Isaac conoce a Rebeca en el campo


62Isaac había vuelto del pozo de Lajay-Roy y habitaba en la región del Négueb. 63Un atardecer salió Isaac al campo a distraerse, y al alzar la vista vio que venían camellos. 64También Rebeca alzó la vista y, al ver a Isaac, se bajó del camello 65y preguntó al siervo: "¿Quién es aquel hombre que viene por el campo a nuestro encuentro?". El siervo respondió: "Es mi amo". Entonces ella tomó el velo y se cubrió. 66El siervo contó a Isaac todo lo que había hecho 67e Isaac condujo a Rebeca a la tienda de Sara, su madre; la tomó consigo y la hizo su esposa. Isaac la amó, y así se consoló de la muerte de su madre. Génesis (24, 62-67).


24, 62   Isaac... habitaba en la región del Negueb


El encuentro en la fuente. El criado tomó consigo a Rebeca y se la presentó a Isaac. Pero veamos dónde lo encontró. Lo halló, dice, junto al pozo del juramento. Mirad, hermanos: el criado de Isaac encuentra a Rebeca junto al pozo, y también Rebeca encuentra al propio Isaac junto al pozo. Es verdad: Cristo no encuentra a la Iglesia, ni la Iglesia a Cristo, sino es en el sacramento del bautismo. Cesáreo de Arlés, Sermón, 85,4.


24, 63   Salió Isaac al campo a distraerse


Él se retiró de los vicios mundanos. Él [David] se retiraba y se apartaba de los vicios de este mundo, elevaba su alma, como Isaac vagaba por el campo o, como otros [manuscritos] dicen, paseaba por el campo. Ambrosio, Sobre Isaac y el alma, 3, 6-7.


24, 64   Rebeca alzó la vista


La unión del alma con la palabra de Dios. Rebeca, siguiendo al siervo, llegó hasta Isaac; así también la Iglesia, siguiendo la palabra de los profetas, llega a Cristo. ¿Y dónde lo encontró? "Junto al pozo del juramento, mientras paseaba". Nunca se aleja de los pozos, nunca se aparta de las aguas. Rebeca es hallada "junto al pozo", y junto a un pozo encuentra a Isaac; allí contempla por primera vez su rostro; allí "baja del camello", allí ve a Isaac mientras el siervo se lo presenta.
   ¿Crees que sólo aquí se hace mención de los pozos? También Jacob se acerca a un pozo y allí encuentra a Raquel... El mismo Moisés encuentra a Séfora, hija de Raquel, junto a un pozo...
   Rebeca baja también de los camellos, es decir, se aparta de los vicios, renuncia a los sentimientos irracionales y se une a Isaac; conviene en efecto, que Isaac pase "de virtud en virtud". El hijo de la virtud, que es Sara, se une y se desposa ahora con la paciencia, que es Rebeca; y esto es pasar de "virtud en virtud y de fe en fe". Pero vengamos a los Evangelios. Veamos dónde busca reposo el Señor mismo cuando se encuentra fatigado del camino. "Llegó a un pozo, dice la Escritura, y estaba sentado sobre él".
   ¿Ves cómo por todas partes concuerdan los misterios entre sí? ¿Ves cómo armonizan las figuras del Antiguo Testamento? Allí se acude a los pozos y a las aguas para encontrar esposas; aquí, la Iglesia se une a Cristo en el lavado del agua.
   ¡Observa qué gran cúmulo de misterios nos apremia! ¡Es tal la cantidad de los que se nos presentan, que no podemos explicarlos todos! Esto al menos te debe incitar a escuchar y a venir a las reunuiones, de modo que, aunque nosotros, por razón de brevedad, dejemos a un lado algunos de ellos, tú, al releer e investigar en las Escrituras, puedas averiguar y descubrir por ti mismo estos misterios, o por lo menos perseveres en el examen de los mismos, para que el Verbo de Dios, encontrándote junto al agua, te acoja y te una a Él. Así, podrás ser con Él "un solo espíritu" en Cristo Jesús, nuestro Señor, "al cual la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén". Orígenes, Homilías sobre el Génesis, 10,5.


24, 65   Es mi amo


La modestia de las prometidas. Sin embargo, respecto a las que se van a casar, puedo declarar y confesar, con más seguridad que de costumbre, que deben cubrir sus cabezas desde el día aquel en que por primera vez temblaron por el beso y el apretón de manos de su futuro marido. Pues en estos símbolos comprometieron cada parte de ellas mismas: su vida durante todo su desarrollo, su carne para toda la vida, su espíritu mediante su compresión [del contrato], su pudor mediante el intercambio de un beso, su esperanza mediante sus expectativas y su mente mediante su pleno consentimiento. Para nosotros es suficiente el ejemplo de Rebeca, que al ver a su futuro marido se cubrió con un velo porque sabía que se iba a casar con él. Tertualiano, La oración, 22, 10.


24, 67   Isaac condujo a Rebeca a la tienda de Sara


Cristo estableció la Iglesia. Isaac tomó a Rebeca y la condujo a la tienda de su madre; también Cristo tomó a la Iglesia y la puso en el lugar de la sinagoga, porque la sinagoga se apartó de Dios y murió por la infidelidad, y la Iglesia se unió a Cristo y alcanzó la vida por la fe. Por la soberbia, como dice el Apóstol, se desgajaron las ramas del olivo, para que se injertara el humilde olivo silvestre. Tomó, pues, Isaac a Rebeca y la amó tanto que se le calmó el dolor que tenía por la muerte de su madre. La muerte de Sara representa la infidelidad de la sinagoga. Al morir Sara y ocupar Rebeca su lugar, la sinagoga queda repudiada para introducir a la Iglesia. Tomó, pues, Isaac a Rebeca y la amó de tal manera que la tristeza que sentía por la muerte de su madre se calmó. Cristo tomó a la Iglesia y la amó hasta tal punto que el dolor producido por la pérdida de la madre sinagoga quedó eclipsado por el amor a la Iglesia. Igual que entristeció a Cristo la infidelidad de la sinagoga, la fe de la Iglesia le colmó de alegría; y como la malicia de la sinagoga perdió al pueblo judío, aunque no todo, Cristo, el Señor, adquirió el mundo entero por la fe de la Iglesia. Y porque Cristo nuestro Señor, hermanos queridísimos, de entre nosotros se preparó una esposa espiritual a la que, como dije, también redimió con su preciosa sangre; así, con su ayuda, que cada uno no sólo conserve los beneficios que encuentra en sí otorgados por el favor divino, sino que además se esfuerce por desarrollarlos, de modo que en él nada aparezca manchado por la lujuria, hinchado por la soberbia, abrasado por la ira, oscurecido por la avaricia, o herido con veneno de serpiente por la envidia. Es justo que este esposo de hermosa apariencia, más que todos los hijos de los hombres, no encuentre en nosotros nada que se parezca a esos pecados, nada que ofenda los ojos de su majestad. Para Él el honor y el imperio con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén. Cesáreo de Arlés, Sermón 85,5.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Tomo 2,  p. 211-214
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

Rebeca consiente en regresar con el siervo de Abrahán


52Cuando el siervo de Abrahán escuchó sus palabras, se postró en tierra ante el Señor. 53Después sacó objetos de plata y de oro, y vestidos, y se los entregó a Rebeca; y también dio valiosos regalos a su hermano y a su madre. 54Después, él y los hombre que le acompañaban comieron y bebieron, y pasaron allí la noche. Cuando a la mañana siguiente se levantaron, dijo: "Permitidme volver a mi amo". 55Pero el hermano y la madre de Rebeca dijeron: "Que se quede la joven al menos diez días con nosotros, después irá". 56Él les contestó: "No me hagáis retrasarme, ya que el Señor ha dado éxito a mi viaje; permitidme que vaya a mi amo. 57Ellos respondieron: "Llamemos a la joven y preguntémosle su parecer". 58Llamaron a Rebeca y le preguntaron: "¿Quieres i r con este hombre?". Ella respondió: "Iré con él". 59Entonces dejaron partir a su hermana Rebeca y a su nodriza, junto con el siervo de Abrahán y sus hombres. 60Y bendijeron a Rebeca diciéndole: "Tu eres nuestra hermana, que crezcas por millares y millares, que domine tu descendencia las ciudades de sus enemigos". 61Rebeca y sus doncellas se levantaron, montaron en los camellos y siguieron al hombre. El siervo tomó consigo a Rebeca y partió. Génesis (24, 52-61).


24, 52   El siervo de Abrahán escuchó sus palabras


¿Ves cuánto cuidado ponían en los tiempos antiguos para conseguir esposas para sus hijos? ¿Cómo buscaban la nobleza antes que el dinero? Ninguno de los acuerdos, ninguno de los contratos o de las cosas ridículas que pasan en estos días, ningún acuerdo de este tipo escribieron. Si alguien se muere sin hijos, si pasa esto o aquello. Contrariamente, entre las personas de aquellos tiempos sucedía de otra manera. Más bien, la conducta de la siervienta constituía el contrato más seguro, y no la pompa y la posición. Lo entenderás cuando veas a la doncella conducida a su boda. "Escuchando esto del padre y el hermano... el siervo se postró adorando a Dios". Observa cómo en todo lo sucedido dio gracias al Señor por todo. Y es que era Él quien preparó todo de antemano, y en contestación a la oración del patriarca envió su ángel delante de él, y era quien organizaba todos los asuntos. Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Génesis, 48, 6.


24, 53   Sacó objetos de plata y oro


El siervo esperó con confianza. Conociendo que su deseo se había cumplido, "sacó regalos de plata y oro, y vestidos, y se los dio a Rebeca". Entonces la trató con confianza, como si ella, por las palabras estuviera ya desposada con Isaac. "Y también dio regalos a su hermano y a su madre", y, cuando él vio que su quehacer había transcurrido de acuerdo con el mandato de su amo, sólo entonces se entregó a su propio descanso: "Comieron y bebieron -dice el texto- él y los hombres que estaban con él, y pasaron la noche allí. Cuando a la mañana siguiente se levantaron, dijo: Permitidme volver a mi amo". Puesto que todo se ha resuelto bien desde mi punto de vista, él dice: "Permitidme volver a mi amo", porque también a ti te ha parecido satisfactorio. Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Génesis, 48,6.


La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Tomo 2,  p. 209-210
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

Labán da su consentimiento


50 Labán y Betuel le contestaron: "Todo esto viene del Señor, y nosotros no podemos decir ni bien ni mal. 51Ante ti está Rebeca, tómala contigo y vete: que sea la esposa del hijo de tu amo, tal y como ha dispuesto el Señor". Génesis (24, 50-51)


24, 50   Todo esto viene del Señor


Dios estaba dirigiendo todo. Entonces, puesto que Dios era el que conducía todo respondiendo a las oraciones del patriarca, el padre y el hermano de la joven le dijeron: "Todo esto ha venido del Señor; nosotros no podemos decirte ni bien ni mal". Tu relato muestra que todo lo sucedido ha venido dispuesto por Dios. No pienses que nos opondremos a las decisiones de Dios: está más allá de nuestro poder hacerlo. Aquí tienes a la doncella: "Tómala contigo y vete; que sea la esposa del hijo de tu amo, como el Señor ha dicho". Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Génesis, 48,5.


La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Tomo 2,  p. 209
Director de la edición en castellano 
Marcelo Merino Rodríguez

El siervo relata su experiencia


42"Cuando he llegado hoy a la fuente he dicho: "Señor, Dios de mi amo Abrahán, si te dignas dar éxito al viaje que he emprendido, 43mira, yo me coloco junto a la fuente de agua, y a la doncella que suba a sacar agua le diré: "Por favor, dame de beber un poco de agua de tu cántaro"; 44y si ella me contesta: "Bebe tú, y además sacaré agua para tus camellos"; ésa es la mujer que destina el Señor para el hijo de mi amo". 45No había terminado de hablar conmigo mismo, cuando salió Rebeca con su cántaro al hombro, bajó a la fuente y sacó agua. Entoces le dije: "Dame de beber, por favor". 46Y enseguida bajó el cántaro, y me contestó: "Bebe, y además abrevaré tus camellos". Yo bebí y ella abrevó también los camellos. 47Entonces le pregunté: "¿De quién eres hija?"; y me contestó: "Soy hija de Betuel, el hijo que Milcá dio a Najor". Entonces le puse un anillo en la nariz y pulseras en los brazos. 48Luego caí de rodillas y adoré al Señor; y bendije al Señor Dios de mi amo Abrahán, porque me había conducido por el camino acertado para encontrar a la hija del hermano de mi amo para su hijo. 49Ahora, pues, si tenéis a bien usar de misericordia y lealtad hacia mi amo, decídmelo; y si no, decídmelo también, para tirar a la derecha o a la izquierda".Génesis (24, 42-49).


24,27   Hija de Betuel


¿De quién eres hija? El esclavo prestó juramento a su señor y se fue con todos los presentes. Se instaló al lado de un pozo, oró y pidió una señal. Aunque se alegró con la señal que había llegado, esperó a ver si pertenecía a la familia [de Abrahán]. Cuando supo que era hija de Betuel, hijo de Najor, dio gracias al Señor, fue y se instaló en su casa. Efrén de Nisibi, Comentario sobre el Génesis, 21,3.


24, 48   Caí de rodillas y adoré al Señor

La mano de Dios actúa de forma manifiesta. Viendo tan manifiestamente la providencia de Dios, yo le pregunté de quién era hija. Conociendo por sus palabras que no provenía de personas extranjeras sino de la casa de Najor, el hermano de mi amo, confiado, le puse pendientes y pulseras. En mi regocijo oré al Señor y alabé al Dios de mi amo Abrahán por conducir con éxito mi viaje para tomar a la hija del hermano de mi amo. Todo ha sido dispuesto claramente por la mano de Dios; se han concedido las súplicas realizadas por mi amo. Ahora, pues, si tenéis a bien usar de misericordia y lealtad hacia mi amo, decídmelo. Pero si la respuesta es no, decídmelo también para que yo pueda viajar en otra dirección, a izquierda o derecha. Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Génesis, 48, 5.


La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Tomo 2,  p. 208
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

El siervo explica su misión


34Él empezó diciendo: "Yo soy un siervo de Abrahán. 35El Señor ha bendecido abundantemente a mi amo y lo ha hecho rico: le ha dado ovejas y vacas, plata y oro, siervos y siervas, camellos y asnos. 36La mujer de mi amo, Sara, ya en su vejez, le ha dado un hijo al que ha entregado todo cuanto posee. 37Y mi amo me hizo jurar lo siguiente: "No buscarás esposa para mi hijo entre las hijas de los cananeos, en cuya tierra habito; 38sino que irás a mi casa paterna, a mi familia, y buscarás una esposa para mi hijo". 39Y cuando yo le dije a mi amo que pudiera ser que la mujer no viniera conmigo, 40él me dijo: "El Señor, en cuya presencia he caminado, enviará contigo a su ángel, que dará éxito a tu viaje, y encontrarás para mi hijo una esposa de mi familia y de mi casa paterna. 41Sólo quedarás desligado de mi juramento cuando hayas llegado a mi familia; aunque no te la den, también quedarás desligado de mi jurmento". Génesis (24, 34-41).

24, 34-38   Yo soy un siervo de Abrahán


La gran prudencia del siervo. Considera en este caso la gran prudencia del siervo. ¿Qué es lo que dice? "No comeré hasta que haya expuesto lo que debo decir". Vosotros me habéis atendido en todo, dice. Yo, por mi parte, no me preocuparé de mi descanso hasta que os haya informado de la razón por la que me enviaron a esta misión, por qué vine aquí desde Canaán y cómo me dirigí a vuestra casa. Así, conociéndolo todo, podréis comprobar la buena disposición de mi amo. Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Génesis, 48,5.


24, 39   Pudiera ser que la mujer no viniera conmigo


Tal vez ella no quiera. Llamaron a la joven para saber [si iría o no]. Puesto que ella había oído [noticias] acerca del juramento que había hecho a Abrahán, de la oración que el esclavo había pronunciado sobre el pozo y del signo que había pedido y se le había concedido, tuvo miedo de decir: "No voy", pues sabía que la voluntad del Señor era que fuera. Marchó, pues, y se convirtió [en la mujer] de Isaac. Efrén de Nisibi, Comentario sobre el Génesis, 21, 4.


La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Tomo 2,  p. 206-207
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

Labán acoge al siervo de Abrahán


28La joven echó a correr y contó todo esto en casa de su madre. 29Rebeca tenía un hermano llamado Labán, el cual salió corriendo hacia el hombre que estaba fuera junto a la fuente. 30Así pues, al ver en anillo y las pulseras en el brazo de su hermana, y tras oír la explicación de su hermana Rebeca contando lo que había dicho aquel hombre, fue hasta el hombre que permanecía de pie junto a los camellos cerca de la fuente 31y le dijo: "Ven, bendito del Señor. ¿Por qué sigues fuera? He preparado la casa y sitio para los camellos". 32Entonces el hombre entró en la casa. Labán desaparejó los camellos, les echó paja y forraje, y trajo agua para que el hombre y los que le acompañaban se lavasen los pies. 33Después le preparó de comer; pero aquel hombre dijo: "No comeré hasta que haya expuesto lo que debo decir". Labán le dijo: "Habla". Génesis (24, 28-33).

24, 28   Contó todo esto en casa de su madre


Cuando él vio la bondad de la muchacha y se informó puntualmente de todo por ella, entonces él a su vez se dio a conocer a la joven, manifestando su acción de gracias a Dios, y haciéndole ver que no había venido de una casa extranjera, sino que el hombre que lo había enviado era hermano de Najor. Cuando oyó esto "la muchacha echó a correr", dice el texto. Mira cómo en cada cosa que ella hace se muestra su celo por la hospitalidad: en el correr, en sus palabras, en su discreción. Observa que el texto dice: "Echó a correr y contó todo esto en casa de su madre". Ella dio a conocer a sus padres todo lo que sabía por el sirviente. "Labán corrió fuera junto a la fuente". Fíjate también cómo este hombre muestra su interés corriendo. Viendo al hombre que estaba de pie junto a la fuente con los camellos, le dijo: "Ven dentro, bendito del Señor. ¿Por qué te quedas fuera? Yo he dispuesto la casa y un lugar para los camellos". Observa a este hombre también bendito del Señor a la llegada del extranjero y suplicando con seriedad antes de poner en práctica la hospitalidad. "Ven dentro", le dice; "Yo he dispuesto la casa y un lugar para los camellos". Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Génesis, 48,4.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Tomo 2,  p. 205-206
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodrígez

El siervo busca alojamiento


22Cuando los camellos acabaron de beber, el hombre le ofreció un anillo de oro de medio siclo de peso para la nariz, y dos pulseras de oro de diez siclos para los brazos. 23Y le preguntó: "¿De quién eres hija? Dímelo, por favor. ¿Tendremos sitio en casa de tu padre para pasar la noche?".Ella le contestó: "Soy hija de Betuel, el hijo que Milcá dio a Najor". 25Y añadió: "En casa hay paja, forraje abundante y sitio para pasar la noche". 26Aquel hombre cayó de rodillas y adoró al Señor, 27diciendo: "Bendito sea el Señor, Dios de mi amo Abrahán, que no ha cesado de usar misericordia y fidelidad con mi amo; al ponerme en camino, el Señor me ha conducido a la casa del hermano de mi amo". Génesis (24, 22-27).

22,24   El hombre le ofreció un anillo de oro


Los pendientes significan las palabras divinas. Y después de esto, ¿qué es lo que sucedió? El criado sacó un anillo de oro, y pulseras de oro, y se lo dio a Rebeca. El anillo de oro significa la palabra divina; las pulseras de oro, las obras santas, porque las obras se representan por las manos. Veamos, hermanos, cómo Cristo también dio estas cosas a la Iglesia. El criado le dio el anillo para que Rebeca adornara su cara, y Cristo puso en el oído de la Iglesia la palabra divina, más valiosa que todas las perlas; el criado le regaló pulseras para los brazos de Rebeca, y Cristo puso en las manos de la Iglesia las obras santas.
Consideradlo, hermanos queridísimos, y alegraos y dad gracias a Dios porque, lo que en ellos era figura, por la gracia de Cristo en nosotros se ha hecho realidad. Y lo mismo que Rebeca no hubiera tenido anillo en la nariz ni brazaletes en las manos si no se los hubiera dado el criado de Isaac, tampoco la Iglesia habría tenido la palabra divina en los oídos ni las obras santas en las manos si Cristo no se las hubiera dado con su gracia y por medio de sus apóstoles. Y lo de que, al preguntarle a la joven sus parientes si quería irse con el criado, respondiera: "Voy", vemos claramente que se cumple en la Iglesia. Allí se le pregunta a Rebeca si quiere; aquí se indaga la voluntad de la Iglesia. A Rebeca se le dice: ¿Quieres ir con este hombre?, y reponde: Voy. A la Iglesia se le pregunta: ¿Crees en Cristo?, y responde: Creo. Rebeca no hubiera ido a Isaac si no contestara: Voy; ni la Iglesia estaría unida a Cristo si no dijera: Creo. Cesáreo de Arlés, Sermón 85,3.


24,25   En casa hay... sitio para pasar la noche


El siervo se maravilló. Considera ahora también la respuesta de la muchacha. De la misma forma que en el episodio del agua, que no sólo ofreció lo que se le pedía, sino que, una vez que hubo dado de beber a él, también dio de beber a los camellos, así en este momento, cuando el siervo le pregunta si hay un lugar en su casa y de quién era hija, la joven responde: "Soy hija de Batuel, el hijo que Melcá dio a Najor". Menciona a su padre y a su abuelo, y conocido todo lo cual, él se mostró mucho más interesado. Observa la buena voluntad de la joven. Cuando le preguntan por su padre no sólo responde sobre él, sino también sobre el padre de su padre. Y cuando le piden si hay algún lugar para alojarse, ella dice: "No sólo un lugar, sino también paja y alimentos en nuestra casa". Cuando el siervo escuchó la respuesta, sorprendido ante una joven de tan generosa hospitalidad, y sabedor de que no se encontraba entre personas desconocidas, sino en casa de Najor, el hermano del patriarca, "contento -dice- el hombre adoró arrodillado al Señor". Al comprender lo que acababa de conocer y ante las palabras de la joven, "adoró arrodillado al Señor", dio gracias al Señor que, por el gran favor concedido al padre, también había manifestado con él su providencia y lo condujo en todo sin ninguna dificultad. Y dijo: "Bendito sea el Señor, el Dios de mi señor Abrahán, que no ha privado a mi señor de su justicia y verdad. Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Génesis, 48,4.


La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Tomo 2,  p. 203-205
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

El siervo encuentra a Rebeca


15Aún no había acabado él de hablar, cuando salió Rebeca, hija de Betuel, el hijo de Milcá, esposa de Najor, hermano de Abrahán, con su cántaro al hombro. 16La joven era muy hermosa, era virgen y no había conocido varón. Bajó a la fuente, llenó su cántaro y volvió a subir. 17El siervo corrió a su encuentro y le dijo: "Por favor, déjame beber un poco de agua de tu cántaro". 18Ella contestó: "Bebe, señor". Y enseguida bajó el cántaro a las manos y le dio de beber. 19Cuando terminó de darle a él de beber, le dijo: "Voy a sacar agua también para tus camellos, hasta que acaben de beber". 20Rápidamente vació el cántaro en el abrevadero y fue corriendo al pozo a sacar más, y sacó para todos los camellos. 21El hombre la miraba en silencio, hasta saber si el Señor había dado éxito a su viaje o no. Lucas (24, 15-21).

24,15   Salió Rebeca... con su cántaro al hombro


Las acciones de Rebeca representan grandes misterios. Todos los días Rebeca venía a los pozos, todos los días sacaba agua. Y porque todos los días iba a los pozos, por eso pudo ser encontrada por el siervo de Abrahán y pudo casarse con Isaac.
¿Piensas que se trata de fábulas y que el Espíritu Santo se dedica a contar historias en la Escrituras? Estas narraciones son una instrucción para las almas y una doctrina espiritual que te instruye y te enseña a venir diariamente a los pozos de las Escrituras, a las aguas del Espíritu Santo, y a sacar constantemente agua, llevando a casa el recipiente lleno, tal como hacía la santa Rebeca. Ésta no hubiese podido unirse en matrimonio a un patriarca tan grande como Isaac, que había nacido "de la promesa", si no hubiese sacado esta agua, y en tal cantidad que pudiese dar de beber no sólo a los de la casa, sino también al siervo de Abrahán, y no sólo al siervo, sino hasta tener tal abundancia de agua sacada de los pozos que pudiese abrevar a los mismos camellos, "hasta que, dice la Escritura, acabaron de beber".
Todas las cosas que han sido escritas son misterios. Cristo quiere desposarte con él también a ti; a ti, en efecto, te habla por medio del profeta que dice: "Yo te desposaré conmigo para siempre"; te desposaré conmigo en fidelidad y en misericordia, y tú conocerás al Señor". Luego porque quiere desposarte con Él, te envía por delante a este siervo, que es la palabra de los profetas. Si antes no acoges esta palabra no podrás unirte en matrimonio con Cristo.
Pero debes saber que nadie acoge la palabra profética sin ejercicio y sin conocimieto; la acoge el que sabe sacar agua de lo profundo del pozo y el que sabe sacarla en tal cantidad que basta incluso para dar de beber a los que parecen irracionales y perversos -ellos son figura de los camellos-, hasta poder decir él mismo: "Soy deudor de los sabios y de los ignorantes"... Así pues, Rebeca, que significa "paciencia", cuando vio al siervo y consideró la palabra de los profetas, "depuso la hidria de su hombro". Depone, en efecto, la arrogancia de la elocuencia griega e, inclinándose al humilde y simple lenguaje profético, dice: "Bebe tú, y abrevaré también a tus camellos. Orígenes, Homilías sobre el Génesis, 10,2.

24,16   La joven era muy hermosa

Una virgen. No en vano se escribió esto de ella. Pero algo me mueve a preguntarme qué significa lo que aquí se dice: "Era una joven, una virgen a la que ningún hombre había conocido", como si una virgen pudiese ser otra cosa que una mujer a la que no ha tocado hombre alguno. ¿Qué significa, por tanto, en relación con una virgen, el añadido: "que ningún hombre había conocido"? ¿Hay acaso alguna virgen a la que un hombre haya tocado?
He dicho ya muchas veces que en estos textos no se narran historias cualesquiera, sino que se entretejen misterios. Yo pienso que en este caso se indica algo semejante. Como Cristo es llamado esposo del alma, y ésta se une a Él cuando viene a la fe, así es contrario a Él el hombre al que desposa el alma cuando ésta se vuelve a la incredulidad; tal es precisamente el llamado hombre enemigo en el pasaje en que "siembra la cizaña en medio de trigos". Luego no basta al alma la castidad corporal; es preciso también que este pésimo marido no la conozca. Porque puede suceder que uno sea corporalmente virgen y que, conociendo a este pésimo marido, el diablo, y acogiendo en su corazón los dardos de la concupiscencia venidos de él, pierda la castidad del alma. Concluyendo, porque Rebeca era una virgen "santa en el cuerpo y en el espíritu", por eso la Escritura duplica su alabanza y dice: "era virgen, ningún hombre la había conocido". Orígenes, Homilías sobre el Génesis, 10,4.


24,20   Vació el cántaro en el abrevadero


La modestia, humildad y hospitalidad de Rebeca. El Dios misericordioso, luego de escuchar las súplicas del patriarca y de enviar por delante a su ángel, dispuso que todo esto aconteciera, y sucedió todo tal y como el siervo pidiera. Después vio en lo acaecido la eficacia de las oraciones del patriarca, porque no sólo encontró, tal y como deseaba, a la joven, sino que además comprobó su extraordinaria hospitalidad. "Se apresuró -dice- y vació el cántaro en el abrevadero, y corrió al pozo a sacar más agua, y dio de beber a todos los camellos". Observa el celo mostrado. En efecto, con las palabras: "Se apresuró, y vació el cántaro, y corrió al pozo" se pone de manifiesto la extraordinaria diligencia de la muchacha, ya que ni lo rehúye porque no lo conoce ni, con la excusa de ser prudente, rehúsa su petición, sino que muy convenientemente le dice: "Bebe, señor". Observa, pese a sus años, cuán impecable es su sencillez, su gran humildad y el grado de su hospitalidad. ¿Qué riqueza sería más estimada que estas cualidades? ¿Hay tesoros que algunos consideran más preferibles que esta forma de ser? Éste es el mejor de los dones, es un bien inconmensurable, es el tesoro que jamás se consume. Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Génesis 48,4.


24,21   El Señor había dado éxito a su viaje


La gran virtud de la joven. Y al ver el sensato siervo la evidente providencia de Dios, "la observa con atención -dice- y permanecía en silencio por saber si el Señor otorgaba éxito a su viaje o no".
¿Qué significa "la observaba con atención"? Analizaba sus palabras, su mirada, su forma de caminar, su aspecto y todo lo demás, y esperó poder ver "si el Señor otorgaba éxito a su viaje o no". Lo ya sucedido -dice- pone de manifiesto la grande y extraordinaria virtud de la joven. Por lo tanto, y con el fin de recompensarla por su respuesta y el ofrecimiento de agua, "le puso -dice- pendientes de oro y dos brazaletes", e indagó con cuidado sobre ella, y preguntó: "¿De quién eres hija?", y "¿Hay sitio en la casa de tu padre para alojarnos?" Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Génesis, 48,4.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Tomo 2,  p. 200-203
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez