Separación de Abrahán y Lot


8Entonces Abrán dijo a Lot: "Por favor, no haya discordias entre tú y yo, entre mis pastores y los tuyos, ya que somos hermanos. 9¿No tienes todo el país ante ti? Sepárate de mí, te lo ruego; si vas a la izquierda, yo iré a la derecha; y si a la derecha, yo iré a la izquierda". 10Lot alzó la vista y vio la vega entera del Jordán; toda ella hasta Soar era de regadío antes de que el Señor destruyera Sodoma y Gomorra, como el jardín del Señor, como el país de Egipto. 11Lot eligió para sí toda la vega del Jordán, y se dirigió al Oriente. Así se separaron uno del otro. 12Abrán se estableció en la tierra de Canaán, y Lot en las ciudades de la vega, ocupando las tierras hasta Sodoma. 13Pero los habitanes de Sodoma eran perversos y pecadores empedernidos contra el Señor. Gén. (13, 8-13).

13, 8 No haya discordias entre tú y yo

La preservación de la armonía. Así pues, la devoción ha reivindicado para sí el primer lugar. Consideremos ahora también el ornato de las otras virtudes. El santo Abrahán disfrutaba de la presencia del sobrino, a quien mostraba un afecto paterno. Tiene lugar una disputa entre los siervos del sobrino y del tio. Abrahán, como un hombre verdaderamente sabío, advertía que las disputas entre los siervos frecuentemente suelen arruinar la concordia entre los dueños, y cortó el hilo de la discordia para que el contagio no se difundiera. Consideró preferible, en efecto, que se rompiera la unión a que se destruyera la buena armonía. Y esto es lo que debes de hacer tú si por casualidad te encontraras en una situación parecida, para eliminar el foco de la discordia. En efecto, tú no eres más fuerte que Abrahán. Él pensó que era mejor evitar la disputa de los siervos que despreciarla. Si tú eres más fuerte, ten cuidado de que el otro no sea más débil y preste oídos a la maledicencia de los siervos. Frecuentemente la servidumbre en común siembra la discordia entre los parientes. Es mejor dividir para conservar la amistad. No es posible vivir juntos en una casa de propiedad común. ¿Acaso no es mejor separarse en buena armonía que habitar juntos en discordia? Ambrosio, Sobre Abrahán, 1, 3, 10.

13,10 Lot alzó la vista y vio la vega entera del Jordán

Lot fue un poco insolente. La jactancia es amiga de aquellos que se desvían de la verdad. En efecto, así como Abrahán fue humilde al ofrecer la elección, de modo paralelo Lot fue insolente al aprovecharse del derecho de elección -la virtud se humilla; la iniquidad, sin embargo, se ensoberbece-, él que debía haberse confiado al más sabio para estar más seguro, finalmente no sabe elegir. Ambrosio, Sobre Abrahán, 2, 6, 33.

13, 11 Lot eligió para sí toda la vega del Jordán

Elegir lo que es realmente mejor. Dice bellamente la Escritura: "Lot", es deir, la desviación, "eligió para sí". En efecto, Dios ha puesto delante de nosotros el bien y el mal para que cada uno eliga lo que quiera. Así pues, no elijamos lo que en apariencia es más placentero, sino lo que es realmente mejor, para que no suceda que, habiendo tenido la posibilidad de elección para seguir lo que es preferible, levantemos los ojos y seamos atraídos por la falsa belleza de lo que es ameno, mientras dejamos en la sombra la verdad de la naturaleza, como quien mira para otro lado. Ambrosio, Sobre Abrahán, 2, 6, 35.

13,13 Los habitantes de Sodoma eran perversos

Dios examina la conciencia de la mente. Pero el hecho de que "los hombres de Sodoma fueran malvados y grandes pecadores delante del Señor" no es un asunto de menor importancia en el designio providencial, para que adviertas que la dureza áspera de los pecadores empuja a Dios, que es manso, a castigarlos, y la razón por la que Abrahán no pudo conseguir el perdón para los hombres de Sodoma es porque eran malvados por encima de toda medida. Hay muchos que cuanto más malvados son, tanto más parecen estar al seguro. Ellos son los que escapan a las pesquisas de los hombres, cuando se hacen las cosas sin testigos, o cuando con falso testimonio tienden lazos al justo. Pero delante de Dios permanece el justo, aun cuando sea condenado por los hombres, porque Dios no mira el éxito de los procesos ni las acciones judiciales instruidas con inicuas maquinaciones, sino que observa los asuntos en su realidad desnuda. Sin embargo, en las causas de los hombres el error de una falsa opinión sofoca muy frecuentemente la fuerza de la verdad. Susana conservaba delante de Dios toda su castidad, aun cuando fuera condenada por adulterio, porque Dios no averiguaba la verdad del hecho basándose en las afirmaciones de los falsos testimonios, sino que examinaba la conciencia interior de la mente. Ambrosio, Sobre Abrahán, 2, 36.

LA BIBLIA COMENTADA
Por los PADRES DE LA IGLESIA
ANTIGUO TESTAMENTO, Tomo 2, p. 67-71
Director de la edición en castellano
MARCELO MERINO RODRÍGUEZ

2 Comentarios:

Dichosa Ventura dijo...

La humildad y la mansedumbre nos hace comportarnos como niños ante Dios. Él nos quiere a su lado, quiere que tengamos vida en Su Presencia. Quiera el Señor que a diferencia de Lot podamos elegir la mejor parte, aquella que Jesús dice que no nos será quitada.

En comunión de oraciones,

Marta y María, contemplativos en el mundo dijo...

En efecto, la humildad y la mansedumbre nos hace comportarnos como niños delante de la sabiduría del Padre. Tener un Padre en común nos convierte en hermanos. Abrahán no se reservó ningún derecho para sí, al contrario, dice: "Que no haya discordia entre tú y yo, entre tus pastores y los mios, no sería razonable que esto sucediera -dice- ya que somos hermanos. Esta es la verdadera humildad del hijo que se siente amado por el Padre, y al que nunca se le podrá aplicar la ley apostólica que dice: "Ya habéis sufrido derrota al incoar un juicio entre vosotros".
Gracias por tu comentario.
En comunión de oraciones

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