Abrahán sale hacia Betel



1Abrán subió de Egipto al Négueb con su mujer y todo cuanto tenía, acompañado de Lot. 2Abrán era muy rico en ganado, plata y oro. 3Fue viajando por etapas desde el Négueb hasta Betel, hasta el lugar en el que había puesto antes la tienda entre Betel y Ay, 4el lugar en el que al principio había construido un altar y había invocado Abrán el nombre del Señor. 5También Lot que iba con Abrán tenía ovejas, vacas, y tiendas; 6pero la región no les permitía habitar juntos, porque tenían mucha hacienda y no había lugar para ambos. 7Por eso surgieron disputas entre los pastores del ganado de Abrán y los pastores del ganado de Lot. Además, los cananeos y los perezeos habitaban entonces en el país. Gén. (13, 1-7)
 
Según el sentido espiritual o alegórico, siguiendo a Filón, la vuelta de Abrahán de Egipto con su esposa puede interpretarse como el alma, la cual posee la virtud. Las riquezas de oro y plata pertenecientes a Abrahán representan el alma y la palabra (Ambrosio). Las riquezas revelan la providencia de Dios y la virtud de Abrahán. Él invoca el nombre del Señor en un lugar desierto, poniendo de manifiesto que es amante de la paz y del silencio (Crisóstomo). El comentario de que Lot tenía rebaños y ganados, pero no oro ni plata, da a entender que carecía de las riquezas espirituales de Abrahán. Una explicación etimológica del nombre de Lot sugiere la razón por la que él estuvo en un tiempo unido a Abrahán y en otro a Sodoma. En cuanto a la discordia que surge, no hay espacio suficientemente grande para ella (Ambrosio). La discordia entre hermanos es la raíz de todos los problemas (Crisóstomo). Por analogía, el ganado representa los sentidos, y los pastores son quienes tienen el cometido de vigilarlos (Ambrosio).


13,1 Abrán subió de Egipto a Négueb

Sara representa la virtud. Así pues, Abrahán salió llevando consigo a su mujer Sara, que significa "soberana", no "sierva". En efecto, aquella que libera de la esclavitud de los pecados tiene la soberanía, no la esclavitud. Por tanto, una mente robusta posee la virtud soberana que domina, es decir, sobre los sentidos del cuerpo, que no es dominada, que ha llevado consigo todas las cosas de Egipto, no ha dejado allí ninguna de las normas que regulan su vida, no está revestida de intemperancia, ni de insolencia, ni de vergonzosa inmodestia, no se despoja del velo de la prudente sabiduría, no está privada de la veste del pudor. Ambrosio, Sobre Abrahán, 2, 5, 19.

13,2 Abrán era muy rico

Riquezas espirituales. "Era muy rico", como es natural a quien no le faltaba nada, a quien no desaba los bienes ajenos, ya que no necesitaba de nada que desease considerar como suyo propio. En realidad, ser rico significa tener lo que basta para satisfacer los propios deseos; efectivamente, la frugalidad tiene una medida, la riqueza en cambio no la tiene, puesto que su medida queda al arbitrio de quien busca el tener. Era rico en ganados, plata y oro. ¿Qué significa esto?. No me parece que se quiera alabar en un hombre justo las riquezas del mundo. A sí pues, considero que los ganados son los sentidos del cuerpo, porque ellos son irracionales; la plata es la palabra, el oro es la mente. Con razón Abrahán era rico, porque gobernaba sus sentidos irracionales. En efecto, él los domó y los hizo dóciles para que llegaran a ser racionales. Su palabra tenía la brillantez de la fe, purificada por la gracia de la disciplina espiritual; tenía su mente llena de prudencia. Y por esto es por lo que la mente buena es comparada al oro, porque así como el oro es el más preciado de todos los demás metales, así también la mente buena es la mejor parte entre las que componen la sustancia del hombre. Así pues, la riqueza del sabio consiste en tres cosas: en la sensación, en la palabra y en la mente. Su orden establece una gradación, como leemos también en el Apóstol: "Permanecen, efectivamente, estas tres cosas: la fe, la esperanza y la caridad; pero la mayor de ellas es la caridad". Entonces, también la mente es la mayor, porque es la que tritura el grano espiritual para purificar los sentidos y la palabra. Siempre es preservada la persona del hombre sabio...
Así, con simples hechos de la vida de Abrahán son explicadas e ilustradas las grandes doctrinas. Justamente era rico aquel que enriquece también las disquisiciones de los filósofos, que han deducido sus enseñanzas de su conducta. En consecuencia, la Escritura había mostrado las riquezas de Abrahán. Ambrosio, Sobre Abrahán, 2, 5, 20-23.

13, 4 Había invocado Abrán el nombre del Señor

Un amante de la paz y la tranquilidad. Piensa en cómo era un hombre que amaba la tranquilidad y la quietud, y que constantemente estaba dedicado al culto divino. Volvió -dice- a aquel lugar donde había construido anteriormente el altar, donde había invocado el nombre de Dios, por lo que, ya desde el principio, se adelantó y dio cumplimento a las palabras de David: "Escogí quedar a un lado en la casa de mi Dios, mucho más que vivir en casas de pecadores". Prefería, antes que las ciudades, la soledad para poder invocar el nombre de Dios. Lo sabía, sabía que la belleza de una ciudad no la hace la magnitud de sus construcciones ni la multitud de sus habitantes, sino la virtud de sus convecinos. De allí que el desierto resultó ser más preciado que las ciudades, ya que estaba adornado por la virtud del justo, y se manifestó más resplandeciente que el resto del mundo. Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Génesis, 33, 2.

LA BIBLIA COMENTADA
Por los PADRES DE LA IGLESIA
ANTIGUO TESTAMENTO, Tomo 2, p. 63-65
Director de la edición en castellano
MARCELO MERINO RODRÍGUEZ

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