El siervo relata su experiencia


42"Cuando he llegado hoy a la fuente he dicho: "Señor, Dios de mi amo Abrahán, si te dignas dar éxito al viaje que he emprendido, 43mira, yo me coloco junto a la fuente de agua, y a la doncella que suba a sacar agua le diré: "Por favor, dame de beber un poco de agua de tu cántaro"; 44y si ella me contesta: "Bebe tú, y además sacaré agua para tus camellos"; ésa es la mujer que destina el Señor para el hijo de mi amo". 45No había terminado de hablar conmigo mismo, cuando salió Rebeca con su cántaro al hombro, bajó a la fuente y sacó agua. Entoces le dije: "Dame de beber, por favor". 46Y enseguida bajó el cántaro, y me contestó: "Bebe, y además abrevaré tus camellos". Yo bebí y ella abrevó también los camellos. 47Entonces le pregunté: "¿De quién eres hija?"; y me contestó: "Soy hija de Betuel, el hijo que Milcá dio a Najor". Entonces le puse un anillo en la nariz y pulseras en los brazos. 48Luego caí de rodillas y adoré al Señor; y bendije al Señor Dios de mi amo Abrahán, porque me había conducido por el camino acertado para encontrar a la hija del hermano de mi amo para su hijo. 49Ahora, pues, si tenéis a bien usar de misericordia y lealtad hacia mi amo, decídmelo; y si no, decídmelo también, para tirar a la derecha o a la izquierda".Génesis (24, 42-49).


24,27   Hija de Betuel


¿De quién eres hija? El esclavo prestó juramento a su señor y se fue con todos los presentes. Se instaló al lado de un pozo, oró y pidió una señal. Aunque se alegró con la señal que había llegado, esperó a ver si pertenecía a la familia [de Abrahán]. Cuando supo que era hija de Betuel, hijo de Najor, dio gracias al Señor, fue y se instaló en su casa. Efrén de Nisibi, Comentario sobre el Génesis, 21,3.


24, 48   Caí de rodillas y adoré al Señor

La mano de Dios actúa de forma manifiesta. Viendo tan manifiestamente la providencia de Dios, yo le pregunté de quién era hija. Conociendo por sus palabras que no provenía de personas extranjeras sino de la casa de Najor, el hermano de mi amo, confiado, le puse pendientes y pulseras. En mi regocijo oré al Señor y alabé al Dios de mi amo Abrahán por conducir con éxito mi viaje para tomar a la hija del hermano de mi amo. Todo ha sido dispuesto claramente por la mano de Dios; se han concedido las súplicas realizadas por mi amo. Ahora, pues, si tenéis a bien usar de misericordia y lealtad hacia mi amo, decídmelo. Pero si la respuesta es no, decídmelo también para que yo pueda viajar en otra dirección, a izquierda o derecha. Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Génesis, 48, 5.


La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Tomo 2,  p. 208
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

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