Abrahán se establece en Hebrón


14El Señor dijo a Abrán después de que Lot se separa de su lado: "Alza la vista desde el lugar en que estás y mira al norte, al sur, al este y al oeste. 15Toda la tierra que ves te la daré a ti y a tu descendencia para siempre. 16Haré a tu descendencia como el polvo de la tierra; si alguien puede contar el polvo de la tierra, también podrá contar tu descendencia. 17Levántate y recorre el país a lo largo y a lo ancho, porque a ti te lo voy a dar". 18Entonces Abrán levantó la tienda y fue a establecerse junto a la encina de Mambré que está en Hebrón, y allí construyó un altar al Señor.

13, 14 Alza la vista desde el lugar en que estás

Los sabios y creyentes poseen todas las cosas. Sigue un pasaje que nos enseña claramente cuánto progresa un alma una vez que se han eliminado los excesos de la parte irracional y cuánto mal se produce por la acumulación de los vicios. No sin razón la Escritura expone: "Y Dios dice a Abrahán, después de que Lot se hubiera separado de él: Levanta los ojos desde el lugar donde ahora estás y mira al norte, al sur, al este y al oeste, porque te daré a ti y a tu descendencia para siempre toda la tierra que ves". De este texto sacaron los filósofos estoícos, como de una fuente, la máxima de su doctrina de que todo pertenece al sabio. En efecto, el este, el oeste, el norte y el sur son partes del todo en el que se comprende el universo. Dios al prometer que dará estas cosas a Abrahán, ¿qué declara sino que el hombre sabio y fiel lo posee todo y no le falta nada? De ahí también que Salomón diga en los proverbios: "El que es fiel posee todo el mundo de la riqueza". ¡Cuán anterior fue Salomón a Zenón, maestro y fundador de la escuela estoíca! ¡Cuán anterior al mismo Platón, padre de la filosofía, y a Pitágoras, que fue el inventor de del término filosofía! Pero ¿quién es fiel, sino el sabio? En efecto, "el necio cambia como de luna", el sabio, por el contrario, permanece inmovil en la fe. Ambrosio, sobre Abrahán, 2, 7, 37.

Dios premia la humildad de Abrahán. Observa la rapidez de la providencia y de la recompesa de Dios que se manifiesta en favor del justo. La Sagrada Escritura, deseosa de mostrarnos cuán grande fue el favor de Dios bondadoso del que el patriarca fue considerado digno por su gran humildad, y una vez que ha señalado que Lot se separó y fue a la tierra que escogió por su belleza, al punto añadió: "Y Dios, el Señor, dijo a Abrahán". Para que aprendamos con exactitud que dijo esto para compensarle por lo sucedido con Lot, añadió: "Y Dios, después de que Lot se apartara de él, dijo a Abrahán". Es decir, es como si claramente le hubiera dicho: por tu extraordinaria equidad, cediste la región más hermosa a tu sobrino, pusiste de manifiesto tu gran humildad y te preocupaste tanto por la paz, que soportaste todo a fin de que no hubiera rivalidad entre vosotros. Por todo ello recibe mi generosa recompensa. Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Génesis 34, 2.

13,16 Haré a tu descendencia como el polvo de la tierra

Confianza en el poder de Dios. Por si sólo considera su propia naturaleza, su edad avanzada y la esterilidad de Sara, para que no flojeara con respecto a la promesa, sino que tuviera confianza en el poder del que efectúa esa promesa, dice a continuación: "Multiplicaré tu descendencia como el polvo de la tierra. Si alguien fuera capaz de contar el polvo de la tierra, podrá también contar tu descendencia". Verdaderamente, la promesa fue más allá del alcance de la naturaleza humana. Prometió hacerle padre, pese a tantos obstáculos, pero además prometió aumentar su descendencia hasta una multitud tan grande que podría igualarse al polvo de la tierra, deseoso de poner de manifiesto con este ejemplo la abundancia, que su descendencia sería inconmensurable. Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Génesis, 34, 3.

13,18 La encina de Mambré

Como un extranjero o un peregrino. Grande es la magnitud de la promesa de Dios, grande es la generosidad de la munificencia del Señor de todos nosotros, grande es la abundancia de la recompensa que procede del que ama y tiene compasión y que confirió a este bienaventurado y a la descendencia que iba a nacer de él. Luego de oir sus palabras, y turbado ante la inefable bondad de Dios, el patriarca "después de levantar las tiendas -dice- y de ponerse en marcha, fue a habitar al encinar de Mambré, cerca de Hebrón". Una vez aceptada la promesa -dice-, y después de que se produjera la partida de Lot, trasladó su tienda junto al encinar de Mambré. Observa su sensatez, observa su temple, cómo hace el traslado sin poner ninguna objeción y no se irrita por cambiar de un lugar a otro. Efectivamente, descubrirás que éste no está sujeto y aferrado a ninguna costumbre, algo que a menudo muchos sufren, incluso entre aquellos que se juzgan doctos y que creen estar libres de preocupaciones. Más si la situación les invita a cambiar e ir a un lugar diferente, incluso por un asunto espiritual, encontrarías que éstos, por estar a ferrados a las costumbres, se irritan, se inquietan y llevan con dificultad el cambio. Pero no este justo. Desde el principio mantiene su sensatez y, como peregrino y extranjero, cambia de un lugar a otro, y en todo lugar se esfuerza por mostrar en las acciones su actitud de amor de Dios. Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Génesis, 34, 4.

LA BIBLIA COMENTADA
Por los PADRES DE LA IGLESIA
ANTIGUO TESTAMENTO, Tomo 2, p. 72-74
Director de la edición en castellano
MARCELO MERINO RODRÍGUEZ

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