Predicción de la cautividad en Egipto

13Le dijo a Abrán: "Has de saber que tus descendientes serán extranjeros en tierra ajena, donde los someterán a la esclavitud y los afligirán durante cuatrocientos años; 14pero yo tembién juzgaré a la nación a la que habrán de servir, y después saldrán con grandes riquezas. 15Tú te reunirás con tus padres en paz, serás sepultado muy anciano. 16Ellos volverán aquí a la cuarta generación, porque hasta entonces no se habrá colmado la culpa de los amorreos". Génesis (15, 13-16).


15, 13   Tus descendientes serán extranjeros


No hay discrepancia entre el Génesis y el Éxodo. La Palabra anuncia la estancia del pueblo en Egipto. En efecto, habitaron en una tierra que no era la propia, sirviendo como esclavos al faraón y muy maltratados por él y por los egipcios. No contradice a esto lo escrito en el Éxodo. Allí se dice: "Después de cuatrocientos treinta años salió de la tierra de Egipto el ejército del Señor". Y aquí se dice: "después de cuatrocientos". Pero hay que fijarse en que no se ha dicho que salieron una vez cumplidos los cuatrocientos años, sino después de cuatrocientos años, lo que aclara lo de los treinta años [referido en el Éxodo].
Y el texto que dice: "Juzgaré a la nación a la que servirán como esclavos" se cumplió conforme a lo escrito en el Éxodo: los castigó con diez plagas y, por último, "se hundieron como plomo en medio del agua". Y salieron "con muchas riquezas", como lo demuestra la historia, que nos enseña que si durante algún tiempo nos castiga un poco, no lo hace indiferentemente, sino por un fin bueno.
Analiza también si el texto alude a la transmigración de los santos. Dídimo el Ciego, Comentarios al Génesis, 231.

15, 15   Te reunirás con tus padres en paz

Los sabios dejan su vida en paz. El texto muestra sencillamente que [Dios] le anuncia la retirada de esta vida. En cuanto al sentido anagógico se puede decir lo siguiente. El sabio deja la vida "en paz", pero el pecador tiene los pensamientos perturbados, tiene el alma turbada. Y como uno es encontrado en el momento de la muerte, así también es juzgado. El que se ha provisto de paz aquí abajo, también se marcha "en paz" pero el que tiene agitación y pensamientos perturbados será juzgado según esto. Es lo que se expresa en el texto del Eclesiastés: "Donde caiga el árbol, allí permanecerá". No ocurre esto así en la realidad, porque no siempre permanece el árbol allí donde cae, pues a veces es transportado. Pero es claro que en el árbol está expresado simbólicamente el hombre, de modo que será juzgado en el lugar en el que sea encontrado.
En correspondencia a esto, Abrahán "se marcha en paz con sus padres", siendo agradable a Dios y participando de la misma promesa. "Cristo como primicia, después los de Cristo". La promesa y la morada son diferentes incluso para los mismos justos, pues hay "muchas moradas" en la casa del Padre. El hombre fervoroso se marchará con sus padres, aquellos que lo son según el espíritu, pues es hijo por la similitud de las costumbres, aun cuando según la carne tenga unos padres malvados. Dídimo el Ciego, Comentarios al Génesis, 231-232.

15, 16   Volverán aquí a la cuarta generación

Dios impone castigos mesurados y momentáneos. Después de haber dicho esto del mismo Abrahán, dice de sus hijos que "a la cuarta generación volverán aquí", indicando a la tierra de la herencia. Por esto, dice que el retorno será después de "cuatrocientos años", porque los amorreos todavía no habían colmado sus pecados, por los que se resignarán a la destrucción, para que los hijos de Abrahán, una vez juzgados aquéllos, lleguen a ser habitantes de la tierra de ellos. Porque Dios inflige los castigos con mesura y en el momento oportuno, siendo paciente hasta que llegue el momento de la retribución. Algo semejante y decisivo es lo dicho en el Evangelio: "Entonces Jesús comenzó a reprochar a las ciudades en las que había tenido lugar la mayor parte de sus milagros, que no se hubieran convertido. ¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros hechos en ti, tiempo ha que hubieran hecho penitencia en sayal y ceniza". A esto se podría objetar: ¿Por qué, pues, no se hicieron, si habrían hecho penitencia, sino que se realizaron allí donde no han hecho penitencia? Y diríamos que el Hijo de Dios que hizo tales cosas es sabiduría, y puesto que conocía las cosas ocultas, sabía que al hacer penitencia no habrían hecho una auténtica penitencia, por lo cual no se hicieron allí los milagros. En relación a esto hay que decir: más les valdría no conocer la verdad que a los que la conocen desandar lo andado. Así no hizo los prodigios en Tiro y Sidón, porque su penitencia iba a ser muy inestable. Pero como estos ante los que se hacían los milagros no tenían un movimiento de alma que fuera conocido al juez, y esto exigía la producción de los signos, por eso los hizo, para que éstos sean inexcusables y aquellos otros no sean perjudicados aún más al ser intempestivamente juzgados dignos. Y hay que examinar también si esto lo ha dicho el Salvador hiperbólicamente y porque éste es un modo de enseñar para reflexión de los que vieron los signos y no hicieron penitencia.
La paciencia y la bondad del juez se muestra en que aguarda a que lleguen al colmo los pecados de los amorreos. Después de censurar y exhortar y de cuanto contribuye al arrepentimiento, es cuando Dios inflinge el castigo, como en el caso del farón. En efecto, vituperado muchas veces y habiendo obtenido perdón, se atrajo la condena extrema por la dureza de su corazón. Dídimo el Ciego, Comentarios al Génesis, 232-233.

 

LA BIBLIA COMENTADA
Por los PADRES DE LA IGLESIA
ANTIGUO TESTAMENTO, Tomo 2, p. 92-94
DIRECTOR DE LA EDICIÓN EN CASTELLANO
Marcelo Merino Rodríguez
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4 Comentarios:

Anónimo dijo...

me encanta su pagina es algo maravilloso especialmente para los que creemos en cristo en su iglesia fortalece nuestra fe y nuestro sentido de pertenencia a ella. gracias por alimentarnos espiritualmente

Marta y María, contemplativos en el mundo dijo...

Querido Anónimo,

Comparto la opinión de la belleza del texto que, el equipo de "La Biblia comentada por los Padres de la Iglesia" ponen a nuestra disposición.
El texto Sagrado nos muestra los niveles espirituales del hombre, y pone de manifiesto como en la infancia, en la adolescencia, y en la juventud, uno está sometido al poder del faraón de Egipto. Se libera del faraón en la madurez espiritual, reconoce y acepta la Ley como una obligación.
Gracias por tu comentario.

Hno. mario de Cristo Salvador dijo...

Quiero agradecerles la pulcritud del blog, pero especialmente el texto lateral sobre María. Muy esclarecedor y centrante.

Cristo nos guarde.

Marta y María, contemplativos en el mundo dijo...

Gracias, Hno. mario de Cristo Salvador.

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