La promesa de un hijo


9Después le preguntaron: "¿Donde está Sara, tu mujer?". Él contestó: "Ahí en la tienda". 10Y uno le dijo: "Sin falta volveré a ti la próxima primavera, y Sara tu mujer habrá tenido un hijo". Sara lo oyó desde la entrada de la tienda, pues estaba detrás del que hablaba. 11Abrahán y Sara eran ancianos, de edad avanzada, y a Sara le había cesado la regla de las mujeres, 12Sara se sonrió por dentro, diciendo: "¿Después de estar consumida, y con marido anciano, voy a sentir placer?". 13El Señor dijo a Abrahán: "¿Por qué se ha reído Sara, diciendo: "¿De verás voy a dar a luz siendo anciana?". 14¿Es que hay algo difícil para el Señor? En el tiempo señalado, la próxima primavera, volveré a ti y a Sara y habrá tenido un hijo". 15Sara lo negó diciendo: "No me he reído", pues tenía miedo. Pero Él contestó: "No es cierto, te has reído". Génesis (18, 9-15).

18,9   ¿Dónde está Sara, tu mujer?

¿Qué dice, pues, el Señor de Abrahán? "¿Dónde está Sara, tu mujer?". Y él: "Ahí, en la tienda", contestó. Y dijo el Señor: "Vendré a ti sin falta el año que viene, y tu mujer, Sara, tendrá un hijo". Sara estaba escuchando a la entrada de la tienda, detrás de Abrahán.
Aprendan las mujeres de los ejemplos de los patriarcas; aprendan, digo, a seguir a sus maridos, porque no sin motivo se escribió que "Sara estaba detrás de Abrahán", sino para mostrar que, si el varón va por delante hacia el Señor, la mujer debe seguirlo. Digo que la mujer debe seguirlo, si ve a su marido estar junto al Señor...
Pero, en este lugar podemos encontrar también un aspecto místico, si consideramos cómo en el Éxodo "Dios iba por delante, en la columna de fuego por la noche y en la columna de nube por el día", y la sinagoga del Señor le seguía detrás. Así también entiendo que Sara seguía o estaba detrás de Abrahán.
¿Qué se dice después? "Y eran ambos presbíteros -es decir, ancianos- y avanzados en años". Por lo que atañe a la edad del cuerpo, muchos antes que ellos habían llevado una vida mucho más larga en años, pero ninguno fue llamado presbítero. Ello prueba que tal nombre se otorga a los santos no en razón de su longevidad, sino de su madurez. Orígenes, Homilías sobre el Génesis, 4, 4.


La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Tomo 2, p. 129-130
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

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