El mandato de la circuncisión


9Dios dijo a Abrahán: "Guardarás mi alianza, tú y tu descendencia futura, de generación en generación. 10Esta es mi alianza con vosotros y con tu descendencia futura que habéis de guardar: Circuncidaréis a todos vuestros varones; 11os circuncidaréis la carne del prepucio, y será señal de mi alianza con vosotros. 12Al cumplir los ocho días serán circuncidados todos vuestros varones en cada generación, tanto el nacido en casa como el comprado con dinero a un extranjero que no sea de vuestra estirpe. 13Circuncidarás a los nacidos en tu casa y a los comprados con tu dinero; y mi alianza estará en vuestra carne como alianza perpetua. 14El varón incircunciso, que no haya circuncidado la carne de su prepucio, será extirpado de su pueblo por haber quebrantado mi alianza". Génesis (17, 9-14).

La verdadera circuncisión constituye la capacidad de sobrepasar lo mundano para dirigirnos hacia las realidades transcendentes a través del entendimiento (Cirilo de Alejandría). La circuncisión de la carne es la señal de la circuncisión espiritual, que constituye la salvación de la totalidad de la persona, tanto del cuerpo como del alma (Ambrosio). Una interpretación mejor de la circuncisión es considerada como figura e imagen de la verdad venidera, tal y como hizo Pablo por nosotros (Orígenes). La circuncisión de la carne significa el precepto de la castidad. El mandato de la circuncisión al octavo día encierra un misterio, porque tal es el día de la resurreción (Ambrosio). La amenaza de borrar del pueblo a quienes no se circunciden resulta inquietante, porque el niño de ocho días no puede ser considerado personalmente responsable. Podemos entender que el texto se refiere a los padres, o bien a quienes han alcanzado el uso de razón (Ambrosio). La circuncisión fue impuesta como señal (Justino) a fin de evitar que los israelitas se mezclasen con otros pueblos (Crisóstomo).

17, 11  Señal de mi alianza con vosotros


¿En qué sentido es eterna la alianza?. Primero, porque conforme a lo anunciado era eterna, pues las cosas de Dios no son pasajeras, sino que lo eterno se convierte en nosotros en temporal, según nuestra forma de pensar. En segundo lugar, porque una vez rota la alianza con Israel, continúa en nosotros, y nosotros somos para Dios [su pueblo] en lugar de aquéllos. La circuncisión tuvo un segundo lugar después de la fe. Así como el nacimiento del hijo ilegítimo vino después de la promesa del hijo legítimo y a causa de retrarse el nacimiento de aquél, de la misma manera, la circuncisión viene al no cumplirse la circuncisión espiritual, pero cuando apareció ésta, aquélla fue desechada. "Pues en Cristo Jesús, dice, ni circuncisión ni prepucio tiene poder alguno". Aquello era signo de alianza, capaz de hacerse presente incluso entre los transgresores, pero la verdadera circuncisión consiste en el cumplimiento perfecto de la ley, en cortar y suprimir todo lo que es ajeno a Dios y en superar las cosas mundanas, para acercarnos mediante nuestra mente a las realidades transcendentes. El octavo día de la circuncisión era símbolo de esto. El octavo día era sobrenatural, del mismo modo que el Salvador, realizando en el octavo día la resurrección, manifestó el misterio. Del mismo modo es justo que sean exterminados tanto el incircunciso en la carne como los incurcuncisos en el corazón, como se dice según el Antiguo Testamento. Cirilo de Alejandría, Catena sobre el Génesis, 3, 1026.

17, 12   Al cumplir los ocho días serán circuncidados


La circuncisión perfecta es la espiritual. Y porque es llamado a lo que es perfecto. Abrahán recibe el oráculo de la perfección. "Circuncidaréis -dice- todo varón de los vuestros, y circuncidaréis vuestra carne"; pero la circuncisión perfecta es la espiritual. En efecto, esto enseña también la Escritura cuando dice: "Circuncidad la dureza de vuestro corazón". También en este caso muchos lo entienden como si dijese: "Circuncidad cada varón vuestro", es decir, vuestra mente; pues nada es más fuerte que la mente. Además, porque el varón es también santo, se dice: "Todo varón que abre el seno materno será llamado santo para el Señor". Pero ¿qué cosa es más santa que la mente, que produce las semillas de los buenos pensamientos, con los que se abre el seno del alma que estaba cerrado por la esterilidad que le impedía el alumbramiento, para que pueda dar a luz las generaciones invisibles, engendrándolas evidentemente con el útero espiritual, del que dice Isaías: "En el útero hemos acogido y dado a luz el espíritu de salvación"? Así pues, se manda la circuncisión inteligible del corazón y también la circuncisión sensible de la carne: aquélla en la verdad, esta como un signo. Por tanto, la circuncisión es doble porque requiere la continencia del alma y del cuerpo. Los egipcios, en efecto, circuncidan a los varones el año décimo cuarto, y se dice también que las mujeres son circuncidadas el mismo año, porque en ese año se enciende la pasión de la virilidad y se inicia la menstruación de las mujeres. Pero el promulgador de la Ley eterna exige el signo de la circuncisión carnal sólo a los varones, porque en la relación sexual el hombre es más impetuoso que la mujer, y por eso ha querido disminuir el ímpetu con el signo de la circuncisión; o también porque los hombres consideran lícito su error si sólo se abstienen del adulterio, y están convencidos de que la práctica de la prostitución es conforme a la ley de la naturaleza, mientras que ni al hombre ni a la mujer les es lícito unirse a otro fuera del matrimonio. Pero, según una interpretación más profunda, se quiere explicar que la mente, una vez purificada y circuncidada, libre de los deseos y de los pensamientos ílicitos, vincula el alma a la propia castidad y, habiéndole infundido la pureza de los sentidos, le hace capaz de engendrar una buena prole. La Ley ordena circuncidar al niño al octavo día; se trata ciertamente de un precepto místico, porque éste es el día de la resurrección. En efecto, el Señor Jesús resucitó el domingo. Por esto, si el día de la resurrección nos encontrara circuncisos y libre de los excesos de los delitos, purificados de toda mancha, limpios de los vicios del cuerpo, si de aquí salieras limpio, resurgirás limpio. Ambrosio, Sobre Abrahán, 2, 11, 78-79


17, 13   Alianza perpetua

La alianza de Dios está en la carne de aquel que no combate según la carne y de aquel que lleva siempre la muerte de Jesús en el cuerpo. Cirilo de Alejandría, Catena sobre el Génesis, 3, 1027.

17, 14   El varón incircunciso


Si antes de Abrahán no había necesidad de circuncisión, ni antes de Moisés [había necesidad] del sábado, de las fiestas, ni de los sacrificios, tampoco la hay ahora después de Jesucristo, Hijo de Dios, nacido sin pecado de María Virgen del linaje de Abrahán. Pues el mismo Abrahán, estando incircunciso, fue justificado y bendecido por su fe en Dios, como señala la Escritura. La circuncisión, por tanto, la recibió como signo, no como justificación, según la misma Escritura y la realidad de las cosas nos obligan a confesar. Justino Martir, Diálogo con Trifón, 23, 4-5.


La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento. Tomo 2, p. 112-116
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez.

La promesa a Abrahán y el cambio de nombre


1Tenía Abrán noventa y nueve años cuando el Señor se le manifestó y le dijo: "Yo soy El-Saday, camina en mi presencia y sé perfecto. 2Estableceré mi alianza contigo, y te multiplicaré sobremanera". 3Abrán cayó rostro en tierra, y Dios continuó diciéndole: "4Ésta es mi alianza contigo: Serás padre de multitud de pueblos. 5No te llamarás más Abrán, sino que tu nombre será Abrahán, porque te he constituido padre de multitud de pueblos. 6Te multiplicaré enormemente, haré que salgan pueblos de ti, y nacerán de ti reyes. 7Mantendré mi alianza contigo y con tu descendencia futura de generación en generación, como alianza perpetua, para ser yo tu Dios y el de tu descendencia futura. 8Te daré a ti y a tu descendencia futura la tierra en que peregrinas, toda la tierra de Canaán, como propiedad perpetua; y seré su Dios". Génesis (17, 1-8).

17, 1   El Señor se le manifestó

Después del décimo año tomó a Ismael, al hijo de la criada, y creyó que las promesas ya habían sido cumplidas para él en ese hijo. El patriarca -dice- tenía ochenta y seis años cuando nació Ismael. Más el Dios bondadoso, después de ejercitar la paciencia del justo durante trece años, pone por obra su promesa. Cuando vio que, como sucede con el oro que se purifica en el horno durante un largo periodo de tiempo, la virtud del justo aparecía más brillante y luminosa, la Escritura dice: "Cuando Abrahán tenía novente y nueve años, Dios le dijo de nuevo". ¿Por qué espero durante tanto tiempo? Para que conociéramos la paciencia del justo y su gran virtud, y además para que viéramos también su extraordinario poder. En efecto, cuando la naturaleza ya estaba sin fuerza y no era apta para la procreación, con sus miembros marchitos y frios por la vejez, entonces, mientras descubre la virtud del justo y manifiesta su poder, pone por obra la promesa. Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Génesis, 39, 2.

Estar libre de culpa. Además se le dice a Abrahán: "Sé perfecto", a quien se le había dado el espíritu de sabiduria, santo, admirablemente ágil, inmaculado. Es necesario, pues, que el alma del sabio esté en el ejercicio día y noche, en posición de guardia continua, que nunca se abandone al sueño, sino que en continua vigilia dirija su atención a Dios para comprender las cosas que existen y conocer las causas de cada una. Pero la sabiduría es también intérprete de las cosas futuras: "Conoce las cosas del pasado y estima aquellas del futuro, conoce los artificios del lenguaje y la solución de los enigmas; conoce los signos y los prodigios y también los acontecimientos que se verificarán en el curso del tiempo y de los siglos, antes de que sucedan". Por esto, el que la ha adquirido no puede dejar de ser bueno y perfecto, porque posee toda la virtud y es la imagen de la bondad. De ahí que los sofistas de este mundo han tomado esta definición del sabio: el sabio es un hombre bueno, experto en el hablar. Ambrosio, Sobre Abrahán, 2, 10, 76.


17, 5   Padre de multitud de pueblos

Muchas son las respuestas dadas por Dios a Abrahán, pero no todas son dirigidas a la misma persona, pues algunas lo son a Abrán y otras a Abrahán, es decir, algunas después del cambio de nombre y otras cuando respondía aún al nombre de nacimiento. El primer oráculo que Dios dirige a Abrán, antes del cambio de nombre, dice: "Sal de tu tierra, de tu parentela y de la casa de tu padre", y lo demás. Aquí no se da ninguna instrución sobre la alianza de Dios y sobre la circuncisión. Pues, siendo todavía Abrán y llevando el nombre de nacimiento carnal, no podía recibir la alianza de Dios ni la marca distintiva de la circuncisión. Pero cuando salió de su tierra y de su parentela, entonces le fueron dirigidas palabras más misteriosas; en primer lugar: "Ya no te llamarás Abrán, sino Abrahán será tu nombre". Entonces acogió la alianza de Dios y recibió como marca distintiva de la fe la circuncisión, que no había podido recibir mientras estaba en casa de su padre, entre sus consanguíneos según la carne, y cuando respondía aún al nombre de Abrán. Orígenes, Homilías sobre el Génesis, 3, 3.


Abrán, así se llamaba inicialmente, quiere decir "padre que mira por el pueblo", por el pueblo de Israel sólo, naturalmente. Más tarde recibió el nombre de Abrahán, que tiene significado de "padre de muchas naciones", como debía suceder hasta el día de hoy gracias a la fe. El término "de naciones" no está incluido en su nombre, pero se deduce de aquellas palabras: "Tu nombre será Abrahan, porque te convertiré en padre de muchas naciones". Isidoro, Etimologías, 7, 7, 2.


Se convirtió en padre de un hijo. Dios le cambia el nombre añadiéndole una letra: de Abrán es llamado Abrahán, es decir, en lugar de llamarse "padre inútil" -ésta es la interpretación del nombre- es llamado padre sublime, padre elegido, o también de ser simplemente padre se convierte en padre de un hijo. Era inútil porque no conocía a Dios; fue elegido después que conoció a Dios. Era padre, puesto que había tenido prole de la esclava, pero no era padre de un hijo, porque no era su hijo aquel que no había nacido de un matrimonio legítimo. Cuando Sara da a luz, entonces es cuando llega a ser padre de un hijo. Ambrosio, Sobre Abrahán, 1, 4, 27.


17, 6   Haré que salgan pueblos de ti

Volvamos ahora al don de Dios, que es el de mayor plenitud. En efecto, ¿qué cosa es mejor que la sabiduría? ¿Qué cosa es peor que la vanidad? ¿Qué cosa es más degradante que la superstición? Por esto, como a aquel a quien había prometido la plenitud de la perfección, le dice Dios: "Te haré crecer enormemente, y haré que salgan pueblos de ti, y de ti nacerán reyes", porque "el que es fiel posee las riquezas del mundo entero", y crecerá, no disminuirá como el estulto. Abrahán es puesto entre las gentes, esto es, su fe es transmitida a los pueblos y a los reyes del mundo, que han  creído y se someten al Señor Jesús, a quien se le dice: "Los reyes te ofrecerán dones". Esto no es absurdo, porque de la estirpe de Abrahán no sólo saldrán reyes en cuanto a dignidad, sino también reyes tales que no sirvan al pecado, que no sean vencidos por la maldad, sobre los cuales no tiene poder el reino de la muerte. Hemos visto también que los descubrimientos de la buena mente son regios y soberanos, desde el momento que, como Abrahán, no genera una descendencia mediocre, sino que abunda en estirpes regias. A él le es dada la tierra en plena posesión, así como el dominio sobre el cuerpo, de tal manera que no sea cautivado por los placeres carnales, sino que esté debidamente sometido al servicio de la mente. Pero en la figura de Abrahán es patente el misterio de la Iglesia, que a través de la herencia de la fe posee el mundo entero. Justamente es llamado "padre elegido del sonido", padre de la fe, padre de la piadosa confesión. Ambrosio, Sobre Abrahán, 2, 10, 77.


La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Tomo 2, p. 109-112
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez.

El nacimiento de Ismael


15Agar dio a Abrán un hijo; y Abrán puso por nombre Ismael al hijo que dio a luz Agar. 16Tenía Abrán ochenta y seis años cuando Agar dio a luz a Ismael para a Abrán. Génesis (16, 15-16).

El hecho de que el texto afirme que "Agar dio a Abrán un hijo" puede interpretarse como un proceso de paternidad espiritual. Dídimo el Ciego.

16, 16   Agar dio a luz a Ismael

Semilla provechosa. Es probable que uno diga que en razón de la condición de dignidad y legitimidad está escrito intencionadamente que "Agar dio a luz un hijo a Abrán". La continuación del texto es claro en su sentido literal, pero veamos su sentido anagógico. Cuando el que progresa engendra conforme a las orientaciones del maestro, lo engendrado no es despreciable. El verso aplica el concepto apropiado de generación al que enseña correctamente y siembra lo que es útil. Por eso dijo la Escritura: "Agar dio a luz un hijo a Abrán". Que esto es así, se desprende de la Escritura que dice a continuación: "Y Abrán le puso el nombre a su hijo" y añade: "el que ella le dio a luz". En efecto, si el texto no tuviera el sentido que le hemos dado, habría sido suficiente decir: "Y Abrán le puso el nombre a su hijo", sin añadir: "el que ella le dio a luz". Dídimo el Ciego, Comentarios al Génesis, 249. 


La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, tomo 2, p.109
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

El ángel se aparece a Agar


7Pero el ángel del Señor la encontró en el desierto junto a una fuente de agua, junto a la fuente del camino del sur, 8y le dijo: "Agar, esclava de Saray, ¿de dónde vienes y a dónde vas?". Ella respondió: "Huyo de la presencia de Saray, mi señora". 9El ángel del Señor le dijo: "Vuelve a tu señora y humíllate ante ella". 10Y el ángel del Señor añadió: "Multiplicaré tu descendencia, tanto que no podrá contarse a causa de su gran número". 11Y aún le dijo el ángel del Señor: "He aquí que estás encinta y darás a luz un hijo; le llamarás Ismael, porque el Señor escuchó tu aflicción. 12Será como onagro humano, levantará su mano contra todos y todos las manos contra él, y acampará frente a todos sus hermanos". 13Ella llamó al Señor que le había hablado: "Tú eres El-Roy". Porque se dijo: "¿Verdaderamente, he visto yo al que me ve?. 14Por eso se llama al pozo que está entre Cadés y Béred pozo de Lajay-Roy. Génesis ( 16, 7-14 ).

16, 7   Junto a la fuente de agua


Por qué Agar se encuentra junto a una fuente. También es bueno que fuera encontrada "junto a la fuente de agua", porque el principiante se ocupa de su purificación, que simboliza el agua. Y el que está apartado del vicio y practica la virtud se encuentra "en el desierto", que es ausencia de pecados. Dídimo el Ciego, Comentarios al Génesis, 243.

16, 8    Agar, esclava de Saray 

Por este texto se puede ver la virtud de Agar y conocer que no es una mujer despreciable, puesto que un ángel habla con ella y se ocupa de ella no de manera superficial, evidentemente por voluntad de Dios. No es inverosímil   que ella sea fervorosa, como que ha sido escogida para Sara, la santa, para cohabitar con Abrahán. Su nobleza de alma se manifiesta al decir: "Voy huyendo de la presencia de Sara, mi señora", sin añadir nada malo de ella...Anteriormente dijimos que Sara era la virtud y la inteligencia espiritual de las Escrituras y que Agar era la inteligencia elemental que versa sobre la sombra. El que se acerca, pues, a la instrucción divina, debe recibirla de modo que la comprenda según la letra captando de modo gradual y ordenado el espíritu.
El hijo de Sara requiere la introducción para alcanzar de este modo las cosas más perfectas, como los israelitas, de los que se dice que "fueron los primeros a los que les fueron confiados los oráculos de Dios", que les fueron dados hasta el momento de su corrección. En efecto, nadie que permanezca en la letra y en la introducción puede pretender a la misma Sabiduría. Así, pues, si este amante de la Sabiduría que se sirve de las ciencias introductorias permanece en ellas, en cierto modo desprecia la virtud, pero si recupera la sensatez y rechaza la instrucción elemental es como apartarse de ella. Una vez que ha tenido lugar un progreso, pasa lo antiguo que era propio de la egipcia Agar, puesto que lo perteneciente a lo introductorio se confirma con ejemplos terrenos...
El ángel, pues, habiéndola encontrado cuando huía a causa de la gradeza de su virtud, la hace volver. En efecto, la palabra del maestro hace que vuelvan a la virtud incluso las enseñanzas que pertenecen a la introducción...
Conviene que el hombre virtuoso conozca los principios y finalidad, mientras que el que se sirve de la introducción permanece a veces en ella con pretexto de la grandeza de la virtud, huyendo de algún modo del esfuerzo de la perfección. Esto es lo que significa el texto: "Voy huyendo de la presencia de Sara, mi señora". Dídimo el Ciego, Comentarios al Génesis, 242-243.


16, 9   Vuelve a tu señora y humíllate ante ella

El sentido literal no resulta oscuro. Desde el punto de vista de la alegoría se indica que incluso cuando uno realice alguna acción de manera inconsiderada, pero que el considera obligatoria para los que veneran la sombra de la Ley y como apartándose de su sentido espiritual, la palabra del Maestro le hace volver a la intención original de Dios. En efecto, el Señor daba a entender poco a poco que lo que había de sombra en las Escrituras dejaría de existir, cuando dice: ¿Qué me impora la multitud de tus sacrificios?" y: "¿Es que voy ha comer sangre de toros o a beber sangre de machos cabríos? Ofrece a Dios un sarificio de alabanza y ofrece al Altísimo el sacrificio de tus oraciones".
Es cosa muy importante encontrarse bajo las manos de la doctrina espiritual, llamada "señora", y humillarse bajo ella, sin que la esclava sea humillada en sí misma, sino como en relación a su "señora" . Porque en esta materia lo glorificado no ha sido glorificado en razón de que su gloria es trascendente. Dídimo el Ciego, Comentarios al Génesis, 244.


16, 10   Multiplicaré tu descendencia

No es inverosímil que también sea digno de una bendición el que vive conforme a las normas elementales, ya que, si su progreso avanza hacia el objetivo conveniente, llegará a la perfección. Pero observa que acerca de la virtud -pues de ella es de donde procede la auténtica descendencia de Abrahán-, después que Dios le había conducido afuera y le había dicho: "Mira al cielo y cuenta las estrellas, si es que puedes llegar a contarlas todas", se añadió: "Así será tu descendencia", pero cuando se trata de Agar no se dijo "como las estrellas será tu descendencia" sino sólo: "No se podrá contar por su multitud". De esta diferencia ¿no podrás concluir que la descendencia del perfecto es luminosa y que la de las ciencias introductorias no lo es?. Dídimo el Ciego, Comentarios al Génesis, 244-245.

16, 11   Ismael

En aquel tiempo, la procreación era considerada una cosa importante con miras a la multiplicación de los hombres, y esto cuando la virginidad y la doctrina sobre la virtud no tenía ningún valor entre los hombres. Por eso incluso se hacían oraciones por este asunto y se consideraba esto como parte de la bendición. Eso es lo que decía como explicación la letra.
En cuanto al sentido espiritual, podría ser el siguiente: el hombre que ha comenzado a ser educado según Dios y se encuentra en el estadio introductorio es como uno que se encuentra en período gestacional. La promesa de la palabra del Maestro le dice que dará a luz, pues muchas veces, por su perspicacia, los que enseñan ven las penalidades de los discípulos y no se engañan acerca de sus aptitudes. Que el fruto del vientre es incierto, se puede aprender del texto evangélico, cuando el Salvador dice: "¡Ay de las que estén encintas o criando en aquel día!". Tales circunstancias son precarias cuando sobreviene una prueba. Por eso queriendo destetar a éstos les dice la Palabra: "Los que han sido destetados, los retirados del pecho. Recibe aflicción sobre aflicción, esperanza sobre esperanza", porque como gentes que están establecidos en la solidez, reciben aflicción sobre aflicción. Pero son imperfectos aquellos de los que Pablo dice: "Os di a beber leche, no alimento sólido, pues no podíais soportarlo, como todavía hoy tampoco". Dídimo el Ciego, Comentarios al Génesis, 245.

16, 12   Será como onagro humano

De muchas maneras se distingue del hombre honrado, sabio y buen ciudadano el que no lo es. En relación a un hombre de la ciudad y que tiene ciencia lo llamamos ignorante y patán y que por comparación con el sujeto instruido y educado, es un hombre sin instrucción y un iletrado. Ahora bien, puesto que el fruto de la virtud es la conducta conforme a las leyes, el que no vive con una conducta conforme a la ciudad del Dios vivo, la ciudad celestial, es un patán y, en tanto que no deje ese modo de ser, habita en el campo y no aún en la ciudad.
Y con razón se dice que no es sólo "un patán" sino también un hombre, pues la participación en el Verbo de Dios no se da al que acaba de comenzar, sino después de haber hecho progresos - en efecto, la Escritura "llamó dioses a aquellos a los que se dirigió la Palabra de Dios"- y así se convertirá en ciudadano de la ciudad celestial. Acerca de estos hombres se dice a los hebreos de parte del sabio Pablo que sus nombres serán inscritos "en el monte Sión y en la ciudad del Dios vivo, la Jerusalén celeste". Pues el Salvador dice: "No os alegréis de que se os sometan los demonios, sino de que vuestros nombres estén inscritos en los cielos". No hay que comprender esto en el sentido de que los nombres compuestos de sílabas  estén escritos en los cielos, sino los nombres en relación a la virtud: ésos son los nombres que tienen en los cielos una inscripción de eterna memoría. Tales hombres están inscritos en los cielos, pero los que tienen sentimientos contrarios y que piensan en cosas terrenas pondrán sus nombres sobre cosas perecederas. Con razón Jeremías dice de ellos: "Los que se han apartado serán inscritos sobre la tierra". Dídimo el Ciego, Comentarios al Génesis, 246.


16, 13-14   He visto yo al que me ve


En los pasajes leídos anteriormente, era un ángel de Dios el que le hablaba, y ahora se le da el nombre de Señor y Dios. Y no se apartará de la realidad el que diga que el ángel no estaba al servicio de sus propias palabras, sino de las de Dios, como los profetas. En efecto, en cierto modo también los ángeles cuando cumplen un servicio y predicen el futuro, realizan obra de profetas. El nombre de ángel expresa una actividad y no una sustancia, al igual que el nombre de profeta. Como el ángel le hablaba las palabras de Dios, lo llamó Dios, por referencia al que le habitaba. Igualmente cuando Isaías profetiza, lo mismo habla por sí mismo teniendo en él al espíritu profético, que hablando en el lugar de Dios, sin anteponer las palabras "dice el Señor", como cuando dice: "Yo hice la tierra y al hombre sobre ella", pero anuncia de parte del Señor: "Escucha, cielo, y atiende, tierra, porque el Señor ha hablado". Decimos esto porque no todas las palabras son proferidas como por un intermediario, sino que una participación en Dios confiere autoridad y mediante la inhabitación de Dios son llamados dioses los que participan de él. En realidad, también el ángel que hablaba a Moisés fue llamado "Dios", pues está escrito: "Y el ángel del Señor lo llamó y dijo: Yo soy el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob". Si se considera el ministerio, son palabras de los ángeles; si se considera su fuerza, son palabras de Dios. Dídimo el Ciego, Comentarios al Génesis, 249.


La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, tomo 2, p. 104-108
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

Sara y Agar


1Saray, esposa de Abrán, no le había dado hijos, pero tenía una esclava egipcia llamada Agar. 2Saray dijo a Abrán: "Mira, el Señor me ha hecho estéril, acércate por favor a mi esclava, y quizá tenga hijos de ella. Abrán asintió al ruego de Saray. 3Cuando Abrán llevaba diez años asentado en la tierra de Canaán , Saray, esposa de Abrán, tomó a su esclava egipcia Agar, y se la dio por esposa a su marido Abrán. 4El se acercó a Agar, ésta concibió, y, al ver que había concebido, miraba con desprecio a su Señora. 5Entonces dijo Saray a Abrán: "Recaiga sobre ti mi agravio; yo puse en tus brazos a mi esclava, y ella cuando ha visto que está encinta, me mira con desprecio. Que el Señor juzgue entre tú y yo". 6Abrán respondió a Saray: "Ahí tienes a tu esclava a tu disposición, haz con ella lo que te parezca mejor". Entonces Saray la maltrató; y ella huyó de su lado. ( Genesis 16, 1-6 ).

Una orientación radicalmente novedosa es también la interpretación alegórica que realiza Pablo entorno a la historia de Sara y Agar ( Gn 16, 21 ) en Ga 4, 21- 5, 1. Aquí se interpreta que Agar simboliza la alianza de la servidumbre, la Ley, mientras que Sara simboliza la alianza de la libertad. "El hijo de la esclava nació según la carne; el hijo de la libre, en virtud de la promesa". Pablo afirma explícitamente que "esto tiene un sentido alegórico", y explica que Agar representa al monte Sinaí en Arabia ( el lugar donde se promulgó la Ley ) y que asímismo se corresponde con la actual ciudad de Jerusalén, es decir, el centro del judaísmo. Sara, por el contrario, se refiere a la "Jerusalén celestial". Se halla implícita la idea de que la "Jerusalén celestial" ha sido revelada por medio de la resurrección de Jesús. Pablo concluye que los gálatas son hijos de la promesa, lo mismo que Isaac, y que son perseguidos por los nacidos según la carne, como en los tiempos de Isaac e Ismael. En prueba de esto, él cita Gn 21, 10: "Expulsa a la exclava y a su hijo, pues no heredará el hijo de la esclava con el hijo de la libre" ( Ga 4, 30). Introducción, p. 22


16, 2   Acércate por favor a mi esclava


El Apóstol, sirviéndose de la regla de la alegoría, interpretó las dos mujeres como los dos testamentos. Más puesto que también la letra se ha realizado, merece que también la consideremos. Los santos no cohabitan para buscar el placer sino por los hijos. En efecto, acerca de éstos hay una tradición que dice que sólo tenían relaciones con sus mujeres cuando estaban preparadas para concebir y que no tenían relaciones cuando estaban criando o dando el pecho al recién nacido ni cuando estaban encintas, porque pensaban que ninguno de estos períodos era apto para las relaciones. Jacob confirma también la tradición. Habiendo probado durante mucho tiempo que Raquel no podía tener hijos, ya no se acercaba a ella, pero ella, pensando que si se le acercaba, ella podría tener hijos, le dijo: "O me das hijos o mátame". No ignoraba que Jacob no era el creador, pero le pedía tener relaciones como si el santo hubiera dejado de acercársele por la causa dicha, por no trabajar inútilmente. Él le respondió: "¿Estoy yo acaso en el lugar de Dios, que te ha privado del fruto del seno?".
Y Sara, que rea sabia y santa, viendo durante mucho tiempo que a pesar de las relaciones no concebía en su vientre, cortó las relaciones con él y, como sabía que lo normal era que él tuviera un hijo, le dio a su esclava como concubina. El buen juicio y juntamente la ausencia de celos de Sara y la impasibilidad de Abrahán muestran que eligió esto por su mujer y no por propio impulso, sino cediendo por egendrar hijos. Así pues, también la letra es útil, según hemos expuesto. Dídimo el Ciego, Comentarios al Génesis, 235.


16, 3-4   Él se acercó a Agar


Abrahán prefirió la relación con la esclava al lecho conyugal, no porque estuviese iflamado por el ardor de una pasión desenfrenada ni porque fuese vencido por la seducción de una belleza provocadora, sino por el deseo de procurarse una posteridad y perpetuar la descendencia. Después del diluvio, el género humano era todavía numéricamente escaso; de ahí también que hubiese una obligación moral que nadie rehusase dar a la naturaleza lo que le era debido. En fin, las hijas del santo Lot, por esta causa, buscaron una descendencia para que no se extinguiera el género humano. Por esto, el mérito de haber cumplido un deber hacia la colectividad, excusó la culpa individual. Y no queda si significado que la mujer sea presentada  como instigadora del hecho, en el sentido de exculpar al marido, para no hacer creer que él había sido arrastrado por un rapto de locura, y al mismo tiempo para que las mujeres aprendan a amar a sus maridos, a no dejarse atormentar por las vanas sospechas de infidelidad y a no detestar a los hijastros cuando ellas mismas no han tenido hijos. A quella mujer extraordinaria deseaba hacerse perdonar la propia esterilidad por el marido, y queriendo evitar que por su causa el marido no pudiese tener hijos, le persuade para que se acerque a la esclava. Más tarde, Lía y Raquel hicieron lo mismo. Aprende, oh mujer, a deponer los celos, que frecuentemente incitan a la mujer a la locura. Ambrosio, Sobre Abrahán, 1, 4, 24.


16, 5   Recaiga sobre ti mi agravio


Las palabras "de ti" se pueden comprender ya sea en el sentido de "de tu parte" o en el de "a partir del momento en que". La interpretación "de tu parte" significaría lo siguiente: cuando uno, queriendo usar de los ejercicios preparatorios para la adquisición de la virtud y de la sabiduría perfecta, permanece en ellos, en cierto modo comete una injusticia contra la virtud, porque no ha usado como conviene de lo que la precede. La interpretación "a partir del momento en que" recibirá el mismo sentido, y es la única diferencia, como dijimos, que realmente se desprecia la virtud cuando no se quiere tener hijos más que de las ciencias introductorias y uno se pone esto como objetivo. Dídimo el Ciego, Comentario al Génesis, 240.


16, 6   Ella huyó de su lado

En cuanto al sentido literal, el texto presenta la impasibilidad del patriarca que había recibido de su mujer la escalva sin buscar el placer y ahora se la entrega y la deja cuando ella quiere. En cuanto al sentido espiritual, el hombre virtuoso, aunque se halle a nivel incipiente, como no es totalmente extraño a la virtud, recibe con gusto sus reproches y se aparta más rápidamente de las pequeñas cosas, como quien se somete a ella y sigue sus indicaciones para usar de los ejercicios preparatorios y dejándole el control. Como quiere tomarla como objeto de sus palabras, acciones y pensamientos, acepta sus reprensiones con prontitud. Dídimo el Ciego, Comentarios al Génesis, 241.


LA BIBLIA COMENTADA
Por los PADRES DE LA IGLESIA
ANTIGUO TESTAMENTO, Tomo 2, p. 22, 98-103
DIRECTOR DE LA EDICIÓN EN CASTELLANO
Marcelo Merino Rodríguez