Búsqueda de esposa para Isaac


1Abrahán era anciano, entrado en años, y el Señor le había bendecido en todo. 2Abrahán dijo al siervo más viejo de su casa, el que administraba todo cuanto tenía: "Pon tu mano bajo mi muslo, 3que te voy a hacer jurar por el Señor, Dios del cielo y Dios de la tierra, que no buscarás para mi hijo una esposa de las hijas de los cananeos entre los que habito; 4sino que irás a mi tierra, a mi patria, y buscarás una esposa para mi hijo Isaac". 5El siervo le contestó: "Bien, pero si la mujer no quiere venir conmigo a esta tierra, ¿he de hacer entonces volver a tu hijo a la tierra de donde saliste?". 6Abrahán le respondió: "Guárdate de llevar allí a mi hijo. 7El Señor, Dios del cielo, que me sacó de la casa de mi padre y de mi tierra natal, y que me habló y me juró diciendo: "Yo daré esta tierra a tu descendencia", Él enviará su ángel delante de ti, y encontrarás allí una esposa para mi hijo. 8Si ella no quiere venir contigo, quedas desligado de este juramento; pero a mi hijo, no le lleves allí". 9Entonces el siervo puso la mano bajo el muslo de Abrahán y le prestó juramento sobre estas cosas. Génesis (24, 1-9).

24,1   Abrahán era anciano

Escuchemos, pues, lo que nos cuenta la Sagrada Escritura: "Abrahán era viejo, avanzado en años. El Señor había bendecido a Abrahán en todo". ¿Por qué nos mencionó esto? Como estaba a punto de demostrar su benevolencia y cuidado por Isaac, a punto de traerle una novia, por eso nos da cuenta de la edad del patriarca. Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Génesis, 48,2.


24,2   Pon tu mano bajo mi muslo


Abrahán instruye a su siervo. Mira, cuando él había alcanzado una vejez extrema, dice el texto que quiso preservar a Isaac de la mezcla de los cananeos; para que no tomara una esposa de entre ellos. Para eso convocó al más prudente de sus siervos, dice el texto, y le dio la instrucciones siguientes: "Pon tu mano bajo mi muslo". En griego el versículo está escrito de esta manera: Bajo mi muslo; y el hebreo dice: Bajo mis lomos. ¿Por qué habló de esta forma? Era un modismo de las gentes en la antiguedad. Pero además porque el nacimiento de Isaac toma su origen de allí.
Y para que aprendas que se actuó según cierta costumbre, fíjate que cuando él estaba pidiendo que pusiera su mano allí, agregó inmediatamente: "Y yo te haré jurar por el Señor, el Dios del cielo y el Dios de la tierra". Observa cómo enseña al siervo a reconocer al Creador de todas las cosas. Al decir, el Dios del cielo y el Dios de la tierra, abarcó toda la creación. Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Génesis, 48,2.


24,4   Buscarás una esposa para mi hijo Isaac


Mi país y mis parientes. ¿Has visto la orden que el patriarca da al siervo? Me refiero a que no pases por estas palabras ociosamente; considera por el contrario el propósito de este justo y medita cómo en los tiempos pasados no reparaban en la abundancia de posesiones ni en una gran fortuna, esclavos, tantos acres de tierra o en el encanto de la belleza externa; más bien ellos buscaban la belleza del alma y la nobleza de las costumbres.
Observa, cuando él vio la maldad de los habitantes de Canaán y comprendió lo importante qué es tener un compañero de costumbres similares, él se dirgió a su sirviente y lo puso bajo el juramento de procurar una esposa para Isaac de entre sus parientes. Ni la distancia entre los lugares ni las otras dificultades fue un motivo para retardar el encargo. Más bien, ante la necesidad de esta tarea, se mostró toda la diligencia del sirviente. Por su parte, el patriarca actuó en esto preocupándose por el alma y huyendo de la maldad de los habitantes del país. Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Génesis, 48,2.


24,6   Guárdate de llevar allí a mi hijo


Isaac no retornará allá. El patriarca dio una instrucción muy concreta al siervo e hizo que prestara juramento. Observemos a continuación la sensated del siervo, ya que quiso emular la piedad de su señor. Un vez que vio que el justo le daba órdenes muy precisas, le dijo: "Y si la mujer no quisiera venir conmigo, ¿quieres que lleve a tu hijo al país del que tú has venido?". Si surgiera algún problema -dice-, con el fin de que yo no crea apartarme de tus órdenes, me gustaría saber qué he de hacer si fuera el caso que ella no quisiera acompañarme, tal y como tú ordenaste, es decir, si te agradaría más que Isaac fuera allí, y una vez tomada la mujer, regresara aquí. ¿Qué contestó el justo? Se lo prohibió y dijo: "Guárdate de llevar a mi hijo allí". No tienes necesidad de ello. El que me hizo la promesa y me garantizó que su descendencia se multiplicaría, él te encaminará con éxito. Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Génesis, 48,3.


24,7   Él enviará a su ángel delante de ti


Observa cómo también antes, cuando toma juramento al siervo, le habló del Creador del universo, y ahora, cuando se dispone a hacer una oración de súplica, dice lo mismo con la intención de enseñar al siervo a poner su confianza en Aquél, en el viaje que iba a emprender y en mantener buen ánimo ante su resultado final. Le enseña de cuán grande beneficio del Dios de todas las cosas ha disfrutado desde el principio y los comienzos, y que Él mismo, el que le había sacado de su propia patria, el que hasta ese momento había conducido sus asuntos y en su vejez le había entregado a Isaac como hijo, Él también iba a dirigir convenientemente lo acordado con él. "El Señor, el Dios del cielo y de la tierra, el que me sacó de la casa de mi padre y de la tierra donde nací", Él mismo se dirigió a mí con las palabras siguientes: "Te daré a ti y a tu descendencia esta tierra". Éste, que ha mostrado una preocupación semejante por mí, "Él mismo enviará a su ángel delante de ti y tú tomarás allí mujer para mi hijo". Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Génesis, 48,3.


La Biblia comentada 
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Tomo 2,  p. 193-196
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

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