La destrucción de Sodoma


24Entonces el Señor hizo llover sobre Sodoma y Gomorra azufre y fuego lanzados por el Señor desde el cielo. 25Destruyó aquellas ciudades y toda la vega, con todos los habitantes de las ciudades y plantas del suelo. 26La mujer de Lot miró hacia atrás y se convirtió en estatua de sal. 27Abrahán se levantó de madrugada y fue al lugar donde había estado con el Señor. 28Miró hacia Sodoma y Gomorra y hacia toda la región de la vega, y vió que subía de la tierra una humareda como la de un horno. Génesis (19, 24-28).

19,24   El Señor hizo llover azufre

La divinidad y distinción del Padre y del Hijo. Ahora bien, si Cristo no es el Señor, ¿quién es el Señor que hace llover fuego sobre Sodoma lanzado por el Señor? En efecto, en el Génesis se dice: "Entonces el Señor hizo llover sobre Sodoma y Gomorra azufre y fuego lanzados por el Señor desde el cielo". Conforme a eso nadie duda de que se trata de una persona. Por tanto, ¿quiénes son esos "Señores" sino ciertamente el Padre y el Hijo, que siempre ha estado dispuesto a descender y a ascender desde el mismo Padre? Con este testimonio se demuestra con la mayor claridad tanto la divinidad como la distinción personal del Padre y del Hijo. Isidoro, Sobre la fe católica, 3, 6.


19,26   La mujer de Lot miró hacia atrás


La esposa de Lot representa la carne. Pero volvamos a Lot que, huyendo de la destrucción de Sodoma con su mujer y sus hijas y habiendo recibido de los ángeles el mandato de no mirar hacia atrás, se dirigía hacia Segor. Sin embargo, su mujer se olvidó del precepto: mira hacia atrás, violando la ley impuesta, y "se convierte en sal". ¿Pensamos que con esto cometía una falta tan grande que, por haber mirado hacia atrás, la mujer incurría en la muerte, a la que parecía escapar por favor divino? ¿Qué delito grave hubo en el mirar atrás de la mente angustiada de esa mujer aterrada por un fantástico crepitar de llamas?
Pero, puesto que "la Ley es espiritual" y lo que sucedía a los antiguos "sucedía en figura", veamos si tal vez Lot, que no miró hacia atrás, no represente al sentido racional y al alma viril, y su mujer no sea aquí figura de la carne. Pues la carne, que mira siempre a los vicios, es la que torna con su vista hacia atrás, a la búsqueda de los placeres, mientras que el alma tiende a la salvación. Por eso, también el Señor decía: "Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el Reino de Dios". Y añade: "Acordaos de la mujer de Lot". Lo de que "se transforma en estatua de sal" parece expuesto a indicar su falta de sabiduría. La sal significa, en efecto, la prudencia que le faltó.
Lot, por tanto, se dirige a Segor y allí, recuperadas un poco las fuerzas que no pudo tener en Sodoma, subió al monte, donde vivió, como dice la Escritura, "él y sus dos hijas con él". Orígenes, Homilías sobre el Génesis, 5, 2.


Dios se fija en la intención interior. Dios observa la intención en sí misma; también a la mujer de Lot, que únicamente había mirado para atrás, pero voluntariamente, hacia la maldad del mundo, El [Señor] la dejó inmóvil, la convirtió en piedra de sal y la dejó clavada en el suelo, para que no caminara ya más; estatua insulsa e inútil, pero imagen [adecuada] para enseñar e incitar a quien es capaz de ver espiritualmente. Clemente de Alejandría, Stromata, 2, 61, 4.


La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Tomo 2, p. 143-144
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

0 comentarios

Publicar un comentario