Abrahán entierra a Sara


17Así, el campo de Efrón en Macpelá, que está frente a Mambré, el campo y la cueva que hay en él, con todos los árboles que rodean el campo en todas sus lindes, pasaron a ser 18propiedad de Abrahán, a la vista de los hititas y de todos los que entraban por la puerta de su ciudad. 19Después de esto, Abrahán dio sepultura a Sara, su mujer, en la cueva del campo de Macpelá, frente a Mambré, es decir, Hebrón, en tierra de Canaán. 20El campo, con la cueva que hay en él, pasó a ser propiedad sepulcral de Abrahán, adquirida a los hititas. Génesis (23, 17-20).

23,19   Abrahán dio sepultura a Sara

Éste es el albergue del Señor, aquí donde la encina frondosa de Mambré abrigó el techado pastoril del anciano; en esa cabaña se echó a reír Sara al oír que le llegarían los gozos tardíos de un hijo y que su marido, decrépito, podía creerlo así. Abrahán compró un campo para enterrar en él los huesos de su esposa, porque la justicia y la fe moran de paso en la tierra; a gran precio adquirió esta gruta, donde halló reposo la santa ceniza. Prudencio, Pinturas sobre historia sagrada, 4-5.


23,20   El campo... pasó a ser propiedad sepulcral de Abrahán


Imitar al hombre que vivió ante la ley. Con esta perspectiva, queridísimos, nosotros, quienes vivimos en el tiempo de la gracia, imitemos al hombre que vivió antes de la Ley y no nos consumamos por el deseo de tener más, merecedores del fuego que no puede extinguirse y de la llama que es intolerable. Nosotros, de hecho, si persistimos en tan terribles injusticias y avaricias, oiremos las palabras dirigidas a aquel hombre rico: "Insensato, esta misma noche te pedirán tu alma. Lo que has amontonado ¿para quien será?". ¿Por qué razón, queridísimo, estás ansioso de atesorar tantas cosas, si en poco tiempo partirás de aquí, y no sólo no las disfrutarás, sino que cargarás un fardo de pecados sobre tus propios hombros, ya sin posibilidad para el arrepentimiento? Además, las cosas conseguidas por la avaricia, con frecuencia llegan a parar a las manos del enemigo; y a ti se te exigirá que des cuenta de ellas. Y ¿qué clase de necesidad sería trabajar para el beneficio de otro y pagar el precio por ello? Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Génesis, 48,1.


La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Tomo 2,  p.191-192
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

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