La vocación

 

1El Señor dijo a Abrán: Vete de tu tierra y de tu patria y de la casa de tu padre, a la tierra que yo te mostraré. (Gén 12,1)

La emigración de Abrahán llegó a interpretarse alegóricamente como una imagen de quienes emprenden el camino espiritual (Antonio Abad). El mandato divino de abandonar su tierra guarda relación con la llamada de Jesús: "Sígueme" (Dídimo el Ciego). La influencia directa de Filón se hace evidente en la interpretación de Abrahán como el alma a la que se le ordena abandonar las pasiones (Ambrosio). Abrahán está también considerado como modelo de la fe (Agustín). En una evolución posterior, la interpretación alegórica de Filón, ya observada en Ambrosio, se vincula con el sacramento del bautismo. El mandato de abandonar "tu parentela" es posteriormente interpretado en el mismo sentido, como una orden de abandonar los vicios y pecados tras el bautismo y, se considera que la "la casa de tu padre" significa el dominio del demonio (Cesáreo de Arlés).

12,1 El Señor dijo a Abrán

Guiado por el Espíritu, hay hombres que son llamados por la ley del amor establecida en su naturaleza y por el bien primordial que está en su naturaleza originaria en su primera creación. La palabra de Dios vino a ellos y no dudaron de ella sino que la siguieron con premura, como el patriarca Mâr1 Abrahán. Cuando Dios vio que (Abrahán) había aprendido a amarlo no por la enseñanza humana sino por la ley que estaba implantada en su naturaleza originaria, se le apareció y le dijo: "Vete de tu tierra y de la casa de tu padre". Y el marchó sin ninguna duda, pues estaba preparado para su llamada. Abrahán es el modelo de esta actitud que hay en las almas de los que siguen su ejemplo. Obrando y buscando el temor de Dios por medio de la paciencia y de la calma, consiguen la glorificación por el modo de vida verdadero, pues sus almas están preparadas para el amor de Dios. Esta es la primera llamada. Antonio Abad, Cartas, 1.

La razón de la salida

No es por casualidad como Dios ordena a Abrahán salir de su tierra y de su parentela, sino porque ve algo en él -es decir, su fe- que lo hace digno de ser objeto de la atención divina. No convenía que el que tenía fe en Dios permaneciera entre los malos, de hecho su padre era un idólatra. En efecto, la compañía de los malos perjudica a veces a los buenos, especialmente cuando son de nueva hechura. Por eso también el Salvador proclama: "Si alguno quiere venir en pos de mí y no odia a su padre y a sus hermanos y hermanas, incluso a su mujer e hijos, no puede ser mi discípulo". El Señor dijo esto no para provocar el odio de los parientes, pero si alguno de estos fuera un obstáculo contra la virtud, habría que odiarlo en razón de la virtud. Es lo que habían hecho los discípulos y decían: "He aquí que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido". Dídimo el Ciego, Comentarios al Génesis, 209.

LA BIBLIA COMENTADA
Por los PADRES DE LA IGLESIA
ANTIGUO TESTAMENTO. Tomo 2, p. 51-52
Obra preparada por Mark SHERIDAN
Editor general THOMAS C. ODEN
Director de la edición en castellano MARCELO MERINO RODRÍGUEZ

4 Comentarios:

Dichosa Ventura dijo...

Muy buena entrada. La salida a la que nos invita la vocación, me recuerda al poema de San Juan de la Cruz "Salí sin ser notada estando ya mi casa sosegada" es más que un salir físico, es un salir de las pasiones, un salir en oscuridad, es decir, en la fe con esta única luz y guía.

Marta y María, contemplativos en el mundo dijo...

En efecto, Dichosa Ventura, de hecho, Abrahán significa tránsito. La vocación es el transito entre el viejo Adán entregado al placer y a los atractivos corporales, y el nuevo Adán,-Cristo-
Con el viejo Adán, el hombre está sujeto a las pasiones, por eso el Señor dice a Abrahán: "Sal de tu tierra", es decir, sal de tu cuerpo, de tus pasiones, de tu oscuridad.
Muchas gracias por tu comentario.

ErmitañoUrbano dijo...

Es un texto que llama a lavocacion eremitica,a la soledad como un medio de vivir la fe de manera radical, sostenidos solo por Dios. Bendicicones¡

Marta y María, contemplativos en el mundo dijo...

El desierto ya desde Abrahán ha sido interpretado por los Padres de la Iglesia como una orden dada a todos los cristianos -pues el Evangelio es para todos- a vivir la soledad interior, y en algunos casos, también la exterior. El Señor nos ha ordenado no hacer ninguna obra buena (oración, limosna, ayuno...) para ser vistos por los hombres, considerando esto como una búsqueda hipócrita de nuestra vanagloria. Nuestro Padre Dios, "que está en lo secreto... y ve en lo secreto (Mt 6, 1-8) no ve con agrado tales acciones.
Los Padres siempre han visto en este abandono de la voluntad de Dios de vivir el silencio interior, la base de la espiritualidad monástica, vivida no sólo en el interior del monasterio sino en el interior del alma de cada creyente, en cualquier lugar donde nos encontremos, la llamada a la vocación es un llamada universal.
Gracias por tu comentario.

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