis (27, 39-40).


27, 39   Isaac, su padre, le respondió


Lo dicho por el bienaventurado Isaac, ¿tiene fuerza de bendición o de profecía? Hay que comprender todo el contexto. Ved que dice: "Junto a las tierras ricas tendrás tu morada, entre el rocío que baja del cielo". Aconteció, efectivamente, que el pueblo habitó en la tierra de los cananeos, la que les repartió Josué, el hijo de Num. Y en cuanto a las palabras: "entre el rocío que baja del cielo", indica que los profetas los empapaban de rocío, a modo de nube, al darles a conocer los oráculos de Dios. Hipólito, Sobre la bendiciones de Isaac y Jacob, 10.


27, 40   A tu hermano servirás


Las palabras: "Gracias a la espada vivirás" significan, a su vez, que el pueblo nunca cesó de guerrear y de ser combatido por las naciones que lo rodeaban, según manifiestan las Escrituras. En cambio, lo de: "A tu hermano servirás" indica el tiempo, aún vigente ahora, en que el Salvador ha venido para visitar a sus propios hermanos según la carne: Él es aquel a quien el profeta nos invita a obedecer y a servir. Por eso añadió: "Pero cuando te rebeles, echarás su yugo de tu cuello". ¿Y qué yugo, si no es el que yace en la Ley? Para que ahora ya no vivan como esclavos bajo el yugo de la Ley, sino que, creyendo como hombres libres en el Evangelio, también ahora puedan ser salvados. Hipólito, Sobre las bendiciones de Isaac y Jacob, 10.


Los tontos no pueden ser discípulos de la virtud. No obstante Esaú, con sus insistentes peticiones, consiguió recibir una bendición, pero una bendición tal que estuviera en armonía y correspondencia con la precedente, para que fuera siervo de su hermano. En efecto, aquel que no podía mandar y gobernar al otro debía ser su siervo para ser gobernado por el más prudente. No es que se adjudicara el santo patriarca condenar a su hijo a la innoble condición de esclavo, sino que, como buen padre que era, teniendo dos hijos, uno intemperante y otro prudente y sobrio, a la hora de tomar una decisión para cada uno de los dos, puso al hijo sobrio por encima del intemperante y estableció que el estulto obedeciera al prudente, puesto que el estulto no puede, por su propia voluntad, ser discípulo de la virtud ni puede perseverar en su propósito, porque el estulto cambia como la luna. Isaac, con razón, le negó la libertad del propio arbitrio para que no fluctuase como una nave sin timonel en medio de una tempestad, sino que lo sometió a su hermano, según lo que está escrito: en efecto, "el imprudente es siervo del prudente". Por tanto, con razón, lo hizo súbdito para que mejorase su afecto bajo el dominio de quien lo gobernaba. En consecuencia le dice: "Vivirás de tu espada y servirás a tu hermano". Así pues, la bondad es soberana de la crueldad y la mansedumbre es preferible a los impulsos violentos. Ambrosio, Sobre la vida feliz, 2, 3, 11.


La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Tomo 2,  p. 263-265
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

0 comentarios

Publicar un comentario