Labán acoge al siervo de Abrahán


28La joven echó a correr y contó todo esto en casa de su madre. 29Rebeca tenía un hermano llamado Labán, el cual salió corriendo hacia el hombre que estaba fuera junto a la fuente. 30Así pues, al ver en anillo y las pulseras en el brazo de su hermana, y tras oír la explicación de su hermana Rebeca contando lo que había dicho aquel hombre, fue hasta el hombre que permanecía de pie junto a los camellos cerca de la fuente 31y le dijo: "Ven, bendito del Señor. ¿Por qué sigues fuera? He preparado la casa y sitio para los camellos". 32Entonces el hombre entró en la casa. Labán desaparejó los camellos, les echó paja y forraje, y trajo agua para que el hombre y los que le acompañaban se lavasen los pies. 33Después le preparó de comer; pero aquel hombre dijo: "No comeré hasta que haya expuesto lo que debo decir". Labán le dijo: "Habla". Génesis (24, 28-33).

24, 28   Contó todo esto en casa de su madre


Cuando él vio la bondad de la muchacha y se informó puntualmente de todo por ella, entonces él a su vez se dio a conocer a la joven, manifestando su acción de gracias a Dios, y haciéndole ver que no había venido de una casa extranjera, sino que el hombre que lo había enviado era hermano de Najor. Cuando oyó esto "la muchacha echó a correr", dice el texto. Mira cómo en cada cosa que ella hace se muestra su celo por la hospitalidad: en el correr, en sus palabras, en su discreción. Observa que el texto dice: "Echó a correr y contó todo esto en casa de su madre". Ella dio a conocer a sus padres todo lo que sabía por el sirviente. "Labán corrió fuera junto a la fuente". Fíjate también cómo este hombre muestra su interés corriendo. Viendo al hombre que estaba de pie junto a la fuente con los camellos, le dijo: "Ven dentro, bendito del Señor. ¿Por qué te quedas fuera? Yo he dispuesto la casa y un lugar para los camellos". Observa a este hombre también bendito del Señor a la llegada del extranjero y suplicando con seriedad antes de poner en práctica la hospitalidad. "Ven dentro", le dice; "Yo he dispuesto la casa y un lugar para los camellos". Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Génesis, 48,4.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Tomo 2,  p. 205-206
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodrígez

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