Abrahán intercede por Sodoma


22Los hombres partieron de allí y se dirigieron a Sodoma, mientras Abrahán permanecía todavía junto al Señor. 23Abrahán se acercó a Dios y le dijo: "¿Vas a castigar al justo con el malvado? 24Quizá haya cincuenta justos dentro de la ciudad; ¿la vas a destruir?, ¿no la perdonarás en atención a los cincuenta justos que haya dentro de ella? 25Lejos de ti hacer tal cosa; matar al justo con el malvado, y equipar al justo con el malvado; lejos de ti. ¿Es que el juez de toda la tierra no va ha hacer justicia?". 26El Señor respondió: "Si encuentro en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, la perdonaré en atención a ellos". 27Abrahán contestó diciendo: "Soy en verdad un atrevido al hablar a mi Señor, yo que soy polvo y ceniza; 28quizá falten cinco para los cincuenta justos. ¿Acaso destruirás por cinco toda la ciudad?". Dios respondió: "No la destruiré si encuentro allí cuarenta y cinco". 29Todavía volvió a hablarle Abrahán diciendo: "Quizá se encuentren allí cuarenta". Dijo Dios: "No lo haré en atención a los cuarenta". 30Continuó Abrahán: "No se enfade mi Señor si sigo hablando; quizá se encuentren allí treinta". Dijo Dios: "No lo haré si encuentro allí treinta". 31Insistió Abrahán: "Soy en verdad un atrevido al hablar a mi Señor; quizá se encuentren sólo veinte". Contestó Dios: "No la destruiré en atención a los veinte". 32Abrahán siguió: "No se enfade mi Señor si hablo una vez más; quizá se encuentren allí diez". Dios contestó: "No la destruiré en atención a los diez". 33Cuando terminó de hablar con Abrahán, el Señor se marchó, y Abrahán volvió a su lugar. Génesis ( 18, 22-33).

18, 26   Cincuenta justos dentro de la ciudad

Y así, a través de una secuencia de preguntas y respuestas, incluso si encontrara diez justos en la ciudad, [Dios] promete no castigar a todo el pueblo, gracias a la rectitud de unos pocos. De esto podemos comprender qué potente baluarte es para la patria un hombre justo, y cómo no debemos tener celos de los hombres santos, ni criticarlos temerariamente. En efecto, su fe nos salva, su rectitud nos defiende de la destrucción. Incluso Sodoma, si hubiese tenido diez hombres justos, se habría podido salvar. Ambrosio, Sobre Abrahán,1,6,48.


18, 29   Quizá se encuentren allí cuarenta


¿Quién podría alabar adecuadamente al Dios del universo por tan grande magnanimidad y condescendencia, o celebrar al justo que disfruta de tanta confianza? "Y continuó hablando  -dice el texto- y dijo: ¿y si allí se encontraran cuarenta? Y contestó: Por los cuarenta, no la destruiré". Seguidamente, el justo, como si respetara la inefable magnanimidad de Dios, temeroso de que pareciera que estaba yendo demasiado lejos y que hacía un ruego excesivo, dice: "Disculpa, Señor, si continúo hablando: ¿si encontraran allí treinta?" Puesto que vio su disposición a la bondad, no se quedó en nimiedades, y no dejó a salvo a cinco justos, ni a diez, sino que continúa su petición y dice "¿Si se encontraran allí treinta? Y contestó: No la destruiré si encuentro allí treinta". Observa la energía del justo, como si fuera él el que tuviera que someterse a la sentencia, se esfuerza en sustraer al pueblo de Sodoma del castigo que iba a caer sobre ellos. "Y dijo: puesto que puedo hablar con el Señor, ¿y si encontraran allí veinte?, y le contestó: por esos veinte no la destruiré". La bondad del Señor va más allá de todo lo que pudiera expresarse y más allá de todo lo imaginable. En efecto, ¿quién de nosotros, que estamos inmersos en un sinfín de males, elegiría utilizar tan gran condescendencia y bondad en el momento de dar a conocer la sentencia contra los que son nuestros iguales? Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Génesis, 42, 4.


18, 32   Quizá se encuentren allí diez


Y para que aprendas que la confianza de este tipo de personas es para nosotros un modo de avanzar en magnanimidad, escucha en este mismo relato qué le dice al patriarca: "Si encuentro diez justos, no destruiré la ciudad". ¿Por qué digo diez justos? Nadie se encontraba allí exento de delito, excepto el justo Lot y sus dos hijas. Su mujer, quizá gracias a él, escapó del castigo de la ciudad, pero más tarde pagó la pena por su negligencia. Ahora bien, gracias a la inefable bondad de Dios crecía la piedad, y en la ciudad se encontraban muchos capaces de suplicar insistentemente a Dios, y también otros en colinas y cuevas, y la virtud de estos pocos pudo contrarrestar la maldad de muchos.
La bondad del Señor es grande y a menudo conoce el modo de conceder la salvación a muchos gracias a unos pocos justos. ¿Por qué digo gracias a unos pocos justos? Con frecuencia, cuando no es posible encontrar un justo en esta vida, por la virtud de los ya difuntos se apiada de los vivos, y grita diciendo: "Protegeré esta ciudad por mí y por David, mi siervo". Aunque ellos  -dice- no merecen ser salvados y no tienen pretexto alguno que justifique su salvación, mas, puesto que en mí lo habitual es enseñar bondad, estoy dispuesto a tener compasión y a apartarlos del mal. Por mí y por mí siervo David actuaré como escudo. En efecto, el que partió de esta vida muchos años antes, éste es causa de salvación para los que han sido víctimas de su propia negligencia. Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Génesis, 42, 5.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Tomo 2, p. 134-136
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

El castigo contra Sodoma y Gomorra


16Los hombres se levantaron de allí y se dirigieron hacia Sodoma. Abrahán iba con ellos para despedirlos. 17Entonces el Señor se dijo: "¿Cómo podré ocultar a Abrahán lo que voy a hacer, 18cuando Abrahán se va a convertir en un pueblo grande y poderoso, y en él van a ser bendecidos todos los pueblos de la tierra?; 19pues a él lo he elegido para que instruya a sus hijos y a su futura casa, y para que guarden el camino del Señor practicando la justicia y el derecho, de forma que el Señor conceda a Abrahán lo que le ha prometido". 20Y dijo el Señor: "Se ha extendido un gran clamor contra Sodoma y Gomorra, y su pecado es gravísimo; 21bajaré y veré si han obrado en todo según ese clamor que contra ella ha llegado hasta mí, y si no es así lo sabré". Génesis (18, 16-21).

18, 16   Se dirigieron hacia Sodoma

Después de prometer un futuro a Sara, "se levantaron y se dirigieron hacia Sodoma". No se le había revelado a Sara que se dirigirían a Sodoma a fin de que ella no se angustiara por causa de su hermano debido a la sentencia condenatoria que se había promulgado contra Sodoma y las ciudades vecinas, en el mismo día en que le habían dado una alegría con la promesa del hijo que habría de tener. Ocultaron esto a Sara para [evitar] que se afligiese llorando. Se lo revelaron a Abrahán para que no cesase en [su] súplica y se proclamase al mundo que de entre [las gentes] de Sodoma no había hallado a un solo justo por el que [la ciudad] pudiese ser salvada. Efrén de Nisibi, Comentario sobre el Génesis, 16, 1.

18, 20-21   Un gran clamor contra Sodoma y Gomorra

Pero Dios añade más a esta historia cuando dice: "El clamor de Sodoma y de Gomorra se ha multiplicado y su pecado se ha agravado en demasía". Dice que el clamor de Sodoma y de Gomorra se ha multiplicado, porque tiene toda la razón cuando afirma que hay un clamor en los pecados; en efecto, es grande, sin duda alguna, el clamor de los pecadores, que desde la tierra sube hasta el cielo. Ahora bien, ¿por qué testifica que los pecados de los hombres claman, por así decir? Porque dice Dios que sus oídos son golpeados por los lamentos de los pecados que reclaman que no se difiera el castigo de los pecadores. Sí, es un clamor y un clamor grande, puesto que la bondad divina es vencida por los lamentos de los pecados que la fuerzan a castigar a los pecadores. El Señor nos muestra, pues, cómo Él mismo rechaza castigar a los pecadores más grandes, cuando dice que el clamor de Sodoma sube hasta Él, lo que equivale a decir: En verdad, mi misericordia me incita a perdonar, pero el clamor de los pecados me obliga a castigar. Salviano el Presbítero, Sobre el gobierno de Dios, 1, 8, 37.


La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Tomo 2, p. 131-132
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

La promesa de un hijo


9Después le preguntaron: "¿Donde está Sara, tu mujer?". Él contestó: "Ahí en la tienda". 10Y uno le dijo: "Sin falta volveré a ti la próxima primavera, y Sara tu mujer habrá tenido un hijo". Sara lo oyó desde la entrada de la tienda, pues estaba detrás del que hablaba. 11Abrahán y Sara eran ancianos, de edad avanzada, y a Sara le había cesado la regla de las mujeres, 12Sara se sonrió por dentro, diciendo: "¿Después de estar consumida, y con marido anciano, voy a sentir placer?". 13El Señor dijo a Abrahán: "¿Por qué se ha reído Sara, diciendo: "¿De verás voy a dar a luz siendo anciana?". 14¿Es que hay algo difícil para el Señor? En el tiempo señalado, la próxima primavera, volveré a ti y a Sara y habrá tenido un hijo". 15Sara lo negó diciendo: "No me he reído", pues tenía miedo. Pero Él contestó: "No es cierto, te has reído". Génesis (18, 9-15).

18,9   ¿Dónde está Sara, tu mujer?

¿Qué dice, pues, el Señor de Abrahán? "¿Dónde está Sara, tu mujer?". Y él: "Ahí, en la tienda", contestó. Y dijo el Señor: "Vendré a ti sin falta el año que viene, y tu mujer, Sara, tendrá un hijo". Sara estaba escuchando a la entrada de la tienda, detrás de Abrahán.
Aprendan las mujeres de los ejemplos de los patriarcas; aprendan, digo, a seguir a sus maridos, porque no sin motivo se escribió que "Sara estaba detrás de Abrahán", sino para mostrar que, si el varón va por delante hacia el Señor, la mujer debe seguirlo. Digo que la mujer debe seguirlo, si ve a su marido estar junto al Señor...
Pero, en este lugar podemos encontrar también un aspecto místico, si consideramos cómo en el Éxodo "Dios iba por delante, en la columna de fuego por la noche y en la columna de nube por el día", y la sinagoga del Señor le seguía detrás. Así también entiendo que Sara seguía o estaba detrás de Abrahán.
¿Qué se dice después? "Y eran ambos presbíteros -es decir, ancianos- y avanzados en años". Por lo que atañe a la edad del cuerpo, muchos antes que ellos habían llevado una vida mucho más larga en años, pero ninguno fue llamado presbítero. Ello prueba que tal nombre se otorga a los santos no en razón de su longevidad, sino de su madurez. Orígenes, Homilías sobre el Génesis, 4, 4.


La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Tomo 2, p. 129-130
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

Manifestación de Abrahán en Mambré


1El Señor se manifestó a Abrahán junto a la encina de Mambré, cuando estaba sentado a la puerta de la tienda en lo más caluroso del día. 2Abrahán alzó la vista y vio que tres hombres estaban de pie junto a él. Apenas los vio, corrió a su encuentro desde la puerta de la tienda y se postró en tierra 3diciendo: "Mi Señor, si he hallado gracia a tus ojos, no pases sin detenerte junto a tu siervo. 4Haré que traigan un poco de agua para que os lavéis los pies, y descansaréis bajo el árbol; 5entretanto, traeré un trozo de pan para que reparéis vuestras fuerzas, y luego seguiréis adelante, pues por algo habéis pasado junto a vuestro siervo". Contestaron: "Sí, haz como has dicho". 6Abrahán corrió a la tienda donde estaba Sara y le dijo: "Date prisa, amasa tres seim de flor de harina y haz unas tortas". 7Él fue corriendo a la vacada, tomó un hermoso ternero recental y lo entregó a su siervo que se dio prisa en prepararlo. 8Luego tomó cuajada, leche, y el ternero que había preparado, y lo sirvió ante ellos; y permaneció en pie a su lado, bajo el árbol, mientras ellos comían. Génesis (18, 1-8).

18,1   El Señor se manifestó a Abrahán junto a la encina de Mambré

Leemos que el Señor Dios fue visto por Abrahán, que se hallaba sentado junto a la encina de Mambré, bajo el aspecto de un hombre corriente. Abrahán se prosterna al instante y, aunque ve en él con sus ojos un hombre, no obstante lo adora como a Dios, le suplica como a Señor y confiesa no ignorar de quien se trataba, al decir textualmente: "Señor, tú que juzgas la tierra toda, ¿no vas ha hacer justicia?". Porque, sin ninguna razón puede admitir que la sustancia no engendrada e inmutable de Dios todopoderoso se transmute en la forma de hombre, ni con la forma de hombre engendrado engañe a los ojos de los que lo ven, ni que la Escritura forje engañosamente tales cosas, un Dios y Señor que juzga a toda la tierra y hace justicia, y que es visto bajo el aspecto de hombre, no estando siquiera permitido decir que se trata de la primera causa del universo, ¿qué otro podría ser proclamado tal, sino su único y preexistente Verbo? Eusebio de Cesárea, Historia eclesiástica, 1, 2, 7-8.

18,2   Tres hombres estaban de pie junto a él

Comparamos en primer lugar, sí os parece bien, esta aparición con aquella que sobrevino a Lot. "Tres hombres vienen a Abrahán y están "por encima de él"; a Lot vienen dos y "se sientan en la plaza". Examina si, por disposición del Espíritu Santo, las cosas no acontecen en proporción a los méritos. Lot, en efecto, era muy inferior a Abrahán. Sino hubiese sido inferior, no se habría separado de Abrahán y no le habría dicho: "Si tú vas a la derecha, yo iré a la izquierda; si tú vas a la izquierda, yo iré a la derecha". Y si no hubiese sido inferior, no le habría satisfecho la tierra de los sodomitas y su estancia entre ellos. 
Vienen, por tanto, a Abrahán tres hombres al mediodia; a Lot vienen dos y por la tarde, pues Lot no era capaz de acoger la intensidad de la luz meridiana. Abrahán, en cambio, fue capaz de recibir el pleno fulgor de aquella luz.
Veamos ahora cómo acogen a los visitantes Abrahán y Lot, y comparemos los preparativos para la hospitalidad del uno y del otro. Observa, en primer lugar, que a Abrahán, junto con los dos ángeles, se presentó también el Señor, mientras que a Lot se le aparecen sólo dos ángeles. ¿Y qué dicen? "El Señor nos ha enviado a destruir la ciudad y a provocar su ruina". Luego él acogió a los que tenían la misión de arruinar y no al que podía salvar; Abrahán, en cambio, acogió tanto al que salva como a los que traen la perdición. Orígenes, Homilías sobre el Génesis, 4, 1.

18,4   Haré que traigan un poco de agua

Pero, ¿cómo es que añade de nuevo, como hablando a los hombres: "Que traigan agua y se laven vuestros pies"?
Con esto, Abrahán, padre y maestro de las gentes, te enseña cómo debes acoger a los huéspedes y que debes lavarles los pies; sin embargo, también esto se dice a modo de misterio; sabía, en efecto, que los sacramentos del Señor no se cumplen sino en el lavatorio de los pies. Pero no se le oculta la severidad del precepto enunciado por el Salvador: "Si no os reciben, sacudid el polvo que se ha adherido a vuestros pies en testimonio contra ellos. En verdad os digo que, en el día del juicio, habrá menos rigor para la tierra de Sodoma que para aquella ciudad". Quería, por tanto, adelantarse y lavar los pies, no sea que quedase algo de polvo que pudiese reservarse para ser sacudido en el día del juicio como testimonio de incredulidad. Por eso dice el sabio Abrahán: "Que traigan agua y se laven vuestros pies". Orígenes, Homilías sobre el Génesis, 4, 2.

18,6   Amasa tres seim de flor de harina y haz unas tortas

Sirve, por tanto, los panes amasados "con tres medidas de flor de harina". Acogió a tres hombres; amasó los panes con tres medidas de flor de harina. Todo lo que hace es místico; todo está repleto de misterios. Orígenes, Homilías sobre el Génesis, 4, 2.

Pan secreto o escondido. Dice, pues, a Sara, su mujer: "Ven enseguida a la tienda, vierte tres medidas de flor de harina y haz unas hogazas de pan". en griego emplea la palabra enkryfías, que indica panes ocultos y escondidos. Orígenes, Homilías sobre el Génesis, 4, 1.

Acerca del misterio de la fe. "Mezcla" -dice- "tres medidas de flor de harina y haz unas tortas". En griego se llaman enkryphía , es decir, cosas escondidas, para indicar que todo misterio debe permanecer escondido y como cubierto por un inviolable silencio para que no sea divulgado desconsideradamente a los oídos profanos. De este silencio se nutre la majestad divina, de esta actitud interior el que es sobrio al hablar y evita divulgar lo sagrado. Sara ilustra brevemente el misterio de la fe al usar tres medidas de flor de harina, pues ella es la prefiguración de la Iglesia, a quien se dirigen las palabras: "Alégrate estéril, la que no das a luz, exulta y grita de alegría la que no tiene hijos". En efecto, es la Iglesia la que custodia la fe, en la intimidad de Espíritu, cuando profesa la Trinidad de la misma divinidad, cuando adora en igual medida y con igual veneración al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo y los celebra conjuntamente en la única majestad, distinguiendo lo que es propio de cada una de las Personas.
Mezcla tu piedad con esta profesión de fe. Ambrosio, Sobre Abrahán, 1, 5, 38.

18,7   Tomó un hermoso ternero recental

"Luego, Abrahán corrió a la vacada y cogió un becerro. ¿Qué becerro? ¿Tal vez el primero que encontró? No, sino un becerro bueno y tierno. Aun haciéndolo todo apresuradamente, sabe muy bien qué ofrendas principales y grandes deben presentarse al Señor y a los ángeles. Tomó, por tanto, o mejor, escogió del rebaño un becerro bueno y tierno y lo entregó a su criado; el criado se apresuró a prepararlo. Corre Abrahán, se da prisa su mujer, su criado se apresura: no hay ningún perezoso en la casa del sabio. Sirve, pues, el becerro junto con los panes y la harina, pero también la leche y el requesón. Tal es el vicio de la hospitalidad de Abrahán y de Sara. Orígenes, Homilías sobre el Génesis, 4, 1.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Tomo 2, p. 121-128
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez 

La circuncisión de Abrahán y de su familia


22Cuando Dios terminó de hablar con Abrahán, se elevó de su lado. 23Abrahán tomó a su hijo Ismael, a todos los nacidos en su casa, y a todos los comprados con dinero, a todos los varones de su casa, y aquel mismo día les circuncidó la carne del prepucio, tal como Dios le había ordenado. 24Tenía Abrahán noventa y nueve años cuando se circuncidó la carne del prepucio. 25Su hijo Ismael tenía trece años cuando se circuncidó la carne del prepucio. 26Aquel mismo día se circuncidaron Abrahán y su hijo Ismael; 27todos los hombres de su casa, los nacidos allí y los comprados a extranjeros con dinero, se circuncidaron con él. Génesis (17, 22-27).

17, 24   Abrahán se circuncidó la carne del prepucio

No creas que la Escritura nos indica el número de sus años sin intención alguna; lo hace, por el contrario, para que con ello conozcas la gran obediencia del justo, ya que, aunque era de edad avanzada, en cumplimiento del mandato de Dios, soportó con serenidad el dolor, y no sólo él, sino también Ismael y todos los criados. Por este motivo especifica sus edades. Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Génesis, 40, 4.

17, 25   Ismael tenía trece años cuando se circuncidó

También el hecho de que Ismael fuera circuncidado el año décimo tercero tiene una razón evidente, porque quien comienza a practicar las relaciones sexuales debe cortar antes en sí el ardor de la pasión, de modo que se abstenga de las uniones ilícitas y se limite sólo a la unión legítima. Ambrosio, Sobre Abrahán, 2, 11, 91.

17, 27   Todos los hombres de su casa... se circuncidaron con él

Hijos del amor, aprended mucho de todo esto, porque Abrahán, que fue el primero en practicar la circuncisión, circuncidó previendo en espíritu a Jesús, porque había recibido la enseñanza de las tres letras. Pues dice: "Y circuncidó Abrahán a dieciocho y trescientos hombres de su casa". Así pues, ¿qué conocimiento le fue otorgado? Daos cuenta de que primeramente habla de dieciocho y, tras un intervalo, de trescientos. Dieciocho se escribe mediante la letra iota (diez) y la eta (ocho); ahí tienes el nombre de Jesús. Y puesto que la cruz, se representa por la tau, había de comportar la gracia, habla además de trescientos. Así pues, manifiesta a Jesús con las dos primeras letras, y con la otra a la cruz. Debes conocer al que ha injertado en nosotros el don de su enseñanza. Carta del Ps.-Bernabé, 9, 7-9.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Tomo 2, p. 119-120
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

La promesa de un hijo


15También dijo Dios a Abrahán: "Saray, tu mujer, no se llamará más Saray, sino que su nombre será Sara. 16La bendeciré y también de ella te daré un hijo; la bendeciré haré de ella pueblos, y de ella saldrán reyes de naciones". 17Abrahán cayó rostro en tierra y se sonrió diciendo para sí: "¿Acaso un hombre centenario puede tener un hijo, y Sara, con noventa años, puede dar a luz?". 18Y Abrahán respondió a Dios: "Me bastaría con que Ismael viviera en tu presencia". 19Dios le replicó: "Sin embargo, es Sara, tu mujer, la que va a darte un hijo; y le pondrás por nombre Isaac y estableceré mi alianza perpetua con él, y con su descendencia futura. 20En cuanto a Ismael, te he escuchado. Mira, le bendeciré, le haré crecer y le multiplicaré en gran manera; engendrará doce príncipes y haré de él un gran pueblo". Génesis ( 17, 15-21 ).

17, 15   Su nombre será Sara 

La madre de todas las buenas creyentes. "Saray, tu mujer, no se llamará más Saray; sino que su nombre será Sara", es decir, no la llamarás "mi guía" sino "guía", enseñando claramente que la que es hecha compañera y partícipe de una fe tan grande, no es propiamente guía de su casa, sino guía de forma absoluta; osea, que se la ha de comprender y llamar pariente de todas las mujeres que creen rectamente. Por eso, el apóstol san Pedro, exhortando a las mujeres creyentes de esas naciones a la virtud de la humildad, de la castidad y de la modestia, recordó con la debida alabanza a nuestra madre Sara: "Así Sara obedeció a Abrahán, llamándolo "señor". De ellas sois hijas cuando obráis el bien sin inquietaros por ningún temor". Beda, Homilías sobre los Evangelios, 1, 11.


17, 16   Te multiplicaré enormemente


Saray quiere decir "princesa mía", porque ella fue la cabeza de familia de una sola casa. Con el tiempo, alterado su nombre con la pérdida de la -y final, se empezó a decir Sara, esto es "princesa". Justamente ella iba a ser la princesa que daría origen a todos aquellos pueblos tal y como Dios le había prometido a Abrahán. Isidoro Etimologías, 7, 6, 29.


17, 17   Abrahán cayó rostro en tierra y se sonrió

Pero [Abrahán] no dudó en absoluto con esa risa, ya que mostró su amor por Ismael con lo que dijo, puesto que durante veinticinco años había permanecido firme en esta esperanza. Había mostrado su fe en ello durante todas las revelaciones que le habían sobrevenido; es decir, a pesar de que fue grande su lucha con la esterilidad, manifestó la victoria de su fe. Y cuando la vejez se añadió a la esterilidad, él sonrió en su corazón. Le resultaba maravilloso que Dios le hiciera estas dos cosas. Efrén de Nisibi, Comentario sobre el Génesis, 14, 2.


El progenitor de todos los creyentes. Conviene, pues, considerar que Abrahán era incircunciso cuando Dios lo llamó, y que era todavía incunciso cuando le fue prometido un hijo legítimo como herencia. Estás invitado a creer que él no es padre exclusivamente de los judíos, como ellos afirman, sino progenitor, según la fe, de todos los creyentes. Sara también, con la adición de una letra a su nombre, antes de la circuncisión de su marido es bendecida con un don no pequeño, ya que obtiene el primado de la virtud y de la gracia. Dios promete que de ella tendrán su origen naciones y reyes de los pueblos, para que en ella esté representada la figura no de la Sinagoga, sino de la Iglesia. El hecho de que Abrahán riese ante la promesa de tener un hijo de ella no fue expresión de incredulidad, sino de gozo. En efecto, "cayó rostro en tierra" -en adoración y creyó- y añadió: "¿Me nacerá un hijo a los cien años y Sara dará a luz a los noventa?". Y dijo: "¡Que este Ismael viva en tu presencia!". No es incrédulo respecto a las promesas ni avaro en los deseos. Es decir: "No dudo que darás un hijo a un viejo de cien años, y que como autor de la naturaleza, dilates los límites de la naturaleza. Bienaventurado aquel a quien  se le dan estas cosas, pero también este Ismael, que he recibido de la esclava nacida en casa, vivirá en tu presencia". Y así el Señor aprobó su sentimiento, no rechazó la petición y confirmó sus promesas. Ambrosio, Sobre Abrahán, 1, 4, 31.


Se maravilló. No prorrumpió en risas como quien no tiene fe, como alguno podría creer, sino que se regocijó después de haber creído. "Prorrumpió en risas" está puesto en el lugar de "se regocijó", lo mismo que en los evangelios. Por eso cayó de hinojos y se maravilló en su corazón. Cirilo de Alejandría, Sobre el Génesis, 3, 1038.


17, 9   Isaac


Cada persona es Isaac. Fue Dios quien primero ordenó designar con este nombre a Isaac, que es sinónimo, según la profecía, de la risa dichosa que vino después del llanto. Y así graciosamente podrás decir que todo el obtiene la promesa "se reirá", es Isaac. Anónimo, Catena sobre el Génesis, 3, 1041.


La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Tomo 2, p. 117-119
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez.