Manifestación de Abrahán en Mambré


1El Señor se manifestó a Abrahán junto a la encina de Mambré, cuando estaba sentado a la puerta de la tienda en lo más caluroso del día. 2Abrahán alzó la vista y vio que tres hombres estaban de pie junto a él. Apenas los vio, corrió a su encuentro desde la puerta de la tienda y se postró en tierra 3diciendo: "Mi Señor, si he hallado gracia a tus ojos, no pases sin detenerte junto a tu siervo. 4Haré que traigan un poco de agua para que os lavéis los pies, y descansaréis bajo el árbol; 5entretanto, traeré un trozo de pan para que reparéis vuestras fuerzas, y luego seguiréis adelante, pues por algo habéis pasado junto a vuestro siervo". Contestaron: "Sí, haz como has dicho". 6Abrahán corrió a la tienda donde estaba Sara y le dijo: "Date prisa, amasa tres seim de flor de harina y haz unas tortas". 7Él fue corriendo a la vacada, tomó un hermoso ternero recental y lo entregó a su siervo que se dio prisa en prepararlo. 8Luego tomó cuajada, leche, y el ternero que había preparado, y lo sirvió ante ellos; y permaneció en pie a su lado, bajo el árbol, mientras ellos comían. Génesis (18, 1-8).

18,1   El Señor se manifestó a Abrahán junto a la encina de Mambré

Leemos que el Señor Dios fue visto por Abrahán, que se hallaba sentado junto a la encina de Mambré, bajo el aspecto de un hombre corriente. Abrahán se prosterna al instante y, aunque ve en él con sus ojos un hombre, no obstante lo adora como a Dios, le suplica como a Señor y confiesa no ignorar de quien se trataba, al decir textualmente: "Señor, tú que juzgas la tierra toda, ¿no vas ha hacer justicia?". Porque, sin ninguna razón puede admitir que la sustancia no engendrada e inmutable de Dios todopoderoso se transmute en la forma de hombre, ni con la forma de hombre engendrado engañe a los ojos de los que lo ven, ni que la Escritura forje engañosamente tales cosas, un Dios y Señor que juzga a toda la tierra y hace justicia, y que es visto bajo el aspecto de hombre, no estando siquiera permitido decir que se trata de la primera causa del universo, ¿qué otro podría ser proclamado tal, sino su único y preexistente Verbo? Eusebio de Cesárea, Historia eclesiástica, 1, 2, 7-8.

18,2   Tres hombres estaban de pie junto a él

Comparamos en primer lugar, sí os parece bien, esta aparición con aquella que sobrevino a Lot. "Tres hombres vienen a Abrahán y están "por encima de él"; a Lot vienen dos y "se sientan en la plaza". Examina si, por disposición del Espíritu Santo, las cosas no acontecen en proporción a los méritos. Lot, en efecto, era muy inferior a Abrahán. Sino hubiese sido inferior, no se habría separado de Abrahán y no le habría dicho: "Si tú vas a la derecha, yo iré a la izquierda; si tú vas a la izquierda, yo iré a la derecha". Y si no hubiese sido inferior, no le habría satisfecho la tierra de los sodomitas y su estancia entre ellos. 
Vienen, por tanto, a Abrahán tres hombres al mediodia; a Lot vienen dos y por la tarde, pues Lot no era capaz de acoger la intensidad de la luz meridiana. Abrahán, en cambio, fue capaz de recibir el pleno fulgor de aquella luz.
Veamos ahora cómo acogen a los visitantes Abrahán y Lot, y comparemos los preparativos para la hospitalidad del uno y del otro. Observa, en primer lugar, que a Abrahán, junto con los dos ángeles, se presentó también el Señor, mientras que a Lot se le aparecen sólo dos ángeles. ¿Y qué dicen? "El Señor nos ha enviado a destruir la ciudad y a provocar su ruina". Luego él acogió a los que tenían la misión de arruinar y no al que podía salvar; Abrahán, en cambio, acogió tanto al que salva como a los que traen la perdición. Orígenes, Homilías sobre el Génesis, 4, 1.

18,4   Haré que traigan un poco de agua

Pero, ¿cómo es que añade de nuevo, como hablando a los hombres: "Que traigan agua y se laven vuestros pies"?
Con esto, Abrahán, padre y maestro de las gentes, te enseña cómo debes acoger a los huéspedes y que debes lavarles los pies; sin embargo, también esto se dice a modo de misterio; sabía, en efecto, que los sacramentos del Señor no se cumplen sino en el lavatorio de los pies. Pero no se le oculta la severidad del precepto enunciado por el Salvador: "Si no os reciben, sacudid el polvo que se ha adherido a vuestros pies en testimonio contra ellos. En verdad os digo que, en el día del juicio, habrá menos rigor para la tierra de Sodoma que para aquella ciudad". Quería, por tanto, adelantarse y lavar los pies, no sea que quedase algo de polvo que pudiese reservarse para ser sacudido en el día del juicio como testimonio de incredulidad. Por eso dice el sabio Abrahán: "Que traigan agua y se laven vuestros pies". Orígenes, Homilías sobre el Génesis, 4, 2.

18,6   Amasa tres seim de flor de harina y haz unas tortas

Sirve, por tanto, los panes amasados "con tres medidas de flor de harina". Acogió a tres hombres; amasó los panes con tres medidas de flor de harina. Todo lo que hace es místico; todo está repleto de misterios. Orígenes, Homilías sobre el Génesis, 4, 2.

Pan secreto o escondido. Dice, pues, a Sara, su mujer: "Ven enseguida a la tienda, vierte tres medidas de flor de harina y haz unas hogazas de pan". en griego emplea la palabra enkryfías, que indica panes ocultos y escondidos. Orígenes, Homilías sobre el Génesis, 4, 1.

Acerca del misterio de la fe. "Mezcla" -dice- "tres medidas de flor de harina y haz unas tortas". En griego se llaman enkryphía , es decir, cosas escondidas, para indicar que todo misterio debe permanecer escondido y como cubierto por un inviolable silencio para que no sea divulgado desconsideradamente a los oídos profanos. De este silencio se nutre la majestad divina, de esta actitud interior el que es sobrio al hablar y evita divulgar lo sagrado. Sara ilustra brevemente el misterio de la fe al usar tres medidas de flor de harina, pues ella es la prefiguración de la Iglesia, a quien se dirigen las palabras: "Alégrate estéril, la que no das a luz, exulta y grita de alegría la que no tiene hijos". En efecto, es la Iglesia la que custodia la fe, en la intimidad de Espíritu, cuando profesa la Trinidad de la misma divinidad, cuando adora en igual medida y con igual veneración al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo y los celebra conjuntamente en la única majestad, distinguiendo lo que es propio de cada una de las Personas.
Mezcla tu piedad con esta profesión de fe. Ambrosio, Sobre Abrahán, 1, 5, 38.

18,7   Tomó un hermoso ternero recental

"Luego, Abrahán corrió a la vacada y cogió un becerro. ¿Qué becerro? ¿Tal vez el primero que encontró? No, sino un becerro bueno y tierno. Aun haciéndolo todo apresuradamente, sabe muy bien qué ofrendas principales y grandes deben presentarse al Señor y a los ángeles. Tomó, por tanto, o mejor, escogió del rebaño un becerro bueno y tierno y lo entregó a su criado; el criado se apresuró a prepararlo. Corre Abrahán, se da prisa su mujer, su criado se apresura: no hay ningún perezoso en la casa del sabio. Sirve, pues, el becerro junto con los panes y la harina, pero también la leche y el requesón. Tal es el vicio de la hospitalidad de Abrahán y de Sara. Orígenes, Homilías sobre el Génesis, 4, 1.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Tomo 2, p. 121-128
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez 

2 Comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias por esta contribucion. Ademas le comento que se utilizo para conversar en el programa radial la BARCA de la RCC en San Cristobal, estado Tachira. Venezuela

Marta y María, contemplativos en el mundo dijo...

Gracias por el comentario. Este blog tiene sus puertas abiertas a todos aquellos comentaristas que con sus aportaciones nos edifican a todos.
El Patriarca Abrahan admite en su tienda a tres hombres que representan al mismo Dios, un ejemplo a seguir para todos nosotros que pone de manifiesto que, la acogida al hermano es recibir al mismo Dios, como tantas veces se nos dice en el Evangelio.

Publicar un comentario