Abrahán recibe una segunda bendición y descendencia de Najor



15El ángel del Señor llamó por segunda vez a Abrahán desde el cielo 16y le dijo: "Juro por mí mismo, oráculo del Señor, que por haber hecho una cosa así, y no haberme negado a tu hijo, a tu único hijo, 17te colmaré de bendiciones y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena de las playas; y tu descendencia se adueñará de las ciudades de sus enemigos. 18En tu descendencia serán bendecidos todos los pueblos de la tierra porque has obedecido mi voz". 19Abrahán volvió al lado de sus criados; emprendieron la marcha y fueron todos juntos a Berseba; y Abrahán residió en Berseba. 20Después de estos sucesos, le fue anunciado a Abrahán: "También Milcá le ha dado hijos a Najor, tu hermano: 21Us, el primogénito; Buz, su hermano; Quemuel, padre de Aram; 22Quésed, Jazó, Pildás, Yidlaf y Betuel". 23Betuel engendró a Rebeca. Estos ocho hijos dio Milcá a Najor, hermano de Abrahán. 24También su concubina, que se llamaba Reumá, dio a luz a Tébaj, Gajam, Tajas y Maacá. Génesis (22, 15-24).

22,15   El ángel del Señor llamó por segunda vez a Abrahán


Estas palabras requieren un oyente aplicado y atento. Nuevo, es en efcto, lo que dice: "Y el ángel del Señor llamó a Abrahán por segunda vez desde el cielo". Pero lo que añade a continuación no es nuevo; porque "bendiciendo te bendeciré" ya había sido dicho antes y "multiplicando te multiplicaré" había sido prometido antes, y "será tu descendencia como las estrellas del cielo y la arena del mar" también había sido pronunciado con anterioridad. ¿Qué hay, por tanto, ahora de más para que tenga que ser llamado por segunda vez desde el cielo? ¿Qué añade de nuevo a las antiguas promesas? ¿Qué premio suplementario se concede cuando se dice: "Puesto que has cumplido esta palabra", esto es, puesto que ofreciste a tu hijo, puesto que no te reservaste a tu único hijo? Yo no veo ningún añadido; se repiten las mismas promesas de antes. ¿No parecerá, entonces, superfluo volver sucesivamente sobre las mismas cosas? En absoluto, más bien es necesario; pues todo lo que sucede, sucede en misterio.
Si Abrahán hubiese vivido sólo "según la carne" no hubiese sido padre más que de este pueblo que engendró según la carne, habría bastado una sóla promesa. Pero para mostrar en primer lugar que iba ha ser padre de los circuncidados según la carne, al momento de la circuncisión le es hecha la promesa que debía convenir al pueblo de la circuncisión; en segundo lugar, dado que iba a ser también padre de los que viven de la fe y, por la pasión de Cristo, llegan a la heredad, en el tiempo de la pasión de Isaac se le renueva la promesa que debe concernir al pueblo salvado por la pasión y resurrección de Cristo.
Parece repetirse las mismas cosas, pero son muy diversas. En efecto, las que fueron dichas con anterioridad y que atañen al primer pueblo, fueron dichas en la tierra. Porque así dice la Escritura: "Y conduje fuera -a saber, de la tienda- y le dije: Mira las estrellas, si pueden ser contadas por su multitud. Y añadió: Así será tu descendencia". Pero cuando la promesa se repite por segunda vez, indica que se ha hablado desde el cielo. Así, la primera promesa es hecha desde la tierra y la segunda desde el cielo. ¿No se sugiere aquí claramente lo que dice el Apóstol: "El primer hombre, sacado de la tierra, es terrestre; el segundo hombre, venido del cielo, es celeste? Luego esta promesa que concierne al pueblo viene "del cielo", aquella "de la tierra". Orígenes, Homilías sobre el Génesis, 9,1.


22,17   Te colmaré de bendiciones y multiplicaré tu descendencia


En aquella promesa hubo sólo palabras; aquí se interpone un juramento que el santo Apóstol, escribiendo a los hebreos, interpreta de este modo: "Queriendo Dios mostrar a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su designio, interpuso un juramento". Y además: "Los hombres juran por uno más grande que ellos"; "pero Dios, no teniendo a nadie más grande por quien jurar", "juró por sí mismo, dice el Señor". Juró, no porque estuviese obligado a jurar -pues ¿quien podía exigir de Él un juramento sacro?-, sino, como interpreta el apóstol Pablo, para indicar mediante el mismo a sus adoradores la "inmutabilidad de su designio". Así también, en otra parte, se dice por medio del profeta: "El Señor lo ha jurado y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote eterno según el orden de Melquisedec".
Finalmente, en la primera promesa no pone el motivo por el que se hizo la promesa; sólo se dice que lo condujo afuera y "le mostró las estrellas del cielo y le dijo: Así será tu descendencia"; ahora, sin embargo añade el motivo por el que confirma con juramento que la promesa será estable. Dice, en efecto: "Puesto que has cumplido esta palabra y no te has reservado a tu hijo". Muestra, por tanto, que la promesa es firme en virtud de la ofrenda y pasión del Hijo, indicando a las claras que para el pueblo proveniente de los gentiles, "el que vive de la fe de Abrahán", la promesa es firme gracias a la pasión de Cristo. Orígenes, Homilías sobre el Génesis, 9,1.


22,17   Tu descendencia se adueñará de las ciudades de sus enemigos


Así pues, unámonos a su bendición y veamos cuáles son los caminos de la bendición. Desarrollemos los acontecimientos desde el principio. ¿Por qué fue bendecido nuestro padre Abrahán sino por haber practicado la justicia y la verdad mediante la fe? Isaac, conociendo con seguridad lo que iba a suceder, con agrado fue llevado como víctima. Clemente de Roma, Carta a los corintios 31, 1-3.


22,18   En tu descendencia serán bendecidos todos los pueblos


Dios busca la fe, no la muerte, tiene sed del voto, no de la sangre; es aplacado por la voluntad, no por la muerte. Dios dio la prueba de esto cuando preguntó al santo Abrahán por el hijo como víctima. ¿Acaso inmolaba Abrahán otra cosa que su propio cuerpo en el hijo? ¿Qué otra cosa buscaba Dios sino la fe del padre, cuando mandó ofrecer al hijo, pero no permitió que se le matara? Pedro Crisólogo, Homilías, 105,5.


La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Tomo 2,  p.183-188
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

2 Comentarios:

lourdes dijo...

El Señor se derrama en gracias en nosotros cuando realmente somos capace de no negarle nada de lo que El nos pide a Abrahán no le niega nada al Señor aun lo que tiene lo que ama se lo da que el nos ayude adesprenderno de nosotros mismo unidas en oraíón y un abrazo en Cristo Jesús

Marta y María, contemplativos en el mundo dijo...

Efectivamente Abrahán obedece. Obedece cuando Dios le pide el sacrificio del holocausto de su único hijo, su única descendencia recibida de Dios en su ancianidad que, es además el hijo de la promesa. Pero Abrahán obedece también cuando Dios le ordena retirar la espada con la que momentos antes iba a degollar a su único hijo. Pero Abrahán no sólo obedece, Abrahán también confía. Su fe es la plena confianza en Dios. Durante toda su vida firma un cheque en blanco a Dios, y atado de pies y manos, al estilo de los pobres de Dios, se lanza al vacío.
Gracias por tu comentario.

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