El mandato de la circuncisión


9Dios dijo a Abrahán: "Guardarás mi alianza, tú y tu descendencia futura, de generación en generación. 10Esta es mi alianza con vosotros y con tu descendencia futura que habéis de guardar: Circuncidaréis a todos vuestros varones; 11os circuncidaréis la carne del prepucio, y será señal de mi alianza con vosotros. 12Al cumplir los ocho días serán circuncidados todos vuestros varones en cada generación, tanto el nacido en casa como el comprado con dinero a un extranjero que no sea de vuestra estirpe. 13Circuncidarás a los nacidos en tu casa y a los comprados con tu dinero; y mi alianza estará en vuestra carne como alianza perpetua. 14El varón incircunciso, que no haya circuncidado la carne de su prepucio, será extirpado de su pueblo por haber quebrantado mi alianza". Génesis (17, 9-14).

La verdadera circuncisión constituye la capacidad de sobrepasar lo mundano para dirigirnos hacia las realidades transcendentes a través del entendimiento (Cirilo de Alejandría). La circuncisión de la carne es la señal de la circuncisión espiritual, que constituye la salvación de la totalidad de la persona, tanto del cuerpo como del alma (Ambrosio). Una interpretación mejor de la circuncisión es considerada como figura e imagen de la verdad venidera, tal y como hizo Pablo por nosotros (Orígenes). La circuncisión de la carne significa el precepto de la castidad. El mandato de la circuncisión al octavo día encierra un misterio, porque tal es el día de la resurreción (Ambrosio). La amenaza de borrar del pueblo a quienes no se circunciden resulta inquietante, porque el niño de ocho días no puede ser considerado personalmente responsable. Podemos entender que el texto se refiere a los padres, o bien a quienes han alcanzado el uso de razón (Ambrosio). La circuncisión fue impuesta como señal (Justino) a fin de evitar que los israelitas se mezclasen con otros pueblos (Crisóstomo).

17, 11  Señal de mi alianza con vosotros


¿En qué sentido es eterna la alianza?. Primero, porque conforme a lo anunciado era eterna, pues las cosas de Dios no son pasajeras, sino que lo eterno se convierte en nosotros en temporal, según nuestra forma de pensar. En segundo lugar, porque una vez rota la alianza con Israel, continúa en nosotros, y nosotros somos para Dios [su pueblo] en lugar de aquéllos. La circuncisión tuvo un segundo lugar después de la fe. Así como el nacimiento del hijo ilegítimo vino después de la promesa del hijo legítimo y a causa de retrarse el nacimiento de aquél, de la misma manera, la circuncisión viene al no cumplirse la circuncisión espiritual, pero cuando apareció ésta, aquélla fue desechada. "Pues en Cristo Jesús, dice, ni circuncisión ni prepucio tiene poder alguno". Aquello era signo de alianza, capaz de hacerse presente incluso entre los transgresores, pero la verdadera circuncisión consiste en el cumplimiento perfecto de la ley, en cortar y suprimir todo lo que es ajeno a Dios y en superar las cosas mundanas, para acercarnos mediante nuestra mente a las realidades transcendentes. El octavo día de la circuncisión era símbolo de esto. El octavo día era sobrenatural, del mismo modo que el Salvador, realizando en el octavo día la resurrección, manifestó el misterio. Del mismo modo es justo que sean exterminados tanto el incircunciso en la carne como los incurcuncisos en el corazón, como se dice según el Antiguo Testamento. Cirilo de Alejandría, Catena sobre el Génesis, 3, 1026.

17, 12   Al cumplir los ocho días serán circuncidados


La circuncisión perfecta es la espiritual. Y porque es llamado a lo que es perfecto. Abrahán recibe el oráculo de la perfección. "Circuncidaréis -dice- todo varón de los vuestros, y circuncidaréis vuestra carne"; pero la circuncisión perfecta es la espiritual. En efecto, esto enseña también la Escritura cuando dice: "Circuncidad la dureza de vuestro corazón". También en este caso muchos lo entienden como si dijese: "Circuncidad cada varón vuestro", es decir, vuestra mente; pues nada es más fuerte que la mente. Además, porque el varón es también santo, se dice: "Todo varón que abre el seno materno será llamado santo para el Señor". Pero ¿qué cosa es más santa que la mente, que produce las semillas de los buenos pensamientos, con los que se abre el seno del alma que estaba cerrado por la esterilidad que le impedía el alumbramiento, para que pueda dar a luz las generaciones invisibles, engendrándolas evidentemente con el útero espiritual, del que dice Isaías: "En el útero hemos acogido y dado a luz el espíritu de salvación"? Así pues, se manda la circuncisión inteligible del corazón y también la circuncisión sensible de la carne: aquélla en la verdad, esta como un signo. Por tanto, la circuncisión es doble porque requiere la continencia del alma y del cuerpo. Los egipcios, en efecto, circuncidan a los varones el año décimo cuarto, y se dice también que las mujeres son circuncidadas el mismo año, porque en ese año se enciende la pasión de la virilidad y se inicia la menstruación de las mujeres. Pero el promulgador de la Ley eterna exige el signo de la circuncisión carnal sólo a los varones, porque en la relación sexual el hombre es más impetuoso que la mujer, y por eso ha querido disminuir el ímpetu con el signo de la circuncisión; o también porque los hombres consideran lícito su error si sólo se abstienen del adulterio, y están convencidos de que la práctica de la prostitución es conforme a la ley de la naturaleza, mientras que ni al hombre ni a la mujer les es lícito unirse a otro fuera del matrimonio. Pero, según una interpretación más profunda, se quiere explicar que la mente, una vez purificada y circuncidada, libre de los deseos y de los pensamientos ílicitos, vincula el alma a la propia castidad y, habiéndole infundido la pureza de los sentidos, le hace capaz de engendrar una buena prole. La Ley ordena circuncidar al niño al octavo día; se trata ciertamente de un precepto místico, porque éste es el día de la resurrección. En efecto, el Señor Jesús resucitó el domingo. Por esto, si el día de la resurrección nos encontrara circuncisos y libre de los excesos de los delitos, purificados de toda mancha, limpios de los vicios del cuerpo, si de aquí salieras limpio, resurgirás limpio. Ambrosio, Sobre Abrahán, 2, 11, 78-79


17, 13   Alianza perpetua

La alianza de Dios está en la carne de aquel que no combate según la carne y de aquel que lleva siempre la muerte de Jesús en el cuerpo. Cirilo de Alejandría, Catena sobre el Génesis, 3, 1027.

17, 14   El varón incircunciso


Si antes de Abrahán no había necesidad de circuncisión, ni antes de Moisés [había necesidad] del sábado, de las fiestas, ni de los sacrificios, tampoco la hay ahora después de Jesucristo, Hijo de Dios, nacido sin pecado de María Virgen del linaje de Abrahán. Pues el mismo Abrahán, estando incircunciso, fue justificado y bendecido por su fe en Dios, como señala la Escritura. La circuncisión, por tanto, la recibió como signo, no como justificación, según la misma Escritura y la realidad de las cosas nos obligan a confesar. Justino Martir, Diálogo con Trifón, 23, 4-5.


La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento. Tomo 2, p. 112-116
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez.

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