El siervo busca alojamiento


22Cuando los camellos acabaron de beber, el hombre le ofreció un anillo de oro de medio siclo de peso para la nariz, y dos pulseras de oro de diez siclos para los brazos. 23Y le preguntó: "¿De quién eres hija? Dímelo, por favor. ¿Tendremos sitio en casa de tu padre para pasar la noche?".Ella le contestó: "Soy hija de Betuel, el hijo que Milcá dio a Najor". 25Y añadió: "En casa hay paja, forraje abundante y sitio para pasar la noche". 26Aquel hombre cayó de rodillas y adoró al Señor, 27diciendo: "Bendito sea el Señor, Dios de mi amo Abrahán, que no ha cesado de usar misericordia y fidelidad con mi amo; al ponerme en camino, el Señor me ha conducido a la casa del hermano de mi amo". Génesis (24, 22-27).

22,24   El hombre le ofreció un anillo de oro


Los pendientes significan las palabras divinas. Y después de esto, ¿qué es lo que sucedió? El criado sacó un anillo de oro, y pulseras de oro, y se lo dio a Rebeca. El anillo de oro significa la palabra divina; las pulseras de oro, las obras santas, porque las obras se representan por las manos. Veamos, hermanos, cómo Cristo también dio estas cosas a la Iglesia. El criado le dio el anillo para que Rebeca adornara su cara, y Cristo puso en el oído de la Iglesia la palabra divina, más valiosa que todas las perlas; el criado le regaló pulseras para los brazos de Rebeca, y Cristo puso en las manos de la Iglesia las obras santas.
Consideradlo, hermanos queridísimos, y alegraos y dad gracias a Dios porque, lo que en ellos era figura, por la gracia de Cristo en nosotros se ha hecho realidad. Y lo mismo que Rebeca no hubiera tenido anillo en la nariz ni brazaletes en las manos si no se los hubiera dado el criado de Isaac, tampoco la Iglesia habría tenido la palabra divina en los oídos ni las obras santas en las manos si Cristo no se las hubiera dado con su gracia y por medio de sus apóstoles. Y lo de que, al preguntarle a la joven sus parientes si quería irse con el criado, respondiera: "Voy", vemos claramente que se cumple en la Iglesia. Allí se le pregunta a Rebeca si quiere; aquí se indaga la voluntad de la Iglesia. A Rebeca se le dice: ¿Quieres ir con este hombre?, y reponde: Voy. A la Iglesia se le pregunta: ¿Crees en Cristo?, y responde: Creo. Rebeca no hubiera ido a Isaac si no contestara: Voy; ni la Iglesia estaría unida a Cristo si no dijera: Creo. Cesáreo de Arlés, Sermón 85,3.


24,25   En casa hay... sitio para pasar la noche


El siervo se maravilló. Considera ahora también la respuesta de la muchacha. De la misma forma que en el episodio del agua, que no sólo ofreció lo que se le pedía, sino que, una vez que hubo dado de beber a él, también dio de beber a los camellos, así en este momento, cuando el siervo le pregunta si hay un lugar en su casa y de quién era hija, la joven responde: "Soy hija de Batuel, el hijo que Melcá dio a Najor". Menciona a su padre y a su abuelo, y conocido todo lo cual, él se mostró mucho más interesado. Observa la buena voluntad de la joven. Cuando le preguntan por su padre no sólo responde sobre él, sino también sobre el padre de su padre. Y cuando le piden si hay algún lugar para alojarse, ella dice: "No sólo un lugar, sino también paja y alimentos en nuestra casa". Cuando el siervo escuchó la respuesta, sorprendido ante una joven de tan generosa hospitalidad, y sabedor de que no se encontraba entre personas desconocidas, sino en casa de Najor, el hermano del patriarca, "contento -dice- el hombre adoró arrodillado al Señor". Al comprender lo que acababa de conocer y ante las palabras de la joven, "adoró arrodillado al Señor", dio gracias al Señor que, por el gran favor concedido al padre, también había manifestado con él su providencia y lo condujo en todo sin ninguna dificultad. Y dijo: "Bendito sea el Señor, el Dios de mi señor Abrahán, que no ha privado a mi señor de su justicia y verdad. Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Génesis, 48,4.


La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Tomo 2,  p. 203-205
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

0 comentarios

Publicar un comentario