El siervo encuentra a Rebeca


15Aún no había acabado él de hablar, cuando salió Rebeca, hija de Betuel, el hijo de Milcá, esposa de Najor, hermano de Abrahán, con su cántaro al hombro. 16La joven era muy hermosa, era virgen y no había conocido varón. Bajó a la fuente, llenó su cántaro y volvió a subir. 17El siervo corrió a su encuentro y le dijo: "Por favor, déjame beber un poco de agua de tu cántaro". 18Ella contestó: "Bebe, señor". Y enseguida bajó el cántaro a las manos y le dio de beber. 19Cuando terminó de darle a él de beber, le dijo: "Voy a sacar agua también para tus camellos, hasta que acaben de beber". 20Rápidamente vació el cántaro en el abrevadero y fue corriendo al pozo a sacar más, y sacó para todos los camellos. 21El hombre la miraba en silencio, hasta saber si el Señor había dado éxito a su viaje o no. Lucas (24, 15-21).

24,15   Salió Rebeca... con su cántaro al hombro


Las acciones de Rebeca representan grandes misterios. Todos los días Rebeca venía a los pozos, todos los días sacaba agua. Y porque todos los días iba a los pozos, por eso pudo ser encontrada por el siervo de Abrahán y pudo casarse con Isaac.
¿Piensas que se trata de fábulas y que el Espíritu Santo se dedica a contar historias en la Escrituras? Estas narraciones son una instrucción para las almas y una doctrina espiritual que te instruye y te enseña a venir diariamente a los pozos de las Escrituras, a las aguas del Espíritu Santo, y a sacar constantemente agua, llevando a casa el recipiente lleno, tal como hacía la santa Rebeca. Ésta no hubiese podido unirse en matrimonio a un patriarca tan grande como Isaac, que había nacido "de la promesa", si no hubiese sacado esta agua, y en tal cantidad que pudiese dar de beber no sólo a los de la casa, sino también al siervo de Abrahán, y no sólo al siervo, sino hasta tener tal abundancia de agua sacada de los pozos que pudiese abrevar a los mismos camellos, "hasta que, dice la Escritura, acabaron de beber".
Todas las cosas que han sido escritas son misterios. Cristo quiere desposarte con él también a ti; a ti, en efecto, te habla por medio del profeta que dice: "Yo te desposaré conmigo para siempre"; te desposaré conmigo en fidelidad y en misericordia, y tú conocerás al Señor". Luego porque quiere desposarte con Él, te envía por delante a este siervo, que es la palabra de los profetas. Si antes no acoges esta palabra no podrás unirte en matrimonio con Cristo.
Pero debes saber que nadie acoge la palabra profética sin ejercicio y sin conocimieto; la acoge el que sabe sacar agua de lo profundo del pozo y el que sabe sacarla en tal cantidad que basta incluso para dar de beber a los que parecen irracionales y perversos -ellos son figura de los camellos-, hasta poder decir él mismo: "Soy deudor de los sabios y de los ignorantes"... Así pues, Rebeca, que significa "paciencia", cuando vio al siervo y consideró la palabra de los profetas, "depuso la hidria de su hombro". Depone, en efecto, la arrogancia de la elocuencia griega e, inclinándose al humilde y simple lenguaje profético, dice: "Bebe tú, y abrevaré también a tus camellos. Orígenes, Homilías sobre el Génesis, 10,2.

24,16   La joven era muy hermosa

Una virgen. No en vano se escribió esto de ella. Pero algo me mueve a preguntarme qué significa lo que aquí se dice: "Era una joven, una virgen a la que ningún hombre había conocido", como si una virgen pudiese ser otra cosa que una mujer a la que no ha tocado hombre alguno. ¿Qué significa, por tanto, en relación con una virgen, el añadido: "que ningún hombre había conocido"? ¿Hay acaso alguna virgen a la que un hombre haya tocado?
He dicho ya muchas veces que en estos textos no se narran historias cualesquiera, sino que se entretejen misterios. Yo pienso que en este caso se indica algo semejante. Como Cristo es llamado esposo del alma, y ésta se une a Él cuando viene a la fe, así es contrario a Él el hombre al que desposa el alma cuando ésta se vuelve a la incredulidad; tal es precisamente el llamado hombre enemigo en el pasaje en que "siembra la cizaña en medio de trigos". Luego no basta al alma la castidad corporal; es preciso también que este pésimo marido no la conozca. Porque puede suceder que uno sea corporalmente virgen y que, conociendo a este pésimo marido, el diablo, y acogiendo en su corazón los dardos de la concupiscencia venidos de él, pierda la castidad del alma. Concluyendo, porque Rebeca era una virgen "santa en el cuerpo y en el espíritu", por eso la Escritura duplica su alabanza y dice: "era virgen, ningún hombre la había conocido". Orígenes, Homilías sobre el Génesis, 10,4.


24,20   Vació el cántaro en el abrevadero


La modestia, humildad y hospitalidad de Rebeca. El Dios misericordioso, luego de escuchar las súplicas del patriarca y de enviar por delante a su ángel, dispuso que todo esto aconteciera, y sucedió todo tal y como el siervo pidiera. Después vio en lo acaecido la eficacia de las oraciones del patriarca, porque no sólo encontró, tal y como deseaba, a la joven, sino que además comprobó su extraordinaria hospitalidad. "Se apresuró -dice- y vació el cántaro en el abrevadero, y corrió al pozo a sacar más agua, y dio de beber a todos los camellos". Observa el celo mostrado. En efecto, con las palabras: "Se apresuró, y vació el cántaro, y corrió al pozo" se pone de manifiesto la extraordinaria diligencia de la muchacha, ya que ni lo rehúye porque no lo conoce ni, con la excusa de ser prudente, rehúsa su petición, sino que muy convenientemente le dice: "Bebe, señor". Observa, pese a sus años, cuán impecable es su sencillez, su gran humildad y el grado de su hospitalidad. ¿Qué riqueza sería más estimada que estas cualidades? ¿Hay tesoros que algunos consideran más preferibles que esta forma de ser? Éste es el mejor de los dones, es un bien inconmensurable, es el tesoro que jamás se consume. Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Génesis 48,4.


24,21   El Señor había dado éxito a su viaje


La gran virtud de la joven. Y al ver el sensato siervo la evidente providencia de Dios, "la observa con atención -dice- y permanecía en silencio por saber si el Señor otorgaba éxito a su viaje o no".
¿Qué significa "la observaba con atención"? Analizaba sus palabras, su mirada, su forma de caminar, su aspecto y todo lo demás, y esperó poder ver "si el Señor otorgaba éxito a su viaje o no". Lo ya sucedido -dice- pone de manifiesto la grande y extraordinaria virtud de la joven. Por lo tanto, y con el fin de recompensarla por su respuesta y el ofrecimiento de agua, "le puso -dice- pendientes de oro y dos brazaletes", e indagó con cuidado sobre ella, y preguntó: "¿De quién eres hija?", y "¿Hay sitio en la casa de tu padre para alojarnos?" Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Génesis, 48,4.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Tomo 2,  p. 200-203
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

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