La hoguera humeante y la llama de fuego

17Se puso el sol y sobrevino la oscuridad; apareció una hoguera humeante, y una llama de fuego que pasó entre aquellas mitades. 18Aquel día el Señor estableció una alianza con Abrán, diciéndole: "A tu descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto, hasta el gran río, el río Éufrates; 19la tierra de los quenitas, quenizitas, cadmonitas, 20hititas, perezeos, refaítas, 21amorreos, cananeos, guirgaseos y jebuseos". Génesis (15, 17-21)

15, 17   Se puso el sol y sobrevino la oscuridad

Ardor e iluminación. Lo evidente del texto se podría establecer del siguiente modo. Cuando ya iba a ponerse el sol, se produjo una llama y apareció una hoguera humeante y antorchas de fuego que pasaron por medio de los animales partidos en dos, y ambos consumían por el fuego e iluminaban el lugar para que el patriarca viera lo que estaba sucediendo y para mostrar más divinamente los símbolos que hay que escrutar. Hay que notar que no sólo cuando se hizo la alianza apareció un fuego, sino que también se da la Ley por mediación de Moisés en medio del fuego. En efecto, se veía el fuego y sin ver al que hablaba se oían los mandamientos. Lo que se insinuaba con estas cosas sería algo parecido a esto. Puesto que la Ley contiene recompensas y castigos, fue dada en medio del fuego para mostrar que a unos les proporciona quemaduras y a otros la luz. En efecto, el fuego tiene doble poder: ilumina y al mismo tiempo quema. La ley dada quema a sus desertores e ilumina a los que la cumplen. Asimismo, aquí aparecieron antorchas y humo. El humo es resultado y como consecuencia del fuego que se ha encendido, pero la llama se produjo antes. En un asunto tan difícil como éste, decimos al que decide lo que se ha de hacer y lo que no, que es necesaria la luz que viene de Dios y el temor, simbolizado en la hoguera, para hacerlo todo conforme a la recta razón. Dídimo el Ciego, Comentarios al Génesis,  233-234.


Lo carnal será juzgado por el fuego. Estas palabras: "Puesto ya el sol, se elevó una llama, y apareció una hoguera humeante y lámparas de fuego, que atravesarón por entre los animales divididos", significa que, al fin del mundo, los carnales serán juzgados por el fuego. Como la persecución de la ciudad de Dios, nunca antes vista, que se espera como futura, está denotada en el tenebroso temor de Abrahán que se apoderó de él hacia la puesta del sol, o sea, al fin del mundo, simboliza el día del juicio, que separará los hombres carnales, que se salvarán por el fuego, de los que se condenarán en el fuego. En fin, el pacto hecho con Abrahán declara propiamente la tierra de Canaán, y en ella nombra once naciones desde el río de Egipto hasta el gran Éufrates. Y nótese que no se dice desde el gran río de Egipto, que sería el Nilo, sino desde el río, que será el pequeño, que separa a Egipto de Palestina, sobre cuya margen está la ciudad de Rinocorura. Agustín, La ciudad de Dios, 16, 24.

Aquel anochecer significó el fin del mundo. Ved, hermanos, que aquel fuego se dice que pasó por entre las partes divididas, pero no se lee que tocara a la tórtola ni a la paloma. La tarde aquella significa el fin del mundo; los animales, como ya hemos dicho, representaban por anticipado la figura de todos los creyentes en Cristo. Pero porque esas gentes que, como queda dicho, incluyen no solo a los espirituales, es decir, no sólo a los hombres buenos, sino también a los malos, por eso partió a aquellos animales, y el fuego pasó por ellos, conforme a lo que dice el Apóstol: "El día lo pondrá de manifiesto, porque se revelará con el fuego", y lo que sigue. Aquella hoguera encendida y humeante y la llama de fuego figuraban el día del juicio; por eso se apoderó del bienaventurado Abrahán un temor horrendo y tenebroso. De lo que se concluye que, si el día del juicio a penas se salvará el justo, el pecador y el impío ¿dónde estarán?. La hoguera encendida y humeante, pues, significa el día del juicio; día del juicio en el que habrá llanto y rechinar de dientes, en el que habrá gemidos y lamentos y penitencia tardía; entonces temblarán los fundamentos de los montes y la tierra arderá hasta el infierno abajo. Cesáreo de Arlés, Sermón, 82,3.

Abrahán buscaba conocer. Abrahán pensó: "Puede que estos reyes se destruyan mutuamente u otros pueblos suban y los destruyan, desocupando la tierra para nosotros. Puede que la semilla que tengo se haga fuerte, vaya y destruya a sus habitantes, poseyendo [la tierra], o que la tierra los devore por sus obras.
Quizás éstos emigren a otro lugar debido al hambre, a un rumor o a una razón similar". Abrahán deseaba saber cúal de esas [posibilidades era la que ocurriría], pero no tenía dudas [al respecto].
Y Dios, que sabía lo que [Abrahán] deseaba, le mostró lo que desaba junto con lo que no deseaba. En el sacrificio que [Abrahán] ofreció , en el que las aves bajaban y él las espantaba, [Dios] le mostró que su semilla pecaría y sería oprimida, pero serían salvadados gracias a la oración de sus justos. Por medio del horno de fuego que descendió le hizo saber que, incluso aunque se acabarán los justos de entre ellos, les l
legaría la salvación del cielo. Por medio del ternero de tres años, del carnero de tres años y de la cabra de tres años [le mostró] que serían salvados después de tres generaciones, o que reyes, sacerdotes y profetas habrían de surgir de entre ellos. Por medio de las vísceras de los animales que [Abrahán] cortó en dos, prefiguró sus tribus; el ave que no cortó en dos fue signo de su unidad. Efrén de Nisibi, Comentario sobre el Génesis, 12, 3.

Aquel horno ardiente, humeante. Así, para que nosotros tampoco vayamos a parar a este tormento del alma, despertemos mientras hay tiempo de penitencia y, como siervos buenos y útiles, tratemos de conocer la voluntad de nuestro Señor; para que cuando llegue el día del juicio tremendo, que significó la hoguera encendida y humeante, y que deben mirar con gran temor incluso los buenos, no seamos atormentados en las llamas vengadoras del infierno, junto con los carnales, representados por aquellos animales, que pueden dividirse por la distinta guerra de los placeres; antes bien, optando por la simplicidad de la paloma y la pureza de la tórtola, nos levantemos al cielo con las alas espirituales de las virtudes, conforme a lo que dice el Apóstol: "Seremos arrebatados a las nubes junto con ellos al encuentro del Señor en los aires; de modo que en adelante estemos siempre con el Señor"; gracia de nuestro Señor Jesucristo, a quien se debe el honor y la gloria junto con el Padre y el Espiritu Santo por los siglos de los siglos. Amén. Cesáreo de Arlés, Sermón 82, 3.

15, 18-19   A tu descendencia daré esta tierra.

La Promesa a los que practican la mansedumbre. Una vez que las llama de fuego pasaron por medio de los animales partidos en dos, se garantizó la alianza, diciendo Dios: "A tu descendencia daré esta tierra" describe los límites del país. Es necesario que comprendamos según el sentido anagógico anteriormente indicado cuál es la tierra dada a la descendencia espiritual del santo. También el Salvador la promete a los que practican la mansedumbre. Esta promesa se aplica a los verdaderos hijos y no a todos los que descienden de él. Porque "no son hijos de Dios los hijos de la carne, sino que los hijos de la promesa son considerados como descendencia", pues el que hace sus obras es su hijo.
También se dice con precisión "desde el río hasta el río", porque la promesa que se adapta a la descendencia del santo es la virtud, que está situada entre realidades inestables. Las realidades inestables no forman parte de la virtud, sino que constituyen sus límites, de modo que el que se sitúa fuera de la virtud, en seguida se los encuentra. Pero hay que examinar si esto no se ha dicho de las pruebas del hombre virtuoso que se encuentra en medio de los que le oprimen, pero sobre los que él triunfa. Dídimo el Ciego, Comentarios al Génesis, 234.

LA BIBLIA COMENTADA
Por los PADRES DE LA IGLESIA
ANTIGUO TESTAMENTO, Tomo 2, p. 95-98
DIRECTOR DE LA EDICIÓN EN CASTELLANO
Marcelo Merino Rodríguez

2 Comentarios:

Desde el primer banco a la derecha, ante el Sagrario dijo...

Acabo de entrar en tu blog, veo que profundizas mucho en el antiguo testamento, por lo que me gusta. Voy a tener lectura para unos cuantos días...
ANIMO Y QUE MARIA INMACULADA TE GUARDE.

Marta y María, contemplativos en el mundo dijo...

Desde el cuarto banco a la izquierda, ante el Sagrario:

Gracias, bienvenido, me alegro que te guste. Creo que "La Biblia comentada por los Padres de la Iglesia" nos brinda la oportunidad de acercarnos a ese gran desconocido que es la interpretación exegética del Antiguo Testamento comentado por los Padres de la Iglesia.
Que la Santa Madre de Dios nos proteja a todos.

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